Macron domina la cumbre europea del ajuste de cuentas con May

"Hay un cambio en Europa", celebra el inquilino del Elíseo en su debut en Bruselas

Los países pequeños temen la emergencia de un rodillo franco-alemán tras la salida de Londres

Emmanuel Macron, Angela Merkel y Theresa May.
Emmanuel Macron, Angela Merkel y Theresa May. Reuters

 Todos los líderes de la UE, hasta Angela Merkel, se han convertido hoy en satélites de Emmanuel Macron durante el debut en una cumbre europea de la fulgurante estrella de la política del Viejo Continente. En el rincón contrario de la historia se encontró la primera ministra británica,Theresa May, que llegó a la cita con bandera blanca tras su patinazo en las elecciones del 8 de junio.

El presidente de Francia se ha estrenado con una cumbre cargada de simbolismo y contenido político, porque la agenda incluía todos los grandes temas geoestratégicos sobre la mesa.

Entre ayer y hoy, los 28 socios de la UE tratarán desde la complicada relación con Washington, Moscú y Ankara, al impulso de una política europea de defensa independiente de EE UU. Y desde la
discusión sobre un giro proteccionista a la política comercial hasta el ajuste de cuentas con May tras el hundimiento electoral de su estrategia a favor de un brexit a cualquier precio.

“Hay un cambio en Europa”, celebró Macron tras la primera reunión de trabajo del Consejo. Un cambio que atribuyó a que “lo vivido en Francia durante la campaña electoral [con la derrota de la ultraderecha eurófoba] se está viviendo en otros países”.

Macron se declaró optimista, tanto sobre el futuro de las reformas que piensa poner en marcha en Francia (mercado laboral, pensiones, etcétera) como en la revitalización del proyecto europeo.

“Durante años no ha habido ningún avance en política de defensa y hoy le hemos dado un gran impulso”, señaló Macron en alusión al principio de acuerdo sobre un fondo presupuestario para defensa y el compromiso de pactar antes de fin de año los criterios para elegir los países que se integrarán en las cooperaciones militares.

Macron quiso dejar claro también un cambio de actitud en relación con Bruselas. Y lejos de arrogarse el éxito de los avances de la cumbre atribuyó todo el mérito de la nueva política de defensa a la Comisión Europea y, muy en particular, a su presidente, Jean-Claude Juncker.

El aplomo y la seguridad de Macron, sin embargo, no agradó a todos los socios de la UE ni resolvió las diferencias latentes en numerosos temas.

Los países del Este, encabezados por Polonia, se sienten ninguneados por una Francia que solo parece interesada en recuperar la relación con Alemania. Y los llamados pequeños países, desde el Benelux a Dinamarca o Irlanda, han empezado a organizarse en previsión de un posible rodillo franco-alemán que se aleje, además, de las políticas más liberales que solía defender Londres. España también observa con preocupación la agenda proteccionista de Macron, como puso de manifiesto la delegación encabezada por el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy. “No se trata de excluir a nadie”, se excusó Macron. Pero recordó que “si Francia y Alemania no se ponen de acuerdo, es muy difícil que las cosas en Europa avancen”.

Hasta ahora, la canciller alemana (12 años en el poder) no ha logrado entenderse con ninguno de los tres presidentes franceses que se le han cruzado en el camino. Y todos han caído. Veremos si Macron resiste.

A por Londres
  • Desplantes. La cumbre europea no ha ahorrado gestos para demostrar a Londres que, un año después del referéndum, los 27 han sobrevivido sin problemas al brexit. Los diplomáticos no ahorraban displicencia con Theresa May. “Se puede ir a dormir”, decía uno de ellos, “cuando hablemos de cómo repartirnos las agencias europeas con sede en Londres”.
  • Agencias. Agencias. La Agencia europea del medicamento es la joya de la corona británica a repartir. Los 27 esperan pactar hoy los criterios para el traslado de un lucrativo organismo al que aspiran numerosas ciudades europeas, entre ellas, Barcelona.
  • Barcelona. España defendió ayer criterios objetivos para el reparto de agencias, convencida de que en ese caso podría ganar la capital catalana.
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