Un tercio de los jóvenes que trabajó y estudió en 2016 lo hizo gratis Ampliar foto

Un tercio de los jóvenes que trabajó y estudió en 2016 lo hizo gratis

Acudir a la familia y los amigos sigue siendo lo más efectivo para lograr un empleo

La Encuesta de Población Activa (EPA) es una de las mayores fuentes de información que existe sobre el mercado laboral en España, además de los datos relativos a la afiliación a la Seguridad Social o las retenciones por IRPF que se practican a los trabajadores. Gracias a la colaboración con Eurostat, en 2016 se pudo realizar un estudio adicional sobre la incorporación de los jóvenes de 16 a 34 años al mercado laboral.

Mediante este análisis, la Comisión Europea, que ha cofinanciado el informe, pretende conocer si quienes han encontrado recientemente trabajo o están parados recibieron o no apoyo institucional para lograrlo y, en el caso de los ocupados asalariados, el método utilizado para encontrar su trabajo.

En España existían al finalizar el año pasado un total de 9.519.000 personas con edades comprendidas entre los 16 y 34 años. De ellas, 4.596.700 estaban ocupadas, 1.724.300 paradas y 3.197.900 se mantenían fuera del mercado de trabajo.

Una de las primeras conclusiones que arroja el estudio es que el 71,52% de los jóvenes de 16 a 34 años que residían en España el año pasado no había realizado ningún tipo de trabajo mientras cursaba sus estudios.

Por el contrario, 2.412.800 jóvenes de estas edades sí lograron compatibilizar trabajo y estudios. De ellos, poco más de la mitad, un total de 1.225.500 realizaron solo trabajos remunerados, mientras que uno de cada tres, 818.100 o el 33,9% del total, efectuaron solo trabajos no remunerados. Un total de 369.200 compaginaron sus estudios con empleos de ambos tipos.

Los datos del informe revelan, asimismo, que combinar estudios con trabajo se convierte en algo cada vez más frecuente conforme se avanza en los cohortes de edad. Fue también más habitual entre las mujeres, el 26,96% trabajan y estudian, que entre los hombres, donde solo lo hacen el 23,75%.

El INE constató que para un total de 972.900 jóvenes, el 40,32% de los que habían realizado alguna clase de trabajo mientras estudiaban, la experiencia laboral formaba parte obligatoria de su plan de estudios. En la mayoría de los casos, esa experiencia laboral vinculada a la formación tuvo una duración inferior a seis meses.

Respecto al apoyo institucional recibido para encontrar empleo, del total de 3.205.800 jóvenes que empezaron a trabajar hace menos de un año o estaban parados en 2016, una abrumadora mayoría del 88,5% reconoció no haber obtenido ninguna ayuda de las instituciones para lograr la colocación. Apenas un 2,56% reconoció haber recibido información sobre ofertas de empleo. Y entre quienes se encontraban en situación de desempleo, solo el 5,12% afirmó haber recibido asesoramiento sobre cómo buscar trabajo.

Quizás estas pobres cifras sean las que expliquen que entre los 4.142.400 asalariados de 16 a 34 años el método más utilizado para encontrar su empleo actual fuera el recurso a familiares, amigos o conocidos, en el 41,68% de los casos así lo corroboraron. La solicitud directa al empresario fue utilizada por el 21,73%, mientras que los anuncios en los medios de comunicación, incluido internet, fueron utilizados por el 9,93%.

Al hablar de movilidad laboral, el análisis efectuado por la EPA muestra cómo el 12,4% de los ocupados jóvenes tuvo que cambiar de residencia para empezar a trabajar en su puesto actual. Esto entre quienes sí consiguieron un trabajo, pero llama la atención que entre quienes no estaban ocupados (parados e inactivos), solo el 43,7% se mostró dispuesto a cambiar de residencia para lograr un empleo. Cifra que se eleva al 58,8% entre los desempleados y se reduce al 35,5% entre los inactivos. Eso sí, seis de cada 10 jóvenes sin empleo que está dispuesto a un traslado, lo haría al extranjero.

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