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Rosa García, de Gamesa Siemens, sabe que la sostenibilidad empieza por una misma

Experta en tecnología, fichó por la compañía alemana tras una crisis personal por agotamiento

Rosa García, presidenta no ejecutiva de Gamesa Siemens.
Rosa García, presidenta no ejecutiva de Gamesa Siemens.

Cuando entró como presidenta de Siemens España, hace seis años, Rosa García destacó especialmente su presencia en energías renovables como uno de los motivos para fichar por la empresa tras 20 años en Microsoft. Así que su nombramiento como presidenta no ejecutiva de la nueva Siemens Gamesa Renewable Energy –nombre que adoptará oficialmente tras la junta de accionistas de junio–, tras la absorción de Gamesa por parte de la multinacional alemana, es un eslabón lógico en su carrera.

García afirma en el comunicado oficial que es “un privilegio presidir” el consejo de la nueva compañía, que tiene 27.000 empleados en más de 90 países y unos 11.000 millones de euros de ingresos. “Estoy convencida de que contamos con la visión y el talento necesarios para responder a las necesidades del mercado y de nuestros clientes”. La directiva ha declarado en varias ocasiones que la economía es importante, pero solo si está al servicio de la sociedad, más que enfocada al negocio propiamente dicho o a los consumidores.

Ignacio Martín, hasta el momento presidente ejecutivo de Gamesa, continuará como consejero delegado durante el proceso de transición, mientras el consejo de administración busca a su sustituto. La empresa, que seguirá cotizando en la Bolsa española, tendrá sus oficinas centrales en Zamudio, así como el centro de operaciones del negocio onshore; mientras que el del offshore estará en Hamburgo (Alemania) y Vejle (Dinamarca).

García cree que la clave para enfrentarse al precio de la energía está en que las redes de transmisión y las casas estén mejor conectadas. Ese cambio de visión es el que está desarrollando Siemens, a cuya filial española se incorporó el 1 de octubre de 2011. La compañía está girando del sector industrial hacia los negocios digitales, campo en el que es experta la directiva.

De pequeña, Rosa García García quería trabajar en un zoo, pero también ser profesora de instituto. Destacaba en las asignaturas técnicas, y estudió la carrera de Matemáticas, cuya “belleza y elegancia” apreciaba enormemente, con la idea de dedicarse a la enseñanza, pero mientras esperaba que empezaran los cursos de empezó a dar soporte técnico a las nuevas impresoras láser, y ya no dejó el sector de las TIC. “Entré con vocación de servicio, no de poder”, recordaba en una entrevista con El País. Comenzó a trabajar en la proveedora de software HSC, y se incorporó poco después a NEC Group como directora de soporte técnico. Tres años más tarde fue nombrada directora regional de WordPerfect en España.

En 1991, se incorporó a Microsoft Ibérica, y cinco años después se trasladó a la matriz del grupo en Redmond (Washington, EE UU) para trabajar conjuntamente con el CEO y presidente Steve Ballmer, como directora de proyectos estratégicos corporativos. Ballmer la fichó después de que García protestara por la respuesta de la sede central a los problemas de la versión española de un producto; de paso (las grandes tecnológicas han cambiado mucho en 20 años) dijo que faltaban extranjeros en el núcleo de la compañía.

En 2002, volvió a España para asumir la presidencia de Microsoft Ibérica. Consiguió triplicar la facturación, y en 2008 fue nombrada también vicepresidenta de Microsoft Western Europe para consumo y online. Llegó a recibir un premio por promover la conciliación laboral en su empresa: irónicamente, la aplicaba a los demás, pero no a sí misma. El sobreesfuerzo, los viajes y la falta de sueño acabó provocando que pidiera un año sabático, en el que recuperó el contacto con su familia.

Se replanteó su vida, y extrajo la conclusión de que para mejorar el mundo y enfrentarse a problemas como la contaminación y la superpoblación había que combinar el software con el hardware, por lo que fichó por Siemens. Ahora se levanta en su casa, a las siete de la mañana, y vuelve a las ocho de la tarde.

Aunque su nuevo cargo no es ejecutivo, para no sobrecargarse de trabajo García ha renunciado a sus puestos en los consejos de Acerinox y Bankinter. La sostenibilidad empieza por una misma.

Una trayectoria intensa

-Nació en Madrid el 17 de enero de 1965. Su madre era ama de casa y su padre, pluriempleado, trabajaba en el Instituto de Técnica Aeroespacial (INTA). Está casada y tiene tres hijos de 22, 19 y 11 años.
-Se licenció en Matemáticas por la Universidad Autónoma de Madrid.
-Pertenece al consejo rector de la Asociación para el Progreso de la Dirección (APD) y de la Universidad Europea de Madrid y es vicepresidenta del Consejo Social de la Universidad Carlos III de Madrid.
-Preside la Cámara de Comercio Alemana en España desde hace un año.
-A su familia le encanta el senderismo, actividad que les permite conversar. También son aficionados a la fotografía y a la lectura.

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