Una estrategia acertada para asegurar el futuro del sector turístico

Las empresas turísticas harían mal en ignorar la velocidad a que se mueven los actores económicos

Turistas
Turistas cerca del Palacio Real de Madrid.

El primer sector de la economía española, el turismo, transita cómodamente gracias a los sucesivos récords de visitantes que recibe España. Y también a la contrastada profesionalidad y saber hacer de las empresas, trabajadores y demás componentes de una actividad en la que España destaca con solvencia en los primeros puestos del mundo. Se trata de una posición privilegiada que ha costado décadas conseguir, pero que no es inmune a los riesgos. Tristemente, el doble atentado de Cataluña ha venido a recordarlo de manera trágica y con toda su crudeza. La industria, sin embargo, confía en que el impacto sobre su actividad se vea pronto amortiguado, igual que el posible efecto en términos de pérdida de confianza.

Lo terrible de aquellos hechos no debe hacernos olvidar, sin embargo, otras amenazas para el sector que corren el peligro de convertirse en estructurales. Entre ellas, los brotes de turismofobia que se han empezado a generalizar en distintas áreas turísticas este verano. Tampoco hay que obviar que algunos destinos que por sus problemas geopolíticos o de inseguridad venían prestando turistas a España, se están recuperando.

Las empresas harían mal si además ignoran la velocidad a que se mueven los actores económicos y sus decisiones en la época que nos ha tocado vivir, y más cuando hay nuevos entrantes en el negocio tan competitivos como las plataformas de pisos turísticos. Y es ahora, cuando el récord de más de 75 millones de turistas de 2016 puede llegar a la impresionante marca de 84 millones este año, cuando hay que actuar y, más importante aún, no cometer errores.

En este sentido conviene analizar si la estrategia de subidas de precios de los hoteleros es la adecuada. Desde abril de 2014 hasta julio de este año se han encadenado 40 meses consecutivos de subidas, con un incremento acumulado del 179,6%. Un porcentaje que recupera con creces las bajadas aplicadas en los años de crisis. Los destinos más turísticos (Cataluña y las Islas Canarias y Baleares figuran a la cabeza de estos aumentos, solo justificados si la calidad de los servicios crece al mismo nivel. Lo contrario sería un error estratégico.

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