Merkel y las leyes de la física

La canciller ha demostrado en más de una década que su liderazgo es más sólido de lo que puede parecer

Angela Merkel Martin Schulz.
La canciller Angela Merkel y el candidato socialdemócrata, Martin Schulz.

Si creemos que hay pocas cosas que Merkel pueda explicar a través de las leyes de la física nos equivocamos. Al final, las políticas ejecutadas suelen ser fenómenos que acaban modificando buena parte de la estructura de nuestra sociedad. Para demostrar su liderazgo, ella misma solo tiene que agarrarse a la evidencia empírica, a los hechos concretos fruto de sus propias leyes.

Angela Dorothea Merkel es eso mismo, física y política alemana. Lleva siendo canciller de Alemania desde 2005. Y el próximo 24 de septiembre espera revalidar su mandato. Después del debate descafeinado celebrado el pasado domingo descubrimos pocas cosas nuevas. Pocas personas han reparado en él y los expertos lo catalogaban de “irrelevante”. Curioso, cuando es el único debate que se celebra televisado en Alemania y, porque, en política (y añado, en comunicación política), nada puede subestimarse.

Si cabe, es importante prestarle algo más de atención, no tanto para valorar el debate, sino para darnos cuenta de todas las evidencias que se nos escapan.

El primer eslabón de la cadena de confianzas que se da en un debate electoral es la seguridad del candidato consigo mismo. Merkel, a la cabeza de la Unión Demócrata Cristiana (CDU), ha demostrado a lo largo de más de una década que su liderazgo maternal y protector es más sólido y seguro de lo que cabría esperarse. Su estilo, basado en la credibilidad, la competencia y la solidez de argumentos, la llevaron a comerse el terreno de Martin Schulz, el candidato del Partido Socialdemócrata (SPD) y, recordemos, actual presidente del Parlamento Europeo. Los bloques del debate fueron: migración, política exterior, justicia social y seguridad. Schulz podría haber creado su propio océano azul a la hora de hablar de justicia social y economía en el formato que estratégicamente escogiera. Pero no lo hizo hasta una hora después de empezar. Llegó mal y llegó tarde.

Aunque sorprendió para bien su actuación, no supo generar la oportunidad de hablar de economía en cada uno de los bloques para usarla a su favor. Mientras, Merkel supo jugar desde el primer momento con un tema que mantiene emocionalmente en vilo a toda Europa y que es, en cierto modo, su punto débil: la crisis de los refugiados. “¿Qué debería haber hecho? ¿Desplegar cañones de agua contra miles de personas?”. Poco que responder tiene Schulz cuando comparten líneas políticas similares.

¿Se trata de solidaridad? ¿Se trata de una aprobación ecuánime de diversidad e integración? Esta es la pieza angular desde la que partía uno de los debates clave del Global Media Forum, la conferencia líder mundial sobre política exterior que se celebró en junio en Bonn, Alemania.

La política alemana de puertas abiertas en 2015 no es suficiente porque, al fin y al cabo, no se trata únicamente de política y tampoco se trata únicamente de políticas de seguridad. Se trata de admitir que se ve al refugiado como una amenaza, un problema que se añade a la crisis económica que venimos arrastrando. It’s the economy, stupid, podríamos decir.

El aumento de la desigualdad en Alemania tampoco le sirvió a Schulz de argumento. Lástima. Poco importa la suma de pobres mientras se demuestre estabilidad económica y se pueda contrastar con la disminución del paro. Dejamos el crecimiento y la calidad del trabajo para otro debate que no existirá. Contradictorio, sí, también con los argumentos referentes al tema migratorio. Mariano Rajoy se estaría frotando las manos en ese momento. Sin duda Merkel le ha dejado un buen argumentario al que acogerse cuando le toque hacer balance. Lástima, también, porque no tenemos tan claro que lo que le viene bien a Rajoy le pueda venir bien a España.

Desde luego, Merkel ha sido mucho más inteligente que nuestro presidente porque ha sabido capitalizar el talento español cuando aún para Rajoy es tarea pendiente.

Según datos del INE (enero 2017), 148.211 españoles viven en Alemania, siendo este el cuarto país que elegimos para emigrar. Como ven, Merkel es proclive a las leyes de la física. Y, a pesar de la amenaza que supone la extrema derecha de Afd, con Schulz o sin él en esta ocasión, a la canciller le salen las cuentas.

 Ángela Paloma Martín es asesora política, socia fundadora de La Sexta Planta.

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