Liderazgo empresarial

Leceta: “El líder gestiona personas, no tareas”

José Manuel Leceta es director general de Red.es

Afirma que un buen líder debe generar ilusión con una visión atractiva

José Manuel Leceta (Guadalajara, 1963) tiene una amplia experiencia en la Gestión Pública. En su agenda tiene el foco en la transformación digital, uno de los grandes retos actuales del mundo empresarial. Y lo hace en un permanente “viaje interior”, con creatividad y determinación.

¿Qué cualidades configuran al buen líder?

En mi experiencia, la primera responsabilidad del líder es generar ilusión con una visión atractiva, un proyecto ilusionante de vida en común, que diría Ortega. La segunda, reconocer los propios límites y a partir de esta convicción incorporar la diversidad necesaria para hacer frente a la complejidad de los negocios. Y ya que el líder se define por la capacidad de generar adhesiones, me esfuerzo en promover dinámicas constructivas, convencido de que liderar una organización como Red.es es gestionar personas y no tareas.

¿De quién ha aprendido más a ser un líder?

He tenido jefes muy distintos, pero también el ejemplo de mis padres, que me enseñaron que innovar es creatividad y determinación. Admiro a líderes naturales como María Garaña o Martin Schuurmans, presidente fundador del EIT, ex-CEO de Philips. Y a líderes intelectuales, como traductores entre academia y empresa, por ejemplo, a Gonzalo León o Mariana Mazzucato, autora de Estado Emprendedor. Por último, en comités internacionales he visto funcionar la inteligencia colectiva y cómo colaborar puede generar valor, algo absolutamente mágico.

¿Cuál ha sido su mayor reto o fracaso? ¿Qué aprendió de esa experiencia?

Solo los desafíos nos hacen crecer personalmente y todo lo que vale también cuesta. Dos logros en CDTI consistieron en reequilibrar la participación en programas comunitarios de I+D y ampliar las fronteras de la cooperación con países terceros. Pero no conseguimos reforzar la colaboración con Iberoamérica. Resultó un aprendizaje profundo que confirmé luego en el EIT y que toda persona de iniciativa ha de tener presente: su locus de control. Y como Red es el proyecto más apasionante que he tenido nunca, me esfuerzo en dar lo mejor de mí mismo y aplicar las lecciones aprendidas a la transformación digital que a mí me gusta ver como la innovación posible para España.

Solo los desafíos nos hacen crecer personalmente

 ¿Qué valora más al contratar a un colaborador cercano?

Que ame lo que hace, porque es la forma más práctica de maximizar las oportunidades de éxito. También que conozca sus límites y, por tanto, el apoyo que necesita de los demás. En definitiva, su capacidad para gestionar la doble agenda de cualquier directivo: aguas abajo, con su propio equipo si se quiere, pero también aguas arriba, para hacer avanzar colegiadamente los intereses generales de la organización como parte del comité de dirección. En definitiva, lealtad a sí mismo pero también al proyecto común.

¿Cómo gestiona eficientemente su tiempo?

Intento indicar los tiempos de acción y de reflexión. Obviamente, no todo puede programarse y precisamente por eso resultan claves las rutinas para actuar de forma inteligente. Por ejemplo, para evitar correos internos y despachos aleatorios, ofrezco slots semanales a los directores, mensuales con mandos intermedios y cuatrimestralmente con toda la plantilla. Asimismo, libero espacios y tiempos para encuentros informales. En cuanto a reuniones y entrevistas, intento acotarlas en tiempo de manera previa con una agenda, resumiendo luego acciones y responsables. Pero no llego a leer todo lo que quisiera.

La lealtad hacia uno mismo es tan importante como la lealtad al proyecto común

¿Qué importancia le da a las relaciones en su actividad profesional?

Quizá por mi formación en ingeniería me oriento hacia la organización. Pero la relación e influencia en el ecosistema es también esencial. Y como soy muy curioso, he visto cómo los enlaces débiles y relaciones esporádicas pueden hacer la diferencia. No cuido sin embargo todo lo que debiera los enlaces fuertes como los amigos y la familia.

¿Qué le aconsejaría a un recién licenciado para tener éxito en la vida?

En primer lugar, que haga lo que le gusta, porque será la garantía de que también pueda perseverar cuando vengan las dificultades. Es decir, sacrificio más que suerte porque, a fin de cuentas, lo primero es lo único que podemos controlar, ya que si la inspiración existe, ha de encontrarnos trabajando, que decía Picasso. Y si yo tuviera que volver a la universidad, estudiaría un grado doble de humanidades y ciencias, que será, sin duda, el trabajo del futuro.

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