Jota Cinco renueva su imagen, pero mantiene la esencia de su cocina

Un recetario tradicional en uno de los restaurantes emblemáticos de Ciudad Lineal

El cambio ha aportado luminosidad y ha atraído a un público más joven

Jota Cinco renueva su imagen, pero mantiene la esencia de su cocina

Es una referencia en Ciudad Lineal. El restaurante Jota Cinco abrió sus puertas en 1970 y desde siempre ha sido un referente en este distrito madrileño y uno de los puntos de encuentro de la afición taurina, dada su cercanía con la plaza de Las Ventas. Sigue estando en el mismo lugar de siempre, en el número 423 de la calle de Alcalá, aunque ha renovado su estética hacia un estilo retro. Ha ganado en luminosidad, con unos tonos en blanco, beis y azul pastel, con las tan de moda baldosas hidráulicas, en línea con la tendencia actual, lo que ha permitido atraer a una clientela más joven.

La cocina sigue siendo en esencia la misma, aunque revisada. Así, por ejemplo, en Semana Santa, al tradicional potaje de vigilia, en vez de añadirle la espinaca al estilo tradicional, se le agregó en forma de una bola en tempura.

Una nueva generación está ahora al frente del negocio, José y Olga Gómez, hijos del fundador, y son los encargados de coger el testigo y los artífices de la renovación del local, al que le han añadido música de fondo, cuyo sonido suele estar demasiado alto y más que acompañar sirve como elemento de distracción. La fórmula es non stop: sirve el café del desayuno, el vermú con el aperitivo y comidas o cenas con largas sobremesas.

De la cocina se ocupa Luis Bombín, que ha pasado por locales como Dantxari y Goizeko Kabi, de ahí que algunos de los platos fuertes sean el bacalao y los platos de cuchara. Cuenta con dos cartas, una para barra, más informal, a base de tapas y raciones para compartir, y otra para el restaurante. Para comenzar, merecen la pena las croquetas cremosas (12 euros), la ensaladilla rusa (9 euros), los pimientos de piquillo rellenos de rabo de toro (12 euros) o una jugosa tortilla de patatas (10 euros).

Cada día de la semana hay lugar para un plato de cuchara: crema de carabinero (9 euros), lentejas estofadas (10 euros), cocido madrileño (19 euros), patatas guisadas (10 euros), porrusalda de bacalao (10 euros) y fabada asturiana (13,50 euros). En pescados, bacalao al pilpil (19,50 euros), y en carnes, callos a la madrileña (12 euros) y unas buenas albóndigas (15 euros). De postre, tarta de manzana o torrijas.

Jota Cinco: Alcalá, 423. Madrid.

Teléfono: 917 429 385.

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