Cumbre europea

La UE rebaja la factura del 'brexit' pero exige garantías sobre los europeos en Reino Unido

La deuda británica con la UE podría quedarse en 40.000 millones, un 30% menos

El club europeo se muestra mucho más exigente sobre los derechos de los ciudadanos

La canciller alemana, Angela Merkel, a su llegada hoy a la Cumbre Europea, en Bruselas.
La canciller alemana, Angela Merkel, a su llegada hoy a la Cumbre Europea, en Bruselas. Reuters

La Unión Europea se muestra dispuesta a regatear la factura de salida del Reino Unido del club, cifrada hasta ahora en 60.000 millones de euros. Los socios europeos han reconocido hoy, tras la primera cumbre europea sin presencia de Reino Unido, que la cifra manejada hasta ahora sólo es una primera estimación y que la factura final podría rebajarse hasta 40.000 millones de euros, un tercio menos de lo reclamado extraoficialmente hasta ahora.

Aún así, se trata de una cifra muy superior a la que maneja Londres, que no parece dispuesta a pagar más de 15.000 millones de euros. Pero el gesto de Bruselas muestra que en la batalla presupuestaria existe margen de maniobra.

Mucho más duro se muestra el club europeo en cuanto a la necesidad de que Londres garantice los derechos de los residentes europeos en suelo británico. Se trata de más de 2,8 millones de personas cuyo libre ejercicio de residencia "ha moldeado sus vidas", según recogen las directrices de negociación de la UE aprobadas hoy por unanimidad de los 27 socios en la cumbre de Bruselas.

"Los ciudadanos son nuestra primera prioridad", ha señalado el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk. "Tan pronto como Reino Unido nos ofrezca auténticas garantías, llegaremos a un rápido acuerdo", añadía Tusk.

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ha secundado esa idea. "El interés capital es defender los derechos y los intereses de los ciudadanos", ha subrayado Rajoy al término de la cumbre europea.

El documento aprobado exige a Londres que se ofrezca a esos ciudadanos garantías "efectivas, vinculantes, no discriminatorias y completas, incluido el derecho de adquirir la residencia permanente tras un período ininterrumpido de cinco años de residencia legal".

Bruselas confía en que tanto la factura como la situación de los europeos en suelo británico se aclare antes de final de año. Ese calendario permitiría negociar durante 2018 el acuerdo sobre la futura relación comercial con Reino Unido, esencial para las multimillonarias inversiones cruzadas y las decenas de empresas que operan a uno y otro lado del canal de La Mancha.

En relación con la factura, las directrices aprobadas hoy se limitan a señalar que deberá alcanzarse "un acuerdo económico único", que incluya los saldos resultantes del presupuesto comunitario, así como de la participación de Londres en el Banco Europeo de Inversiones, en el Fondo Europeo de Desarrollo y en el Banco Central Europeo.

Bruselas debe elaborar la metodología para ese cálculo, que será probablemente objeto de gran debate con Londres. Los primeros cálculos extraoficiales apuntaban a un saldo favorable a la UE de 60.000 millones de euros, cifra rechazada tajantemente por el gobierno de Theresa May.

El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, ha señalado hoy que los 60.000 millones son sólo "una estimación, no una exigencia". La canciller alemana, Angela Merkel, también ha restado validez a ese cálculo y ha precisado que "todavía no hay números sobre la mesa".

El primer ministro luxemburgués, Xavier Bettel, ha ido más lejos y ha reconocido que existe margen de maniobra y ha abierto la horquilla a una factura "de entre 40.000 millones y 60.000 millones de euros". Es el primer reconocimiento público de un regateo que, con toda probabilidad, no se resolverá hasta finales de año, tras las elecciones en Francia (mayo-junio), Reino Unido (junio) y Alemania (septiembre).

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