Trump ayuda a reabrir el viejo conflicto entre Arabia Saudí y Qatar

Doha ha irritado a menudo a Riad, por ejemplo no cortando del todo con Irán

Nadie, aparte de Teherán, tiene interés en ver el Consejo del Golfo colapsar por completo

El rey de Arabia Saudí, King Salman bin Abdulaziz (centro), junto al emir de Catar, Tamim bin Hamad al-Thani (izquierda), en Riad en 2015.
El rey de Arabia Saudí, King Salman bin Abdulaziz (centro), junto al emir de Catar, Tamim bin Hamad al-Thani (izquierda), en Riad en 2015.

La visita de Donald Trump al Golfo Pérsico ha animado a Arabia Saudí a saldar viejas cuentas. El reino y sus aliados más cercanos han cortado lazos con Qatar y han acusado al país, rico en gas, de apoyar el terrorismo y de acercarse demasiado a Irán. Es una escalada dramática de una enemistad prolongada, en una región que produce una quinta parte del suministro mundial de petróleo.

Los ánimos se crispan fácilmente entre Riad y Doha. El último ejemplo fueron las palabras del gobernante de Qatar, el jeque Tamim bin Hamad al-Thani, publicadas en medios estatales pero luego refutadas oficialmente, que respaldaban el papel de Irán en la región y calificaban a Trump de débil. Pese a los intentos de mediar de Kuwait, Arabia Saudí y cuatro países, entre ellos Emiratos Árabes Unidos, dijeron ayer que impondrán lo que en la práctica es un bloqueo.

Qatar ha irritado a menudo a Arabia Saudí: apoyó a los Hermanos Musulmanes de Egipto, está cerca del grupo islamista palestino Hamas y no está dispuesto a cortar completamente con Irán, considerado un Estado paria por Arabia Saudí. Qatar niega apoyar el terrorismo.

También hay disputas fronterizas. En 2006, Riad intentó bloquear la apertura de un gasoducto de 3.100 millones de euros de Qatar a Abu Dabi, alegando que violaba sus derechos soberanos.

Si Doha decide devolver el golpe, ese gasoducto, conocido como Dolphin, es su recurso más probable. Suministra a Emiratos Árabes Unidos algo más de una cuarta parte de su gas natural, utilizado para electricidad y para desalar agua de mar. Si se corta ese suministro, Abu Dabi necesitará desviar su propio gas natural licuado o quemar petróleo para producir electricidad. Eso podría elevar el precio del crudo aunque sea solo temporalmente.

El Consejo de Cooperación del Golfo, al que pertenecen los dos rivales y cuatro países más, está debilitado. Pero es útil como baluarte contra Irán. También garantiza que el petróleo salga prácticamente libre de la región a través del estrecho de Ormuz. Nadie, aparte de Irán, tiene interés en ver el Consejo colapsar por completo, pero el enconamiento de las viejas heridas provocado de forma indirecta por Trump ha aumentado algo las probabilidades.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de Cinco Días.

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