Crédit Mutuel rompe con Popular y le hará la competencia en España

La salida del tercer accionista del banco se produce tras la venta de Targobank al grupo francés

La entidad que preside Emilio Saracho vuelve a desplomarse un 18,16%

Crédit Mutuel rompe con Popular y le hará la competencia en España

No hay tregua. Banco Popularr ha vuelto a hundirse un día más en Bolsa y perdió un 18,16%, con lo que su capitalización bursátil se ha reducido en más de 1.200 millones de euros en apenas cuatro sesiones –un 48% de su valor en desde el miércoles–. Su acción ha retrocedido hasta 0,338 euros, nuevos mínimo histórico, y su capitalización suma solo 1.418,54 millones de euros. Este nuevo desplome coincide con el anuncio de Crédit Mutuel de su salida del consejo de administración de Popular, aunque fue el pasado 2 de junio cuando el grupo francés comunicó al banco español su decisión de abandonar la entidad, una vez que completó la compra del 100% de Targobank.

Crédit Mutuel adquirió el el 48,98% que controlaba la entidad española en el capital de Targobank. Tras esta operación, varias fuentes financieras aseguran que ya no tiene sentido que el grupo francés siga siendo uno de los principales accionistas de Popular, en el que controlaba hasta ahora el 3,95% de su capital, lo que le situaba como el tercer inversor tras la Sindicatura, con el 9,6% y el grupo mexicano encabezado por Antonio del Valle, con el 4,3%.

Crédit Mutuel tenían por objetivo hacer negocios conjuntos con Targobank (con 125 oficinas), incluidos la explotación de los cajeros automáticos de Popular, institución que firmó en 2013 la constitución de una joint venture al 50% con Euro Information (Grupo Credit Mutuel-CIC) para explotar sus cajeros. Son estos casi 2.700 cajeros los que sirven a ING Direct de soporte para sus clientes, previo pago de un alquiler por operación.

Ahora, la idea de Crédit Mutuel es crecer en España a través de Targobank para hacer banca comercial, con la apertura de más oficinas. El grupo francés ya intentó el pasado año que Popular traspasara o vendiera parte de las más de 300 sucursales incluidas en su plan de ajuste para su cierre. Popular, sin embargo, se negó a llevar a cabo esta operación, que suponía traspasar locales y clientes. Ya entonces las relaciones entre el grupo francés y Popular se habían enfriado, pese a que acudió en mayo del año pasado en la ampliación de capital. Lo mismo sucedió con Allianz, El grupo asegurador alemán es el cuarto accionista de Popular, con algo menos del 4%, pero su relación con el banco tampoco parece que atraviesan su mejor momento.

Varias fuentes aseguran que Crédit Mutuel habría podido vender en el mercado su participación a finales de la semana pasada, coincidiendo con los desplomes de la acción de la firma española. Fuentes del grupo galo no han confirmado ni desmentido estas especulaciones. Eso sí, si al final ha recortado su participación en Popular tendrá que comunicarlo en los próximos días. Según la legislación actual, si una firma cotizada vende una participación que sea superior al 3% en bloques, tiene un plazo de cuatro días bursátiles hábiles para comunicarlo, y si lo ha hecho en Bolsa al mercado, el plazo es de seis días.

Al batacazo de Popular también ha contribuido la publicación de que Blackrock, la mayor gestora del mundo, redujo la semana pasada del 4,09% al 1,77% su participación en el banco español, acosado por los inversores que apuestan a la caída del valor.

Mientras, el presidente de Popular, Emilio Saracho, y el consejero delegado, Ignacio Sánchez-Asiaín, se han desplazado a Francfort para reunirse con directivos del Banco Central Europeo (BCE), y más concretamente con responsables del Mecanismo Europeo de Supervisión (MUS), presidido por Danièle Nouy (como adelantó CincoDías el 1 de junio).

Esta reunión es clave para el delicado futuro del banco español, pese a que en la entidad aseguran que es una visita ordinaria. El Banco de España, con el gobernador, Luis María Linde a la cabeza, y el ministro de Economía, Luis de Guindos, también están siguiendo muy de cerca las negociaciones de Saracho con el BCE y el Mecanismo de Resolución Europeo (MUR).

Tanto Saracho como Sánchez-Asiaín pretenden pedir en primer lugar medidas especiales por parte del BCE para que no se agote su liquidez, una vez que el goteo de salida de depósitos es continúo. Hasta ahora Popular no ha tenido problemas de liquidez, aunque su solvencia se encontraba muy ajustada, algo que, no obstante, Saracho esperaba solucionar, pero los acontecimientos parece que se están precipitando.

Ambos explicarán al BCE la subasta puesta en marcha para vender Popular en los próximos días. El día 10, de hecho, finaliza el plazo para entregar las ofertas vinculantes de los bancos interesados por Popular, aunque el interés inicial por la entidad parece que se ha reducido ante los posibles litigios que pueden presentarse por accionistas significativos y pequeños ante la caída de la acción tras la ampliación de capital llevada a cabo en mayo de 2016. Santander, Bankia y BBVA han mostrado su interés hace unas semanas por este banco que dará el liderazgo en el mercado español al que lo compre.

Saracho también quiere que el BCE le dé más plazo para llevar una ampliación de capital en caso de que no se venda ahora Popular.

Algunos accionistas relevantes de Popular estarían dispuestos a vender su participación a otra entidad a un precio de 0,45 euros o 0,40 euros ante la posibilidad de que el Mecanismo Europeo de Resolución (MUR) deje el valor en casi 0 euros. Fuentes de la entidad mantienen que con una ampliación de capital menor a los 4.000 millones de euros se despejarían todas las dudas sobre Popular. De hecho, aseguran que las necesidades de provisiones del banco son muy inferiores a esta cifra.

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