barril de Brent
Evolución del precio del barril de Brent en el día. Thomson Reuters

El crudo se desploma y presiona a los países de la OPEP

La AIE avisa de que la demanda no se acomodará a la oferta hasta 2018

Las reservas norteamericanas aumentarán por encima de lo esperado

Muy poco ha durado el idilio entre el mercado de crudo y la OPEP. Si bien habían cebado la última reunión del cártel petrolífero, rápidamente perdieron la esperanza una vez que constataron que estos países tan solo habían acordado un recorte en la producción de crudo que ya descontaban. Este jueves la puntilla la ha dado la Agencia Internacional de la Energía que prevé que la demanda de crudo no se acomode a la oferta hasta 2018 y ha hecho que cunda el desánimo entre los inversores. El Brent ha retrocedido más de un un 3% hasta perforar los 47 dólares por barril y mantenerse en mínimos de noviembre.

Precisamente acomodar la oferta y la demanda es la principal preocupación de la OPEP para llevar al crudo al menos por encima de los 60 dólares. Y lo que ha justificado que el pasado noviembre los mayores productores —junto a otros externos como Rusia—acordasen recortar la producción de crudo en 1,6 millones de barriles al día. A pesar del optimismo inicial, la medida se constató como insuficiente y les empujó a extender los recortes hasta marzo de 2018.

Sin embargo, tampoco es suficiente. A pesar de que la AIE pronostica que la demanda de crudo crecerá en 2017, los inversores lo ven como demasiado lento. En 2017 será de 1,3 millones de barriles diarios frente a los 1,4 millones del año próximo. Al tiempo, cuantifica el grado de cumplimiento del pacto de la OPEP en un 96%.

Algo que no será suficiente para equilibrar a un EE UU que tira de la oferta internacional. Con Donald Trump en el Despacho Oval, el gigante ha recuperado su interés por el fracking. Una técnica que resulta rentable con el petróleo por encima de los 40 dólares. La AIE calcula que aumente en 920.000 barriles diarios por encima del dato de 2016 y en 2018 sumará 780.000 más.

En el trasfondo está la pérdida de relevancia de la OPEP para ajustar los precios del petróleo. Más después de que Trump abriese la puerta a inundar el mercado de petróleo. Pretende poner a la venta la mitad de las reservas estratégicas para compensar el aumento del déficit, al tiempo que iniciar las prospecciones en el Ártico. Tampoco ayuda el ferviente nuevo interés por el crudo de otros países ajenos a la OPEP como Canadá, Brasil o Nigeria.

 

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