El 40% del Ibex ya se negocia fuera de la Bolsa española

Amadeus y ACS han cotizado desde enero más acciones fuera de BME

El gestor del mercado oficial asegura que ofrece la mayor liquidez

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El Ibex es cada día un poco menos español. Un inversor que quisiera comprar Inditex hace 10 años tenía que acudir irremediablemente a BME. Ahí y solo ahí se podían adquirir las acciones del gigante textil.

Ocurría lo mismo con el resto de las acciones españolas, salvo las excepciones que suponen las empresas que cotizan en Nueva York, como Telefónica, BBVA, Santander y Repsol. Podían ejecutarse transacciones al margen del mercado, aunque debían comunicarse (como operaciones especiales) y estaban sometidas a poderosas limitaciones.

En la práctica, el monopolio era de BME. La primera versión de la directiva europea para que los mercados funcionen mejor, Mifid, se propuso dar un giro de 180 grados a la situación. La liberalización de los servicios financieros, combinada con una supuesta mayor seguridad de los pequeños inversores, fue una de sus grandes proclamas. La norma, que entró en vigor a finales de 2007, abría la puerta a la competencia en los mercados de la Unión Europea.

Con la primera edición de Mifid, las acciones se podían negociar más allá de los mercados regulados: nacieron plataformas como Turquoise, Chi-X, y Bats. Incluso se dio carta blanca para que los grandes intermediarios casaran las órdenes entre sus propios clientes: se creó la figura del internalizador sistemático.

La descentralización de la negociación se consagró de una vez y para siempre. Pero BME, debido a un particular sistema de compensación, liquidación y registro, no comenzó a notar la competencia hasta hace muy poco. Hace seis años, todavía controlaba el 98% del volumen de las acciones del Ibex, y no fue hasta que se produjo la reforma de la caja negra del mercado, a finales de abril del año pasado, cuando la competencia pudo comenzar a hincarle el diente a la tarta de los valores españoles.

Del efectivo negociado en los valores del selectivo desde principios de año, la Bolsa española ha retenido un 63% de cuota, según los datos de Reuters y la consultora Fidessa. El conjunto de las plataformas alternativas suman ya un 37% en lo que va de año y apuntan hacia el 40%.

Los mercados se dividen en dos tipos: los transparentes (lit, en la jerga) y los opacos (dark pools). Estos últimos no ofrecen información previa a la negociación sobre precios ni volúmenes de las órdenes. El cómputo incluye no solo a las transacciones en mercado abierto, sino también a las subastas de apertura y cierre (donde BME conserva el monopolio) y los dark pools. Allí es donde tienen lugar los intercambios más opacos, utilizados por grandes inversores institucionales, y sobre los que Mifid 2 introducirá más control.

Tras BME, en el cómputo total del Ibex, Bats Chi-X es la segunda opción preferida por los brókeres, al atraer el 19,45% de las transacciones. En tercera posición se sitúa Turquoise con un 8,7% y después otra de las plataformas gestionadas por Bats, BXE, que asume un 5,52% de lo negociado entre los valores del índice.

AMADEUS 67,14 0,36%
ACS 33,64 -0,41%

En lo movido desde enero en dos valores del Ibex estas plataformas bursátiles alternativas ya pesan más que la Bolsa española. Son Amadeus y ACS. En cuanto al proveedor tecnológico para el sector turístico, menos de la mitad de las acciones intercambiadas han recalado en el mercado español. Le sigue Bats CXE con un 36,7% y, en menor medida, Turquoise y Bats BXE, con un 4,67% y un 1,41%, respectivamente. En ACS, BME se acerca al 50% de cuota (con un 49,8%) frente al 50,4% de las Bolsas no oficiales.

Estos dos valores, que cotizan más fuera que dentro de España, también están entre los más fragmentados del Ibex. Junto a Iberdrola, Santander, Dia, Enagás, Ferrovial, Gamesa, Iberdrola, Inditex y Telefónica, han cotizado desde principios de año en una docena de parqués distintos, incluyendo el español. Por encima de ellos, Bankinter ha estado en 13 mercados diferentes.

En la cara opuesta, la Bolsa española aún conserva una posición robusta en Popular y ArcelorMittal. En ellos, el volumen negociado ha superado el 80%. La siderúrgica junto a su rival Acerinox son las más conservadoras en cuanto a fragmentación. Han operado en ocho y siete mercados distintos, respectivamente.

La cuestión ahora está en hasta dónde puede llegar esta fragmentación y si el papel de los mercados tradicionales puede acabar abocado a la irrelevancia. Algo que ya ocurre en las Bolsas del otro lado del Atlántico. En las acciones del Dow Jones, el New York Stock Exchange (NYSE) representa un 33% de lo negociado, mientras que en el S&P 500 el porcentaje se reduce hasta el 28%.

El consejero delegado de Tourquoise (una de estas entidades alternativas), Robert Barnes, opina que las Bolsas europeas van a conservar al menos el 50% del volumen total de acciones negociadas en cada sesión. Incluso en el FTSE 100, el índice más fragmentado de las grandes Bolsas del continente, donde London Stock Exchange retuvo entre el 1 de enero y el 24 de marzo el 55,9% del volumen.

Sede de BME.
Sede de BME.

