Batacazo de Theresa May: Reino Unido, con un Parlamento dividido

Los 'tories' pierden la mayoría absoluta según el recuento oficial

Corbyn pide la dimisión de la 'premier'

Atlas

El inesperado batacazo de Theresa May, que ha perdido la mayoría absoluta tras las elecciones del jueves en el Reino Unido, abren un período de incertidumbre política y económica que hace temblar a los mercados. Los primeros sondeos a pie de urna provocaron una caída de la cotización de la libra esterlina. Y los mercados asiáticos abrieron con una tensa calma a la espera de un resultado definitivo que, finalmente, aboca a un Parlamento sin mayoría, el desenlace que los analistas financieros anunciaban como más peligroso.

En la madrugada del viernes, las proyecciones de voto confirmaban la victoria de la primera ministra, Theresa May, pero sin la mayoría absoluta que heredó de David Cameron. El debate sobre su sucesión y sobre la posible crisis en ciernes ni siquiera esperó al resultado definitivo y algunas fuentes, citadas por la BBC, apuntan a su posible dimisión este mismo viernes. Los medios británicos han dado por hecha la pérdida de la mayoría absoluta a primera hora de la mañan, y hacia las 8.00 horas estaban ya asignados 645 de los 650 escaños: 314 para los conservadores, 261 para los laboristas, 35 para los nacionalistas escoceses, 10 para los liberal demócratas y otros 10 para los unionistas del Ulster, posibles aliados de los tories. 

Cariacontecida y visiblemente afectada, May apostó por un gobierno de su partido, aunque no está claro con qué tipo de alianzas ni si ella continuará al frente. Los liberales rechazaron de entrada cualquier tipo de coalición. Y el único partido que, por ahora, se presta a gobernar con los conservadores son los unionistas de Irlanda del Norte (DUP, el partido fundado por Ian Pasley).

"El país necesita un período de estabilidad y si las proyecciones se confirman, los conservadores serán los encargados de dar esa estabilidad", señaló la inquilina de Downing Street a las 3:30 de la madrugada, tras ser elegida en su distrito.

El líder laborista, Jeremy Corbyn, que logró en su distrito londinense (Islintong) el mejor resultado de un candidato en más de 50 años, había pedido minutos antes la dimisión de May. "La primera ministra convocó elecciones porqe quería un mandato. El mandato son menos votos y menos escaños (...) Pienso que es suficiente para marcharse", señal´Corbyn.

El riesgo de una grave crisis política o, incluso, de una hipotética repetición de las elecciones provocó una inmediata caída de la libra esterlina, cuya cotización bajó un 1,4% frente al dólar.

El perfil de una larga noche augura una apertura de los mercados (los asiáticos serán los primeros) potencialmente tan tensa como fue la del referéndum del 23 de junio del año pasado, en la que se impuso la salida del Reino Unido de la UE. A esa incertidumbre se añaden esta noche, al menos de momento, las dudas sobre quién liderará la histórica negociación con Bruselas.

"Un Parlamento sin mayoría absoluta sería el peor resultado para la libra esterlina", señala Viraj Patel, analista de ING, en su primer informe tras los sondeos a pie de urna. "Incluso si tomamos en cuenta un error arriba o abajo de los sondeos de 15 escaños, como ocurrió en 2015, podemos dudar que una mayoría Tory muy estrecha sea suficiente para garantizar la estabilidad política a corto plazo", añade el analista.

Si el batacazo de May se confirma, podría abrir una gravísima crisis en el partido conservador y poner en peligro el arranque de las negociaciones del brexit, que Bruselas tenía previsto comenzar el 19 de junio. Los mercados de divisas acusaron las proyecciones de manera inmediata, con castigos a la libra esterlina cuya cotización se desplomó nada más cerrar los colegios electorales a las 10 de la noche (una hora más en España) y conocerse las primeras proyecciones. Los analistas políticos, sin embargo, se mantienen prudentes porque se trata de sondeos a pie de urna y el resultado final podría variar como ya ocurrió en 2015.

Casi 47 millones de británicos estaban llamados este jueves a las urnas para unas elecciones anticipadas de las que debe salir el Gobierno encargado de la histórica negociación del brexit, pero que podían desembocar en una sacudida política para los cuatro principales partidos nacionales.

May pedía ayer el voto con el objetivo de “lograr un buen acuerdo sobre el brexit y para construir una Gran Bretaña más fuerte”. La actual primera ministra ironizaba sobre presunta la falta de experiencia del equipo de Corbyn. El candidato laborista apelaba, por su parte, al voto joven y alternativo “para cambiar la faz de la política británica”.

Los colegios electorales abrieron a las siete de la mañana, bajo una climatología desapacible en gran parte del país, y en un ambiente de inseguridad marcado por tres matanzas yihadistas en menos de tres meses. La breve y traumática campaña electoral no aclaró demasiado sobre la gestión del brexit que ofrecen May y Corbin, más allá de la ruptura tajante que propone la primera ministra y la irreversibilidad de proceso que concede el líder de la oposición.

La incertidumbre sobre la futura relación con la UE sigue siendo tremenda”, señala con preocupación José Pizarro, cocinero y empresario de un grupo de hostelería que lleva su mismo nombre y que se ha convertido en un de las principales referencias de la gastronomía española en Reino Unido.

Pero la campaña sí que provocó un giro en las expectativas de voto que sorprendió a casi todos los partidos. Los sondeos concedían a May una mayoría absoluta, con más de 100 escaños de margen, cuando adelantó las elecciones el pasado 18 de abril. Pero Corbyn ha recortado las diferencias y los analistas auguraban todavía la victoria conservadora, pero con un margen de entre 40 y 50 escaños.

Tanto May como Corbyn necesitaban un resultado que les permita apagar las críticas dentro de sus respectivos partidos, donde se han granjeado numerosos enemigos. Aunque el duelo bipartidista había dejado sin espacio al partido Liberal, finalmente éste ha conseguido mejorar su presencia. Los eurófobos de UKip, po rsu parte, ha sido castigados.  Nick Clegg, ex líder liberal demócrata, ha perdido su escaño, al igual que el ex primer ministro escocés Alex Salmond.

Incertidumbre

La jornada electoral transcurrió en tensa calma. Pero la actitud relajada y cool de Londres ha mutado tras los últimos atentados. A la amenaza terrorista se une la incertidumbre económica generada por el referéndum del año pasado. “La ciudad está un poco triste desde entonces”, reconoce Pizarro.

El empresario español se muestra optimista pero no oculta su preocupación por las condiciones laborales y legales que regirán tras la saida de la UE, “algo esencial para un grupo como el nustro, con ma´s de 100 empleados y sólo cuatro británicos”. Pizarro confía en que las elecciones del jueves aclaren la situación. Pero podría ser que agraven aún más la incertidumbre.

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