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Manifestacion de la Diada de Cataluña en el tramo de Calle Aragon. Foto: Massimiliano Minocri EL PAÍS

Cómo ha sido la mínima reacción del mercado al órdago catalán

El bono y la prima de riesgo repuntan pero se mantienen lejos de máximos

Las agencias de rating no ven una independencia de Cataluña en el horizonte

Imaginar qué ocurriría en el mercado si estuviese a punto de ver la ruptura de un Estado de la Unión Europea es fácil. La rentabilidad de los bonos soberanos y de la prima de riesgo, por los cielos; la Bolsa, por los suelos. Sin embargo, los inversores se muestran en general tranquilos ante el referéndum independentista convocado por la Generalitat para el 1 de octubre.

A pesar de haber escalado hasta los 120 puntos básicos esta semana, la prima de riesgo se mantiene muy lejos de los 627 puntos que llegó a marcar en 2012, en la época de mayores dudas sobre la viabilidad de la economía española. El diferencial del bono español con respecto al alemán sube desde que en julio marcó mínimos de dos años y medio al bajar de los 90 puntos básicos. La rentabilidad exigida al bono a 10 años se sitúa en el 1,58% y ni si quiera se acerca a los 1,89% que marcó máximos del año. El Ibex, repunta un 2,65% en tres días aupado por los valores precisamente más expuestos al riesgo: los bancos.

Una "mínima reacción", en palabras de Joaquín Robles, analista de XTB. Afirma que una prueba de ello es la última subasta de deuda pública, donde el Tesoro Público logró colocar 4.780,62 millones a medio y largo plazo con un tipo de interés negativo. "Mientras que España se mantenga estable, al mercado le da igual si Cataluña es una Autonomía o goza de más autogobierno dentro del Estado. Lo único que le puede preocupar es que el caso catalán se extienda a otros territorios europeos", explica.

Otra razón que explica la reacción inane del mercado es la falta de reconocimiento internacional del resultado de la consulta, según Natalia Aguirre, de Renta 4. Sin embargo, sí abre la puerta a que a medida que se acerque la fecha del 1 de octubre aumente la inestabilidad y la volatilidad en los mercados españoles. Unas circunstancias que asegura quedarán diluidas tan rápido como el ausnto deje de ocupar las portadas de la prensa.

Las que sí se han manifestado han sido las agencias de rating. Tanto Moodys como Fitch y DBRS ven improbable que la consulta derive en la secesión catalana. Un suflé que, según DBRS, va camino de desinflarse definitivamente según avance la recuperación económica. Y que, en caso de una declaración de independencia unilateral que nadie reconocería, tal conflicto afectaría solo a la nota del bono catalán (ya calificado como basura), ante el temor de que la Generalitat dejara de recibir las inyecciones del Fondo de Liquidez Autonómica.

Las agencias reclaman al tiempo una respuesta del política del Gobierno para que la tensión se disipe. Moody's reclama avances fiscales para Cataluña y una reforma del sistema de financiación autonómica. Una medida que también pide DBRS. Fitch, por su parte, aboga por la "normalización de las relaciones políticas" entre el Gobierno catalán y el central para mejorar la nota catalana. 

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