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Es mejor que GM esquive el ‘split’

Dividir las acciones en dos clases daría más valor al dividendo, pero quitaría flexibilidad en una recesión

David Einhorn, presidente de Greenlight Capital.
David Einhorn, presidente de Greenlight Capital.

Parece que a General Motors podría valerle con unos retoques. El fabricante estadounidense ruge de nuevo tras su bancarrota de 2009, con récord de ganancias en Norteamérica el año pasado. Sus acciones también han superado al S&P 500 en el último año, pero cotiza a solo 5,6 veces las ganancias esperadas en 2017, la peor valoración del índice. Eso explica por qué el jefe del hedge fund Greenlight Capital, David Einhorn, quiere probar un split.

Dice que dividir las acciones en dos tipos sumaría hasta 35.000 millones de euros a los 50.000 que vale GM. El plan, que impulsará en la reunión anual después de meses de intentar convencer en privado al consejo y a la CEO, Mary Barra, daría a los inversores, por cada acción que poseen ahora, una que les daría derecho a un dividendo anual de 1,52 dólares a perpetuidad y otra que les daría el beneficio del crecimiento.

La recuperación de Norteamérica está mostrando cierto agotamiento, y los retos tecnológicos también son desalentadores

Einhorn instó sin éxito a Apple a adoptar una idea similar hace cinco años. Tiene cierta lógica. El rico rendimiento de dividendos de GM, del 4,4% –dos puntos por encima de los bonos estadounidenses a 10 años– está poco valorado. Atraer a más buscadores de rendimiento podría impulsar el valor sin forzar demasiado el balance.

También hay buenas razones para el escepticismo, sin embargo. La recuperación de Norteamérica está mostrando cierto agotamiento. Las ventas de coches y camiones ligeros llevan dos años casi de récord. Los préstamos sin amortizar han aumentado un 59% desde la depresión de 2010. El crecimiento en China se ha estancado. Y los retos tecnológicos son al menos tan desalentadores. La capitalización bursátil de Tesla, que ha subido gracias a la inversión de la china Tencent, está ya en el 85% de GM, a pesar de que fabrica menos del 1% que su rival. Los vehículos eléctricos de Elon Musk y la promesa de los autónomos significan que GM necesitará mucho capital para mantener el ritmo.

El plan de Greenlight limitaría la flexibilidad de GM al obligarla a seguir pagando dividendos incluso en una recesión, que es lo que hace recelar a Moody’s. Los accionistas harían bien en esquivarlo.

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