El ascenso del nuevo heredero saudí podría subir el crudo

Bin Salman decidirá si seguir una línea dura hacia Qatar e Irán o trabajar juntos para la recuperación del precio del petróleo

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El rey de Arabia Saudí, Salman bin Abdulaziz (a la derecha) y su sobrino, el exheredero al trono Mohamed bin Nayef en la Meca, Arabia Saudí. EFE

El nuevo príncipe heredero de Arabia Saudí acaba de recibir una clara responsabilidad para tres retos. Mohammed bin Salman tiene ahora mayores poderes para impulsar las reformas de la principal economía de Oriente Medio e incluso una mano más fuerte para cerrar los viejos problemas con sus vecinos del Golfo. Pero es en la batalla contra el bajo precio del crudo donde puede marcar la diferencia rápidamente.

La decisión del rey Salman bin Abdulaziz de ascender a su hijo favorito por encima de su sobrino Mohammed bin Nayef en la línea de sucesión a la corona era una cuestión de tiempo. El decreto real publicado ayer releva al expríncipe heredero de todas sus responsabilidades y exige la lealtad de los súbditos a Bin Salman, de 31 años. Este príncipe milenial ha sido un campeón de la modernización social y económica, al impulsar la salida a Bolsa del productor de petróleo Saudi Aramco y la creación de un gran fondo soberano. Pero también se le considera responsable de la reciente decisión de Arabia Saudí de cortar lazos con Qatar por estar muy cerca de su antiguo enemigo, Irán.

Colocar el precio del barril de crudo de nuevo por encima de los 50 dólares podría ser la primera prueba de sus nuevos poderes. Bin Salman ya desempeñó un importante papel en el establecimiento de la política petrolera de Arabia Saudí y en el apoyo del reino a los recortes de producción acordados entre la OPEP y Rusia. El problema es que hasta ahora su estrategia ha fracasado. Según la Agencia Internacional de la Energía, los inventarios en los países industriales son de 292 millones más que la media de hace cinco años, lo que equivale a 29 días de la producción actual de Arabia Saudí.

La OPEP podría convocar una reunión de emergencia para realizar mayores recortes y aumentar la producción a más ritmo. Un movimiento así requeriría primero la aprobación del príncipe heredero, pero también un acercamiento a Qatar, pues es también miembro del cártel. La pregunta es si Bin Salman decidirá seguir una línea dura hacia Qatar e Irán o trabajar juntos para la recuperación del precio del petróleo. Ahora que su dominio del poder es más seguro, el joven príncipe puede permitirse el lujo de hacer esto último.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de María Matos Elices, es responsabilidad de Cinco Días.

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