Algo a lo que contribuye esencialmente el peso de las subastas de apertura y cierre.Los estrenos bursátiles también han de realizarse obligatoriamente en los mercados oficiales. Javier Domínguez, socio director de Auriga, explica que la segunda versión de Mifid potenciará la fragmentación. Por ello, esta sociedad de valores ha creado una herramienta, Auriga Sor, que divide la orden de compra o venta enviada por los brókeres entre las distintas plataformas. La fragmentación ahorra al inversor hasta cinco puntos porcentuales, según Auriga. A ello contribuyen unos cánones mucho más baratos en las plataformas alternativas que en las Bolsas oficiales. El coste es, de hecho, tan simbólico que en este intermediario solo repercuten el coste de las Bolsas oficiales. BME cobra 1,10 euros para operaciones inferiores a 300 euros y 13,4 para las superiores a 140.000 euros.

Las medidas

Mifid 2 señala que las entidades deben adoptar todas las medidas "suficientes" para lograr el mejor resultado posible para los clientes teniendo en cuenta el precio, los costes, la rapidez, la probabilidad de la ejecución y la liquidación, el volumen, la naturaleza o cualquier otra consideración pertinente para la ejecución de la orden. Les pide además que "puedan demostrar que han aplicado correctamente estas medidas para la selección de los centros de ejecución, no solo frente a sus clientes, sino también frente a las autoridades competentes [la CNMV, en España]", explica en un informe finReg, la boutique de asesoramiento regulatorio fundada por Sara Gutiérrez Campiña, procedente de Deloitte.

Las entidades que utilizan mercados alternativos al de BME para tratar de lograr el mejor precio de una acción son minoría. Santander puede cotizar a 5,8 euros por acción en la Bolsa española, el mercado regulado de BME, y a 5,7 euros en Turquoise. La mejor práctica sería elegir BME si el cliente quiere vender y la otra plataforma si su objetivo es comprar.

Pero el informe elaborado por finReg, a petición de BME, avisa que la nueva normativa no obliga específicamente al intermediario a tener a su disposición varios mercados: "Puede ser suficiente contar solo con uno, con dos o con un número superior. La suficiencia dependerá de si efectivamente ese único centro o los seleccionados son los mejores [...]".

Desde BME son taxativos al respecto. En su último informe sobre mejor ejecución, de febrero, el gestor de la Bolsa española explica que ese mes retuvo un 72% de la cuota y que lidera la primera posición tanto en liquidez como en la horquilla de precios. La distancia (spread, en la jerga) entre los precios que piden los vendedores y los que exigen los vendedores fue del 0,0502%, frente al 0,0558% de Chi-X y al 0,0946% de Bats, que operan de manera independiente aunque son del mismo dueño, y al 0,1051% de Turquoise.

Los intermediarios deberán revisar sus políticas de ejecución de órdenes y sus sistemas al menos una vez al año. Deberán publicar un informe con las cinco firmas que más hayan utilizado, así como la calidad de ejecución obtenida en ellas, si bien no es necesario que sea ese número: pueden ser menos, incluso una, o más. Las entidades contratadas para hacer compraventas no podrán dar comisiones a los que las han fichado.

La CNMV aplicará el máximo control a los 'robots especuladores'

Los deberes de la CNMV se acumulan de cara a este y al próximo año. La entrada en vigor de Mifid 2 removerá las funciones del supervisor de los mercados. El objetivo es proteger más y mejor a los pequeños inversores. Y en la diana está la negociación bursátil de alta frecuencia, realizada por robots. La cuota de mercado de este tipo de operativa –que se lleva a cabo a través un algoritmo informatizado sin ninguna o muy poca intervención humana– oscila en Europa entre el 35% y el 40% del volumen negociado. En la Bolsa española esto supondría que movió el año pasado entre 230.000 y 260.000 millones de euros.

Este modelo para operar en Bolsa ha hecho las delicias de los grandes hedge funds. E incluso varios intermediarios hacen gala de la máxima velocidad a la hora de ejecutar las órdenes para atraer este tipo de clientes. La Comisión Europea ha definido qué es la negociación algorítmica con detalle. Es la que se desarrolla a través un algoritmo informatizado sin ninguna o muy poca intervención humana. La de alta frecuencia, un subtipo de la anterior, es la que además cumple una de las dos características siguientes. Primera, el envío al menos de dos peticiones (orden de compra, venta o anulación) por segundo sobre cualquier valor. O, segunda, un mínimo de cuatro por segundo respecto a todos los instrumentos financieros negociados.

La Mifid 2 especifica que este tipo de negociación implica "riesgos de que se generen órdenes duplicadas o erróneas, u otros tipos de anomalías que puedan causar trastornos en el mercado", y añade que pueden exacerbar "la volatilidad en caso de que el mercado tuviera ya una situación problemática".

Incluso, la CNMV tendrá la facultad de autorizar a las Bolsas a imponer comisiones más elevadas para colocar órdenes que seguidamente son canceladas y a los que aplican técnicas de negociación algorítmica de alta frecuencia.

Los intermediarios que desarrollen técnicas algorítmicas deben comunicarlo a la CNMV, que exigirá la máxima transparencia con requisitos adicionales de reporte de eventos y conservación de información.

El supervisor ha publicado un documento de trabajo que revela que algunos intermediarios han mostrado su preocupación por "el coste y la complejidad" si se los encuadra dentro del apartado de firmas que utilizan esta operativa.

La CNMV, además, realizará un test de actividad de alta frecuencia. Otra clave está en los creadores de mercado –que proporcionan liquidez a un valor–, que pueden caer bajo la actividad de alta frecuencia. La CNMV afirma que no hay excepciones, pero que comunicará sus peticiones.

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