habilidades sociales
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Ser sociable vale más que un máster

Las empresas buscan nuevos perfiles para conectar mejor con los consumidores

Las mujeres se encuentran a la cabeza en inteligencia emocional

Las habilidades sociales deberían ser las características más valoradas por las empresas. Estas no se tienen tan en cuenta en el momento de contratación, pero acaban siendo un factor definitivo. Así lo expuso el director de Galp para España, Nuno Moreira, en la ponencia Women In Business organizada la semana pasada por Cuatrecasas. “El 90% de las contrataciones se hacen por coeficiente intelectual. Sin embargo, en prácticamente todos los despidos, lo que cuenta es la actitud”, desarrolló el directivo. Un dato que invita a apreciar antes estas cualidades.

Las conocidas como soft skills son un valor en auge, y cada vez con mayor frecuencia, se tienen más en cuenta que la universidad donde se haya estudiado. La vicepresidenta de Microsoft para EMEA, María Garaña, apoyó esta tendencia con su propia experiencia: “He conocido a mucha gente con títulos que me ha impactado menos que gente sin títulos”. Si bien la formación es cada vez más importante, las habilidades sociales se consideran un elemento clave para el desarrollo profesional. “Incluso en el mundo de la tecnología, donde la capacidad técnica es clave, la diferencia entre hacerlo bien o mal radica cada vez más en las llamadas soft skills”, sentenció la directiva de Microsoft. Criticó que muchos de los ingenieros con los que trabaja “están muy acostumbrados a tratar entre ellos de forma muy técnica, pero no a comunicarse bien con los clientes”. Una cualidad que consideró muy necesaria, pues “cuando la gente va a comprar no quiere escuchar las características, sino que le expliquen para qué sirve”, ilustró Garaña.

Las empresas empiezan a ser conscientes de lo necesarias que son estas cualidades y las buscan en sus nuevas contrataciones. El director general de Cuatrecasas, Jorge Badía, aludió a varios informes, de los que se concluye que el “el 52% de los empleos actuales requieren de ciertas destrezas y habilidades sociales”. Una tendencia en auge, pues como también expuso el directivo, “está previsto que en 2020, estas competencias sean las más buscadas por las empresas”.

La capacidad de comunicación se encuentra en la cúspide de la pirámide. En este sentido, el director de Galp para España, Nuno Moreira, apuntó que lo más importante es saber conectar con todo el mundo y ser capaz de contar bien las cosas a gente con perfiles muy diferentes. Un planteamiento que ha cambiado la forma de funcionar de las propias compañías. La directora de soluciones cognitivas de IBM para el sur de Europa, Carmen García, subrayó que “el nuevo marketing es sobre la gente, lo que conecta a las personas es tener una idea en común”. La directiva planteó que las humanidades pueden desembocar en una nueva forma de acercarse a los problemas.

Ante esta nueva forma de buscar empatizar con los consumidores, las mujeres juegan un papel fundamental. La socia fundadora de Seaya Ventures, Beatriz González, hizo hincapié en que si “las mujeres son las que más decisiones de compra toman, también deberían estar en las empresas, porque saben qué y cómo tienen que ser las cosas”.

La directiva era, hasta el año pasado, la única mujer en estar al frente de un fondo de capital riesgo en España, algo que ahora comparte con la presidenta de Adigital Carina Szpilka, que fundó K Fund Venture Capital. Según el IESE, solo el 10% de los inversores en startups son mujeres, de hecho, la escuela de negocios ha lanzado un programa específico con el objetivo de intentar nivelar estos porcentajes. La socia fundadora de Seaya Ventures tiene muy claro la importancia de las habilidades sociales: “Yo puedo tener mis teorías sobre inversión, pero al final, en lo que se pone el dinero es en las personas”, explicó convencida. En este sentido, cree que las mujeres se encuentran en desventaja en un primer momento, “pues los emprendedores suelen ser hombres, y al principio, cuesta más conectar con ellos porque tendemos a tener prejuicios y nos gusta trabajar con gente parecida a nosotros”. Si bien también admitió que, tras varios meses, agradecen trabajar con alguien que aporte un punto de vista diferente. Para Beatriz González, “la buena actitud es lo que hace que los consumidores confíen y elijan una cosa u otra”. Cree que esta es la razón del éxito de Cabify, una de las startups en las que ha invertido, frente a Uber en España.

Las habilidades sociales también repercuten de forma muy positiva en el desarrollo del negocio, como recordó la socia de Cuatrecasas Mariana Norton. Es el caso del operador MásMóvil. Su consejero delegado, Meinrad Spenger, confesó que siempre había desconfiado sobre los beneficios de estas aptitudes, pero que, con la práctica, ha advertido que “aplicar la cultura empresarial es clave para que la gente se sienta cómoda en su trabajo”. Para él, ese es el secreto de que no existan los conflictos laborales entre sus empleados y de que sean la compañía telefónica que más está creciendo.

Por su parte, Nuno Moreira señaló la inteligencia emocional como la competencia más deseable. Para el director de Galp para España se trata de “la clave del éxito y es mucho más importante que el coeficiente intelectual”. Además, acompañó su ponencia de varios estudios de expertos en la materia que consideran que las mujeres tienden a tener más inteligencia emocional que los hombres. Una cualidad que considera vital entre los directivos y que, insistió, le hace preguntarse por qué no hay más mujeres en puestos de responsabilidad.

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