Primera gasolinera de Shell en Ciudad de México, estrenada hace una semana.
Primera gasolinera de Shell en Ciudad de México, estrenada hace una semana.

La defensa del crudo de Shell es demasiado optimista

Puede que tenga demasiada fe en el motor de combustión

Confía en que China no cambie de estrategia y apueste por el coche eléctrico

Royal Dutch Shell espera que el petróleo siga desempeñando un papel importante en el suministro energético durante décadas, incluso en su hipótesis menos favorable. Eso justifica en cierto modo los miles de millones de dólares que sigue invirtiendo. Pero también puede que tenga demasiada fe en el motor de combustión –y en que China no cambie de estrategia.

A pesar de la creciente evidencia de que la era del petróleo se dirige hacia un amenazante punto muerto, Shell sigue siendo optimista. El viernes, la compañía actualizó sus dos modelos estratégicos básicos que llegaron a conclusiones similares. Aunque el pico de la demanda tendrá lugar en algún momento después de 2030, y los Gobiernos seguirán interviniendo para reducir las emisiones de carbono, el petróleo podría seguir representando aún más de un quinto de toda la energía incluso en 2060.

Shell confía en que los coches eléctricos no sean tan rompedores después de todo. En 2040 espera que los turismos, que consumen más combustible que cualquier otra categoría, sigan representando alrededor de la mitad de los 130 millones de automóviles que se venderán anualmente. Muchos estarán en China, lo que se espera que contrarreste parcialmente la caída de la demanda de hidrocarburos líquidos en los mercados tradicionales.

Esto es importante para los inversores de Shell. Su compra por 50.000 millones de dólares del Grupo BG en enero de 2016 lo convirtió en el mayor cargador de gas entre sus pares. Sin embargo, el petróleo sigue siendo fundamental para él. Si tiene futuro, tiene sentido que continúe invirtiendo en él.

El problema es que sus proyecciones podrían resultar equivocadas. La agencia de noticias estatal china Xinhua ha informado de que Pekín está estudiando la prohibición de los vehículos de combustibles fósiles, siguiendo políticas similares a las de Francia y Reino Unido. Esto a su vez estimulará a los fabricantes de vehículos eléctricos a intensificar sus esfuerzos para producir alternativas más baratas y de mayor alcance. El coche ha enriquecido a petroleras como Shell y a sus accionistas durante más de un siglo –su fin puede ser también el de ellos.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías.

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