Reacciones al cierre de Garoña: los partidos satisfechos, inquietud en la Junta de Castilla y León

Asociaciones ecologistas y políticos celebran la decisión del Gobierno

El cierre de la central nuclear no afectará al ejercicio de otras instalaciones de estas características

central nuclear de Garoña
Interior de la central nuclear de Garoña Reuters

La Junta de Castilla y León anunció este martes, minutos después de conocerse el cierre de la central de Garoña, que implantará un impuesto de afectación medioambientalpara gravar los residuos que quedarán tras el desmantelamiento.

El vicepresidente y consejero de la Presidencia, José Antonio de Santiago-Juárez, tildó de “grave error” la decisión del Gobierno de cerrar la planta por el impacto que tendría sobre cerca de 1.000 empleos y aseguró que la recaudación de dicho gravamen sobre Endesa e Iberdrola irá destinada a financiar un plan de ayuda al empleo en la zona. Justificó esta modificación de los impuestos medioambientales al entender que Garoña pasará a ser un “depósito de residuos radioactivos”.

La posición del ejecutivo de Castilla y León difiere de manera notable del de País Vasco. El lehendakari, Íñigo Urkullu, celebró la decisión del Gobierno central y aseguró que “a partir de ahora, los vascos van a vivir mucho más seguros ya que suponía un riesgo cierto y evitable”. Su partido, el PNV, defendió que se ha producido “gracias al trabajo que ha hecho la formación en Madrid”.

Frente al pesimismo de las autoridades castellanoleonesas, incluyendo la cámara de comercio que tildó la medida de “injustificada y evitable”, entre los partidos vascos, incluido el PP, se produjo un consenso en el apoyo al cierre de Garoña. PSE, EH Bildu y Podemos se unieron a través de las redes sociales a la satisfacción mostrada por el gobierno autonómico.

A nivel estatal, Pedro Sánchez, secretario general del PSOE, aseguró a través de Twitterque el cierre de Garoñña es una “magnífica noticia”. En esta misma línea se definieron diputados de Unidos Podemos, como Juan López de Uralde, y de Ciudadanos, como Miguel Gutierrez, quien defendió que el proyecto de Garoña era “inviable” y lamentó que el Gobierno “haya tardado tanto”.

Las celebraciones llegaron también a las organizaciones ecologistas. Raquel Montón, portavoz de Greenpeace, aseguró que este cierre supone “el principio del fin de la energía nuclear en España”. En la misma línea, Francisco Castejón, de Ecologistas en Acción, apuntó que la medida se trata de un veredicto de “sentido común e inevitable, ya que había un clamor político a favor del cierre”.

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