La rebaja de rating tendrá a China en alerta

La decisión de Moody’s es simbólica, pero Pekín ya no puede ignorar a las agencias

Solo el 3% de su deuda está en manos foráneas, pero el objetivo es abrir el mercado

Bandera nacional china ondeando sobre la sede del Banco Popular de China, el banco central del país, en Pekín.
Bandera nacional china ondeando sobre la sede del Banco Popular de China, el banco central del país, en Pekín.

La rebaja de la calificación de China mantendrá al país en alerta. Moody’s redujo el miércoles su rating crediticio por primera vez desde 1989, dejándolo por debajo del de Taiwán. El movimiento es sobre todo simbólico pues la propiedad externa de deuda china es mínima y las calificaciones de los bonos corporativos locales siguen su propia lógica. Pero la reprimenda pública pondrá a prueba la ambición de China de atraer fondos.

La agencia estadounidense ha reducido su valoración de la deuda pública china un nivel, hasta A1, equivalente al A+ con que la valora Fitch. Eso aumenta la probabilidad de que Standard & Poor’s siga la misma senda. Moody’s culpa a la progresiva erosión de la fortaleza financiera de China. Es la forma abreviada de referirse a la incapacidad de Pekín para poner un límite a la burbuja de crédito corporativo, que se situó en el 277% del PIB a finales de 2016.

Sin embargo, no habrá el tradicional efecto dominó en las inversiones existentes visto en otras partes del mundo. Para empezar, la propiedad extranjera de la deuda china es inferior al 3%, frente al 20%-30% común en los principales mercados emergentes. La gran cantidad de inversores nacionales que financian la emisión de Pekín tiende a comprar y mantener, y no les inquietan mucho tales evaluaciones globales.

Entretanto, la capacidad de China para pagar su deuda sigue siendo bastante sólida, ya que los pagos de intereses sobre los préstamos soberanos representan aproximadamente el 6% de los ingresos del Gobierno, según Moody’s. Queda lejos del 20% de países con finanzas más precarias.

Sin embargo, hay un motivo de preocupación potencial. Aunque el mercado chino de bonos corporativos onshore todavía no está totalmente abierto a las agencias de calificación extranjeras, Pekín está tratando de atraer más inversión foránea a través de proyectos como la llamada “conexión de bonos” con Hong Kong. La rebaja del rating perjudicará su lanzamiento, previsto para finales de este año.

Mientras China continúa moviéndose para abrir su cuenta de capital, sus días de ignorar la crítica de las agencias de calificación internacionales parecen contados.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de Cinco Días.

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