chiringuitos financieros
Sebastián Albella

Los chiringuitos financieros, la estafa del verano

Ofrecen altas rentabilidades con poco riesgo

Los afectados suelen ser profesionales y jubilados

Con la llegada del verano, las playas se inundan de miles de turistas, muchos de ellos hacen una parada en los famosos chiringuitos. Sin embargo, en economía existen otro tipo de chiringuitos, los financieros, que a diferencia de los conocidos por todos, se dedican a ofrecer y prestar servicios de inversión sin estar registrados en la autoridad supervisora correspondiente, la CNMV en nuestro país. Por lo tanto, no están autorizados para operar en el mercado.

El peligro de estas entidades radica en que los servicios que aparentemente prestan son solo una tapadera para apropiarse de la inversión realizada por la víctima. Para lograr este fraude y convencer a los estafados, ofrecen una alta rentabilidad con la inversión de sus ahorros. A pesar de que, durante los primeros meses, los inversores puedan recibir resultados positivos, la empresa siempre desaparece y no devuelve el dinero a sus clientes.

Generalmente los afectados suelen ser profesionales y jubilados, tanto españoles como extranjeros residentes en zonas turísticas del litoral, como las Islas Baleares, la Costa Brava, la Costa del Sol y la Costa Blanca. A las víctimas se les ofrecen rendimientos muy superiores a los que obtendrían en el mercado convencional.

Para lograr convencer a los veraneantes, los estafadores suelen realizar el mismo modus operandi: primero llaman o contactan por correo electrónico, para así tantear a la futura víctima. A continuación realizan un segundo contacto para ofrecer productos financieros con una clara inversión, una vez captado al cliente, la estafa se lleva a cabo.

Los defraudadores suelen frecuentar grandes cadenas hoteleras o centros de reunión. En ellas, ofrecen reuniones sin compromiso o jornadas informativas. Otro de los elementos que utilizan para convencer a turistas, es hablarles en su propio idioma, en la misma red suele haber personas que hablen inglés, francés, alemán o ruso.

Para evitar caer en la trampa de estos estafadores, la CNMV ha elaborado un decálogo con 10 medidas preventivas. El primer consejo que dan desde la comisión es que compruebes que la entidad está verificada, desde la página web de la CNMV puedes comprobarlo en unos segundos.  El supervisor también dispone de un buscador con las entidades sobre las que ha advertido. Otra manera de comprobar si se trata de un fraude es tomar una posición activa y hacer preguntas sobre las características del servicio y de la inversión que ofrecen.

Si comienza a recibir correos o llamadas inesperadamente, alertan de la urgencia de la inversión, ofrecen bonificaciones de entrada, utilizan esquemas piramidales en los que le pidan que también capte clientes, presión psicológica tendente a que adopte una decisión inmediata y mencionan o utilizan el logo de la CNMV – la comisión nunca le invita a realizar una inversión– son claras señales de que la empresa es un fraude. También cada vez es más frecuente que las páginas web y los perfiles en redes sociales de estas entidades sean muy sofisticados, no se deje engañar por la afinidad de sus "seguidores” sociales.

Desconfíe de los productos que ofrecen altas rentabilidades con poco riesgo, preste atención a comisiones y gastos. No invierta en aquello que no conozca, y, si lo hace, asegúrese de que ese producto existe.

Sospeche si no le solicitan información: los intermediarios financieros autorizados que le ofrezcan un producto deben evaluar su conveniencia (experiencia y conocimientos) y/o idoneidad (experiencia y conocimientos, situación financiera y objetivos de inversión) a través de un perfil o cuestionario. Si no logra que le devuelvan su dinero, no continúe realizando aportaciones.

En caso de sufrir cualquier incidente sospechoso de fraude, denuncie lo ocurrido ante la Policía y avise a la CNMV. En los últimos años, se han desmantelado distintas redes que actuaban desde España. Una de las más conocidas fue la red “boiler romos” que operaba desde Málaga y Barcelona y estafó a más de 5.000 personas.

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