El atentado de Mánchester da un giro trágico a la campaña británica

No tendrá efectos políticos duraderos, pero cambia la agenda

El lunes el foco estaba en el coste de las prestaciones sociales

atentado Mánchester
Policías armados patrullan cerca del intercambiador de Shudehill, en Mánchester, donde tuvo lugar el atentado del lunes.

Un terrorista suicida ha dado un giro trágico a las elecciones británicas. El ataque que mató el lunes a 22 asistentes a un concierto en Mánchester y dejó otros 59 heridos es el más mortífero del país desde hace más de una década. Incluso en un país familiarizado con actos terroristas, afectará al debate político.

El asesinato indiscriminado de civiles, algunos de ellos niños, hace que las rivalidades políticas parezcan insignificantes. La primera ministra, Theresa May, y sus rivales han suspendido acertadamente sus campañas. Si se reanudan antes de la votación del 8 de junio las disputas serán más moderadas que antes. Será más difícil para May insistir, como hizo en una entrevista justo antes del atentado, en que la elección a la que se enfrentan los británicos es “la más crucial” de su vida.

Inmediatamente después de acontecimientos terribles, es tentador pero por lo general equivocado asumir consecuencias de largo alcance. Los habitantes de las mayores ciudades de Gran Bretaña están tristemente acostumbrados a ataques violentos, desde la bomba del IRA que destruyó el centro de Mánchester en 1996 (sin víctimas mortales), hasta los suicidas nativos del país que mataron a 52 personas en Londres en 2005. En los últimos años, ha habido atentados mortales en París, Bruselas y Berlín. Aunque las fuerzas policiales mantienen una batalla constante por prevenir actos de violencia, la mayoría de las personas no han cambiado su comportamiento.

Incluso las preferencias políticas son difíciles de cambiar. El asesinato de la parlamentaria proeuropea Jo Cox, días antes del referéndum sobre el brexit, no cambió visiblemente el resultado final.

El ataque de Mánchester, sin embargo, cambiará la agenda. El lunes el foco estaba en la decisión de May de retractarse de una promesa sobre el coste de las prestaciones sociales. Durante las próximas dos semanas y media, el crecimiento económico y la fiscalidad tendrán un papel secundario. Eso debería permitir jugar sus bazas a la primera ministra, que fue responsable de Interior durante seis años. La tragedia hace que la política electoral parezca trivial, pero puede traer consecuencias políticas.

Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de Cinco Días.

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