Los clientes marcan el horario laboral de los abogados

El entorno global en el que se mueven los abogados obliga a una mayor flexibilidad laboral

Se impone un modelo basado en los resultados y no en el presencialismo

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Abogado consultando su reloj Getty

Los grandes despachos asumen la flexibilidad laboral de sus abogados como una prioridad. El volumen de trabajo en un entorno cada vez más global con clientes de distintos sectores y localizados en diferentes puntos del mundo, incluso con husos horarios dispares, obliga a cambiar la forma de trabajar. Pasando de un modelo presencial, en el que se valoraban las horas que uno pasaba en la oficina a un modelo basado en la eficiencia. Es decir, donde lo importante es conseguir los resultados en la prestación del servicio a los clientes y no el tiempo que el profesional pasa en la oficina, "trabajar orientados a los resultados" como propugnan desde Hogan Lovells.

No cabe duda de que la abogacía es una profesión que requiere un alto nivel de exigencia y sacrificio que como indica el bufete Ashrust supone que "el abogado no sea dueño de su tiempo y tenga que adecuar sus horarios a dar un mejor servicio a su cliente". Afirmación en la que coincide Hogan Lovells que apunta que "la abogacía no es ni mucho menos una profesión con horarios fijos". Y es que sus horarios no solo dependen de los clientes, sino también como bien señalan desde DLA Piper de factores como "el tipo de operaciones y los plazos procesales que pueden requerir una mayor disponibilidad en determinados momentos". Para el despacho Gómez-Acebo & Pombo resulta evidente que "cuando hay cierres, firmas o juicios con límites temporales muy marcados el esfuerzo laboral se concentre en un espacio muy delimitado de tiempo".

Por ello, cada vez más despachos implantan medidas que den más autonomía al abogado en la gestión de su tiempo, tanto dentro de la oficina en la flexibilidad en los horarios de entrada y de salida, como las que permiten el teletrabajo facilitando las herramientas necesarias para trabajar en remoto desde cualquier lugar.

Los beneficios de este tipo de iniciativas cada vez más extendidas en el sector de la abogacía son la autogestión del tiempo o evitar desplazamientos innecesarios y en los períodos de menor volumen de trabajo no tener que estar en la oficina "calentando la silla". Sin embargo, se trata de un arma de doble filo ya que disponer de todas las herramientas de trabajo en cualquier lugar supone estar localizable y disponible casi a tiempo completo, lo que impide una real desconexión del trabajo durante el tiempo libre. Un tiempo libre cuyo límite con el tiempo de trabajo se diluye en pro de una mayor libertad de horarios y suele suponer una dedicación mayor. Ante estos inconvenientes el despacho Perez-Llorca destaca que "lo importante es conseguir una flexibilidad que se adapte a las necesidades de los clientes y abogados". Por su parte, DLA Piper considera que la clave está en encontrar un equilibrio y un mayor aprovechamiento del tiempo, ya que, como señalan, "el tiempo libre ha pasado a ser algo tan valorado por los trabajadores como la retribución".

En definitiva, en el entorno en el que trabajan los abogados cada vez más adaptados a los horarios y necesidades de sus clientes resulta poco probable que sus jornadas laborales puedan acabar a las seis de la tarde. Aunque los despachos por lo general no lo descartan sí indican que es necesaria una evolución social. Así lo afirman desde Gómez-Acebo & Pombo: “Un abogado podrá acabar su jornada laboral a las 18:00 horas siempre que la sociedad en su conjunto camine en el mismo sentido de optimización de la eficiencia y racionalización de los horarios”.

Por otro lado, también con el fin de aprovechar más el tiempo y en consonancia con la creciente importancia en nuestra sociedad mantener hábitos de vida saludables, cada vez más despachos incluyen entre los incentivos para sus empleados aquellos destinados a darles facilidades para que practiquen deporte. En Ashurst por ejemplo, pagan la cuota del gimnasio a todos los trabajadores interesados e imparten clases de pilates en la propia oficina. Hogan Lovells por su parte, pone a disposición de sus empleados un gimnasio en la misma oficina o servicios de fisioterapia durante el horario laboral a precios reducidos. DLA Piper también da importancia la inversión en este tipo de actividades subvencionando la matrícula del gimnasio a sus trabajadores y ofreciéndoles a precios competitivos clases de pilates, fisioterapia y salud postural en las propias instalaciones del despacho.

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