Cumbre UE-EE UU

Bruselas ofrece a Trump una nueva agenda comercial para superar el trauma del TTIP

El presidente de EE UU visita por primera vez la capital europea

La UE aboga por reconstruir la agenda bilateral con acuerdos puntuales y limitados

El presidente de EE UU, Donald Trump, con la reina Matilde de Bélgica, ayer en el Palacio de Real de Bruselas.rn   AFP PHOTO  Belga  BENOIT DOPPAGNE
El presidente de EE UU, Donald Trump, con la reina Matilde de Bélgica, ayer en el Palacio de Real de Bruselas. / AFP PHOTO / Belga / BENOIT DOPPAGNE /

Donald Trump aterrizó ayer por primera vez en Bruselas como presidente de EE UU y hoy descubrirá las instituciones comunitarias con un primer encuentro con el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, y el de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker.

La UE espera aprovechar la oportunidad para ofrecer al presidente de EE UU una nueva agenda bilateral que supere el trauma del Tratado Transatlántico de Comercio e Inversión (TTIP), cuyas negociaciones fueron aparcadas tras la llegada Trump a la Casa Blanca.

"Mi objetivo es convencer al presidente de EE UU de que el euroatlanticismo significa que el mundo libre coopere para impedir un orden mundial post-occidental", se propuso ayer Tusk.

En las últimas semanas, Washington se ha mostrado más favorable a fortalecer los lazos con Bruselas, hasta el punto de que se ha llegado a sugerir la posibilidad de recuperar las negociaciones del TTIP .

Fuentes diplomáticas aseguran que “el tono de la administración Trump ha cambiado”, aunque matizan que “seguimos en alerta a la espera de ver cómo se traslada la nueva actitud a cada expediente concreto”.

Bruselas, de momento, prefiere mantener al TTIP al margen de la mesa y se conformaría con centrar la agenda comercial en los asuntos en que Europa y EE UU comparten puntos de vista, como son los conflictos con China por presunta competencia desleal del gigante asiático.

La UE apuesta por reconstruir la agenda paso a paso y, llegado el caso, aprovechar los avances logrados en la negociación del TTIP pero sin enmarcarlo de momento en el frustrado Acuerdo. ”A Juncker no le gustan las siglas”, ironizaba hace unos días Martin Selmayr, el jefe de gabinete de Juncker. Bruselas prefiere olvidarse del acrónimo y encontrar un terreno común tanto para la UE como para Trump.

Europa también confía en persuadir a Trump para que no abandone el Protocolo de París sobre reducción de emisiones. Un objetivo en el que ayer colaboró el papa Francisco, que ayer, durante su encuentro con el presidente de EE UU en Roma, también le instó a proseguir en la lucha contra el cambio climático, según confesó después de la cita el secretario de Estado estadounidense Rex Tillerson.

A favor y en contra

Emma Marcegaglia, presidenta de la patronal europea, BusinessEurope, señaló ayer que “la primera visita de Trump a Bruselas es una oportunidad ideal para reafirmar nuestros objetivos comunes y encontrar nuevas vías para trabajar juntos”.

La patronal tampoco menciona las malaventuradas siglas del TTIP pero insiste en la necesidad de que Bruselas y Washington trabajen en la supresión de barreras arancelarias y regulatorias para facilitar los flujos comerciales y de inversión en ambos sentidos.

BusinessEurope recuerda que el espacio transatlántico constituye la mayor zona económica del mundo. “La inversión europea en EE UU alcanzó en 2015 los 2,5 billones de euros, unas ocho veces la inversión de Europa en China”, señala la patronal.

La izquierda europea, que ayer recibió a Trump con manifestaciones en Bruselas, se ha puesto en guardia ante la posible entente de Bruselas y Washington. Los europarlamentarios de Podemos exigieron a Juncker y Tusk que no intenten retomar el TTIP “porque supondría una grave amenaza para la democracia, dado el rechazo que provoca a ambos lados del Atlántico”.

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