Italia pone a prueba el sistema europeo de rescates bancarios

Los reguladores amenazan con bloquear el plan de Roma para rescatar dos pequeñas entidades

Un proyecto para salvar a Monte dei Paschi también ha tenido problemas

Sucursal de Veneto Banca, en Venecia (Italia).
Sucursal de Veneto Banca, en Venecia (Italia).

Italia está poniendo a prueba los límites del sistema europeo de rescates bancarios. Los reguladores amenazan con bloquear el plan de Roma para rescatar dos pequeños prestamistas. Un plan para salvar a Monte dei Paschi también ha tenido problemas.

La Comisión Europea permite a los Gobiernos inyectar dinero a los bancos enfermos, pero solo si son viables y los inversores privados contribuyen. Eso está demostrando ser un obstáculo difícil de sortear para Italia.

El rescate de Monte dei Paschi di Siena ya ha recibido la luz verde de Bruselas, pero necesita encontrar inversores para desviar 26.000 millones de deudas incobrables de sus libros. Dos de los previstos, Fortress y Elliott, acaban de renunciar. Podría encontrarse una solución si Atlante, un vehículo de inversión en malos préstamos creado por otros bancos italianos, asumiera más carga.

El rescate de dos pequeños bancos venecianos –Banca Popolare di Vicenza y Veneto Banca– es aún más difícil. La Comisión quiere que al menos 1.200 millones del paquete de rescate de 6.400 millones totales proceda del sector privado. Hasta el momento, otros bancos italianos se han negado a ayudar, por lo que la aprobación de la UE es improbable.

Otra opción es seguir el ejemplo de Popular. Una limpieza similar en Italia consistiría en vender los bancos venecianos a un rival más grande como Intesa Sanpaolo. Sin embargo, eso sigue pareciendo difícil. La amortización de los 4.400 millones de euros en capital y deuda subordinada podría cubrir el coste de aumentar las provisiones para deudas incobrables y dudosas, según Deutsche Bank. Pero eso dejaría poco margen para pérdidas adicionales –probables dado el historial de los bancos– y posibles riesgos de litigios. Podría haber grandes descuentos para los grandes acreedores, y también podría afectar a los depositantes.

También se puede dividir los bancos, vender las partes buenas, y dejar las deudas incobrables. El Gobierno probablemente tendría que poner el capital para un banco malo. Sin embargo, los reguladores pueden considerar que esta solución es preferible a rescatar una institución viva. El resultado dependerá de la voluntad de Europa de ser flexible con sus normas.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de Cinco Días.

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