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Soria calienta pisos, hoteles, hospitales y colegios con biomasa

La firma soriana Rebi crea un sistema de energía limpia para el suministro de calefacción y agua

El proyecto, de 14 millones, se replicará en Aranda de Duero y Guadalajara

Soria quiere ser la primera ciudad española con carbono cero. Desde 2015, las calderas de gas o gasóleo están siendo sustituidas por otras de energía renovable para el suministro de agua caliente y calefacción. Un proyecto de 14 millones de euros, con la financiación del Instituto de Crédito Oficial (ICO), que ha desembolsado cuatro millones través de su sociedad gestora de capital riesgo Axis, y la barcelonesa Suma Capital.

La red de calor de Soria, como se ha denominado a la iniciativa que gestiona y comercializa la compañía soriana Rebi, perteneciente al grupo Amatex Bie, cuenta ya con 8.000 clientes tras la finalización de su primera etapa, en el noreste de la capital. E incluye desde comunidades de propietarios –principalmente– hasta hoteles, hospitales, colegios, piscinas, residencias de ancianos y organismos públicos, señala Virginia Borondo, técnica de la compañía.

La central de biomasa para uso térmico –con una potencia de 18 megavatios– consume 16.000 toneladas de materia forestal al año, que generan 45 millones de kilovatios hora anuales. Una producción de energía limpia que evita 16.000 toneladas de dióxido de carbono (CO2) al año, según la compañía, con 50 empleados. “Ayudamos a recuperar el monte y a mantenerlo limpio”, ha declarado Alberto Gómez, su consejero delegado.

La iniciativa cuenta con el apoyo del ICO, a través de su sociedad gestora de capital riesgo Axis, y Suma Capital

La red es un circuito cerrado de agua caliente subterráneo de 28 km, explica Borondo. “La materia forestal se coloca en la central, con tres calderas de biomasa de seis megavatios cada una, tras su cribado y filtrado. Esto evita que alguna rama atasque el sistema”, añade.

El agua se calienta con el calor generado en el proceso de combustión y luego se bombea por las tuberías a la ciudad, prosigue. En cada inmueble, la compañía instala una subestación de intercambio, que independiza el agua de su circuito de la del edificio. “Garantizamos un ahorro de entre el 10% y el 25%, según la tarifa elegida; solo se factura la electricidad consumida gracias a unos contadores que miden la energía cedida a la vivienda”, asegura. Los contratos, por lo general, son a 10 o 15 años.

Segunda etapa

Rebi amplía hoy sus servicios al centro y sur de Soria, con lo que espera elevar el número de usuarios a 16.000. Para atender a esta mayor demanda, la firma ha incorporado nuevos equipos (acumulador de inercia) para el almacenamiento de la energía térmica y un sistema de rebombeo de agua. “Vimos en Europa que esto mejora la eficiencia, en vez de instalar otro equipo de combustión”, comenta Borondo.

El de Soria no es el único proyecto. El grupo comenzó a explorar este negocio en 2009, al ver el potencial forestal de Castilla y León y la concentración de edificios con calderas de combustibles fósiles en una provincia con inviernos muy fríos.

Beneficios sociales

Objetivo. La red de calor de Soria, que gestiona la empresa Rebi, quiere ser una referencia de modelo urbano energético sostenible en Europa. Y un ejemplo de desarrollo económico en una zona despoblada y con una tasa de paro del 12,4%.

Empleo. Rebi crea en Soria unos 180-200 puestos de trabajo entre directos e indirectos. Además, dicen que el 100% del coste de la biomasa se genera y consume en España, lo que evita déficit comercial.

Así, su primera red surgió en el municipio soriano de Ólvega, operativa desde 2012, o en la Universidad de Valladolid. Ahora acaba de aterrizar en Aranda de Duero (Burgos), tras un acuerdo con el consistorio arandino para abastecer 3.000 viviendas y entidades públicas, con ocho millones de inversión.

Las obras se iniciarán en octubre y operará en dos años, prevén. Los planes de la empresa se extienden también a Guadalajara (Castilla-La Mancha), en tramitación de licencias. Rebi cree, sin embargo, que no podrá llegar a toda Soria, porque hay edificios sin calefacción o que necesitan rehabilitación.

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