Catedrático de la London School of Economics

Timothy Besley: “La UE no ha tratado a sus ciudadanos como adultos”

El catedrático de la LSE pide un diálogo entre las élites políticas y la ciudadanía

Define la educación como crear y transmitir valores

Timothy Besley: “La UE no ha tratado
a sus ciudadanos como adultos”

Timothy Besley (1961, Kesteven, Reino Unido) se licenció en Filosofía, Políticas y Economía por la Universidad de Oxford, donde más tarde hizo el doctorado en Economía. Actualmente es catedrático de Economía del Desarrollo en la London School of Economics (LSE), institución en la que también tiene la cátedra de Economía y Ciencias Políticas. Igualmente, pertenece a la Comisión Nacional de Infraestructuras de Reino Unido, un organismo que proporciona al Gobierno un asesoramiento imparcial sobre los principales retos de infraestructura a largo plazo. Recientemente ha visitado España para impartir la conferencia Valores y preferencias como capital cultural: teoría e implicaciones prácticas, en la Fundación BBVA, donde desarrolla cómo las decisiones políticas influyen en los valores de una sociedad.

¿No es la ciudadanía la que influye en los procesos políticos?

Los políticos deben acercar la política a los ciudadanos. Por supuesto que también tienen que estar bien informados de sus demandas, pero deben ir más allá y ser capaces de ejercer su saber hacer.

¿No es esto eximir de responsabilidad a los ciudadanos?

Ellos son responsables de los políticos que han elegido, pero no de las decisiones que estos toman. Los políticos deben de rendir cuentas de sus acciones, y la ciudadanía puede protestar, pero no es responsable de estas políticas sino que debe desempeñar un papel dentro del marco institucional.

¿Considera que se ha desligado la política del capital cultural?

Las élites políticas, los que tradicionalmente han ostentado el poder, han hecho que los ciudadanos se plieguen a sus intereses. Estas ya no son capaces de tratar a los ciudadanos con elementos pasivos. Creo que hay gente que exagera la magnitud del problema, pero lo que está claro es que la élite política se ha desvinculado de los ciudadanos, por eso ahora los elegidos no siempre vienen de los partidos tradicionales.Esto se manifiesta en los acontecimientos que estamos viendo ahora: las elecciones francesas, Donald Trump, el brexit...

¿Cuál es el mayor desafío para la Unión Europea ahora?

Existe la sensación de que el proyecto europeo se ha alejado de lo que los ciudadanos sentían que debía ser Europa. El problema no es que se hayan tomado medidas buenas o malas, sino que se han seguido resoluciones sin que haya tenido lugar un debate adecuado en cada país sobre el tema. Ha habido una mala gestión, pero no solo por parte de los políticos británicos, sino también por parte de la Unión Europea. Los ciudadanos están insatisfechos porque no se les ha tratado como adultos, se han sentido apartados y han pedido retomar el control. Tiene que haber un diálogo en cada país para que se opine sobre en qué dirección se quiere ir.

En estos tiempos de cambio, ¿qué liderazgo se necesita?

Al menos en Reino Unido, pocos políticos han tenido capacidad de liderazgo, de dirigir la opinión pública hacia una determinada dirección política. Este tipo de liderazgo escasea porque, con frecuencia, se lucha por una reelección, y si se toma la iniciativa en lugar de seguir a los ciudadanos, estos pueden protestar y escoger a otros. Sin embargo, se necesitan líderes que no hagan solo lo que la opinión pública quiera, sino que convenzan a la gente de ir en la dirección adecuada, aunque no sean medidas populares.

Sin embargo, para llegar a una situación de poder hay que ser elegido por los ciudadanos primero...

Lo que goza de popularidad podría ser altamente autodestructivo, por lo que esto podría llegar a ser un gran problema. Sin embargo, hay casos en los que se han hecho bien las cosas. En Reino Unido, la pena de muerte fue abolida en un momento en el que era algo popular, y si se hubiera hecho un referéndum se habría mantenido, pero hubo un liderazgo político para convencer a la gente. Podría decirse que eso es un ejemplo del poder político separándose de la ciudadanía, pero había una razón para ello y se explicó por qué se tomaba esa decisión. No se hizo en secreto, sino de forma democrática, así que la gente siguió eligiendo a esos políticos.

¿Sobre quién recae la tarea de la educación?

La educación tiene lugar en varias esferas diferentes. Lo importante es crear y transmitir valores a la sociedad. La educación no tiene que ser vista como una represalia, sino como una forma de enseñar la parte de responsabilidad de cada uno. No es un problema de capacidades técnicas o de conocimientos básicos. Los que toman las decisiones sobre la educación desempeñan un papel y la pregunta que surge es qué valores se quieren inculcar y cuáles van a ser las consecuencias de transmitirlos.

¿Cómo puede influir la política en el cambio climático?

Normas