Automoción

Intel quiere ser el 'cerebro' del coche autónomo

Ha comprado la tecnológica de visión artificial Mobileye por 13.800 millones

En el segundo semestre, empieza sus pruebas en carretera con BMW

Prototipo de BMW con tecnología Intel y Mobileye
Prototipo de BMW con tecnología Intel y Mobileye

El vehículo autónomo no es el futuro. Antes de que acabe la década, varios modelos de distintas marcas circularán por las carreteras del mundo en modo autopilotado. Aún no será posible que el conductor duerma de Madrid a París pero si podrá soltar las manos del volante y dejarse llevar, sobre todo en autovías y autopistas.

Pero, ¿sabe quién es ese que va a conducir por usted? ¿Quién tomará las decisiones de parar ante un atasco, de acelerar o cambiar de carril, de frenar bruscamente ante la aparición de un peatón?

La tecnológica Intel trabaja en posicionarse dentro de las tripas de los vehículos autónomos. Quiere convertirse en el creador de ese cerebro que tomará las decisiones, recogerá los datos que capten las decenas de sensores que cargarán los vehículos y los analizará de manera útil y comprensible, de cara a sacar conclusiones que mejoren la conducción y la experiencia de usuario.

Según los datos facilitados por la compañía, el mercado de servicios relativo a sistemas, análisis de datos y tecnología para los vehículos autónomos ascenderá a una valoración de 70.000 millones de dólares (65.800 millones de euros) para 2030.

Crecer con compras para ser líder

Para posicionarse en un puesto de liderazgo en este mercado, Intel cerró en julio del año pasado un acuerdo de colaboración con BMW que, en un primer paso, introducirá sistemas de entretenimiento e información (infotainment, como se conoce el concepto en el sector) en sus vehículos de próximo lanzamiento. Así, la compañía tiene cerrados ya 49 acuerdos con empresas del motor. Tiene ya 30 vehículos en carretera equipados con sus sistemas y, gracias al acuerdo con BMW, a finales de este año será 40 automóviles.

Además, ha adquirido la compañía Mobileye, empresa líder en “visión artificial, aprendizaje en máquinas, analisis de datos y generación de mapas para sistemas de conducción autómoma” por alrededor de 14.700 millones de dólares (13.800 millones de euros) según su valor en libros. No es la única. Antes de ésta, compró Nervana, Arynga, Vogitech, Altera, Movidius o Itseez. Un empujón vía chequera para colocarse en cabeza de las tecnologías de conducción autónoma.

Diseñar el cerebro

El siguiente paso, quizá el más relevante, es diseñar lo que se convertirá en este cerebro de los vehículos autónomos. En este sentido, la tecnológica trabaja con BMW “en la estandarización”, tal y como comenta Simon Viñals, director de tecnología de Intel Iberia. “El objetivo es habilitar u n ecosistema que se nutra de estándares tecnológicos, que sea escalable y que sirva tanto para cumplir la legislación como para que las compañías puedan colaborar entre sí”, señala.

El directivo pone como ejemplo “el estándar wifi o los USB”, que, gracias a su unificación para todas las marcas de ordenadores, móviles o tablets, su uso se ha masificado. Intel ha creado una división dentro de la compañía que articulará estos desarrollos, si bien no se han hecho públicos los datos de qué inversión dedicarán a esta innovación ni cuánto aportará al negocio total a medio plazo.

“Animamos a otras compañías, sean fabricantes, proveedores de automoción o empresas tecnológicas, a que participen y contribuyan a nuestra plataforma de conducción autónoma. Este año, nuestra flota de vehículos comenzará a poner a prueba estas tecnologías conjuntas en situaciones de tráfico real. Esto representa un importante paso adelante hacia el lanzamiento de BMW iNEXT en 2021,” aseguró, a principios de año, Klaus Fröhlich, miembro de la junta directiva de BMW responsable de I+D.

“Desde la perspectiva de la industria informática, aunar recursos a la hora de desarrollar una plataforma de conducción completamente autónoma reduce costes y acelera los procesos”, aseguró Brian Krzanich, consejero delegado de Intel.

Tecnología estándar y escalable

El primer paso se está dando a través de la plataforma Intel Go, una tecnología escalable que permite recoger los datos generados por los sensores del coche autónomo (desde factores medioambientales, entorno, tipo de carretera, estado o circunstancia urbanas) y enviarlos a la nube, a un centro de datos que analizará toda esta información. “En 2020, cada vehículo autónomo estará generando y enviando un volumen de 4.000 gigabytes (GB) de datos, necesarios para navegar y reaccionar rápidamente a los cambios”, afirma Viñals.

“Debemos destacar la importancia de la tecnología 5G para el futuro de conducción autónoma para la transmisión a la mayor velocidad posible de esta cantidad ingente de datos”, señala el directivo, otra de las tecnologías para las que se está diseñando la plataforma Intel Go. El siguiente paso, que debe darse al mismo tiempo, es el de garantizar la seguridad de los sistemas, imprescindible para la nueva autonomía.

Los datos de la conducción sin volante

  1. ¿Cuántos niveles de autonomía hay? En la industria se habla de cinco niveles de autonomía, que incluyen sistemas de ayuda a la conducción como la frenada inteligente o la tecnología que corrige la marcha cuando el coche se cambia de carril. Las manos se pueden retirar del volante desde el nivel 3, cuando el vehículo puede tomar el control en autovías. El nivel 4 permite la circulación por centros urbanos y el nivel 5, la total despreocupación sobre la conducción.
  2. ¿En cuánto encarecerá el vehículo? Según un informe de Morgan Stanley sobre conducción autónoma, los sistemas de nivel 5 solo encarecerán el precio final en 10.000 dólares por vehículo. “Será mayor la subida de coste por las baterías eléctricas”, dicen.
  3. ¿Cuánto será el ahorro? Según este mismo informe, los coches autónomos ahorrarán a la sociedad, en términos globales, unos 5,6 billones de dólares, cuando estén totalmente en uso. La consultora calcula los ahorros en función de la reducción de accidentes de carretera, mayor productividad, ahorros de combustible. Estos ahorros deben “compensar el coste de empresas y Gobieros en introducir estos sistemas al 100%”
  4. ¿Quién lidera este sector? Un estudio de la consultora Navigant Research señala que la compañía más avanzada en términos de conducción autónoma es Ford, seguida de General Motors, la Alianza Renault-Nissan y Daimler.
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