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El presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi.

El BCE ya debate sobre la retirada de estímulos, aunque está "vigilante" ante las subidas del euro

Mantiene tipos de interés, que seguirán al 0% un largo periodo de tiempo

Decidirá en otoño sobre el tamaño y la duración de las compras de deuda

El BCE está listo para iniciar la retirada de los estímulos a la economía europea, reajustando el programa de compras de deuda en la próxima reunión de octubre. Tal y como esperaba el mercado, Mario Draghi ni ha tocado los tipos de interés ni ha hecho cambios en el programa de adquisición de activos. Pero sí ha dado señales claras sobre los planes del banco, indicando además que la subida del euro no altera, al menos de momento, los planes de la entidad.

Los tipos seguirán en el 0% (-0,4% para los depósitos en el BCE), y así será durante un largo periodo de tiempo. El BCE no ha discutido la secuencia de la retirada de estímulos (primero menos compras de deuda, después subida de tipos), pero sí, “en una fase preliminar” tanto la duración como el volumen de las compras de deuda más allá de diciembre. Actualmente el BCE adquiere cada mes 60.000 millones en deuda pública y privada, un programa que estará en vigor hasta diciembre.

En octubre (la reunión es el día 26) el banco calibrará de nuevo este programa, o al menos es lo que espera Draghi. “Esperamos estar preparados entonces. Si no lo estamos o aparecen nuevos factores de riesgo, pospondremos las decisiones”. Ahora bien, Draghi se ha ocupado de anclar las expectativas: “No creo que estemos en un periodo de gran incertidumbre”. El mercado baraja una reducción a 40.000 millones al mes de las compras de deuda, prorrogando el programa al menos medio año.

Esta decisión responde, sobre todo, a la mejora de la economía de la zona euro. El BCE, que ha publicado hoy sus previsiones oficiales, ha mejorado al 2,2% el crecimiento esperado para 2017, tres décimas más que en la previsión anterior. Si algo podría modificar los planes del banco, a ojos de los analistas, sería la subida del euro. La divisa ha subido un 14% este año, está en máximos desde 2015 y tiene un impacto bajista sobre la inflación similar a una subida de tipos.

Volatilidad del euro

Draghi ha señalado que la volatilidad de la divisa genera incertidumbre y es un factor “a vigilar”, dado que tiene implicaciones sobre la estabilidad financiera y de precios. En esta línea, el BCE ha recortado la previsión de inflación de 2018 y 2019, aunque solo una décima , hasta el 1,3% y el 2,5%, respectivamente. Ha reconocido que en esta reunión han aumentado los miembros del consejo de gobierno del banco que han mostrado preocupación por la subida del euro. Pero, a pesar de ello, el banco considera que buena parte de la subida del euro es endógena, es decir, provocada por la propia mejora de la economía europea, y no exógena (por factores externos). Un detalle que hace menor verosímil que el BCE modifique su política a causa de la revalorización de la moneda.

Esta ausencia de preocupación refuerza la idea de que el banco moverá ficha el próximo 26 de octubre. Si Draghi se hubiese mostrado más preocupado por el euro, o hubiera aludido a factores externos, se podría interpretar como una señal de que el tipo de cambio, sin parte del mandato del BCE, movería al banco a posponer la reducción de las compras de deuda. Así, la moneda europea ha reaccionado con alzas a la rueda de prensa.

En paralelo, el presidente del BCE ha afirmado que “explotará la flexibilidad del programa de compras de deuda”, algo que algunos expertos interpretan como una anticipación de cambios en la composición del programa una vez empiecen a reducirse las operaciones. Draghi, además, ha enviado un mensaje a la opinión pública en Alemania, donde los comentarios críticos con el BCE son habituales: “Todos nos hemos beneficiado de las compras de deuda; la ansiedad ha de basarse en hechos, y el BCE tiene solo un mandato: la estabilidad de precios”.

El objetivo del BCE es una inflación que a medio plazo esté cerca, pero por debajo, del 2%. La previsión para 2019 es del 1,6%, es decir, algo por debajo del objetivo. De ahí que Draghi insista en que no subirá tipos y en que la economía de la eurozona sigue necesitando un alto nivel de estímulos. Incluso, el banco estaría dispuesto a elevarlos en caso de ser necesario. Una coletilla un tanto forzada pero que deja claro al mercado el compromiso del BCE con la recuperación.

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