Ley de Autónomos
La comida: principal escollo para aprobar la nueva Ley de Autónomos

La comida: principal escollo para aprobar la nueva Ley de Autónomos

Los partidos se enzarzan en la utilización que deben hacer los autónomos de los cheques comida.

Si preguntamos a un autónomo cuáles son las principales problemáticas de su Régimen de Trabajo encontraremos varias respuestas. Altas cargas impositivas, Ley de Segunda Oportunidad inefectiva, sanciones desproporcionadas por retrasos, trámites burocráticos excesivos, falta de ayudas de continuidad, falta de coberturas sociales (como por ejemplo, el paro por cese de actividad), una jubilación desigual frente al Régimen General,...

Sin embago, los partidos políticos, que debaten en el Congreso la normativa de la nueva Ley del Autónomo, se han enquistado en la comida. Concretamente, en cómo debe regularse el uso de los cheques o vales de comida, y si estos deben deducirse o no como gasto de su actividad.

Según informa la Unión de Profesionales de Trabajadores Autónomos, el último escollo para aprobar definitivamente la nueva Ley, es la falta de acuerdo en torno a si los vales de la comida deben ser deducibles como gasto, en iguales condiciones que un asalariado. Dicha propuesta, fue presentada por la propia Unión de Profesionales, y recogida en enmiendas por Compromís y Esquerra.

La desigualdad actual

Actualmente, un asalariado puede hacer uso de este tipo de cheques, y utilizarlos en restaurantes. También un autónomo societario, que puede deducir esta partida, e incluirlo como gasto en la Sociedad que regenta. El presidente de la Unión, Eduardo Abab, se ha mostrado tajante. "Resulta completamente inadmisible que aun estemos en esta situación los que no somos o estamos con una forma jurídica como societarios". ¿Donde radica la diferencia entre unos y otros cuando tenemos que comer fuera de nuestro domicilio?, se pregunta la agrupación en un comunicado enviado a medios.

Efectos positivos colaterales

Los autónomos defienden además que favorecer el uso de los cheques comida permitría que ciertos restaurantes de zonas menos ligadas al turismo tuvieran una actividad mayor. Y el impacto para las arcas del Estado sería mínimo, según los cálculos de UPTA. Añaden, además, que disminuiría "la picaresca", al conocer el rastro exacto de trazabilidad en la utilización de este tipo de gastos.

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