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El plan saudí para el petróleo es el menos malo

Mantener baja la producción de crudo es una estrategia imperfecta, pero no hay alternativas

De izquierda a derecha, el ministro de Petróleo de Arabia Saudi, Khalid Al-Falih; su homólogo ruso, Alexander Novak; el subsecretario de Energía de México, Aldo Flores; y el secretario general la OPEP, Mohammed Barkindo.
De izquierda a derecha, el ministro de Petróleo de Arabia Saudi, Khalid Al-Falih; su homólogo ruso, Alexander Novak; el subsecretario de Energía de México, Aldo Flores; y el secretario general la OPEP, Mohammed Barkindo. REUTERS

La imperfecta estrategia de Arabia Saudí con el petróleo es la correcta, dadas las sombrías alternativas. El descenso de la producción acordado en la OPEP en noviembre no ha logrado elevar los precios ni drenar los arsenales mundiales. Para desbordar aún más los inventarios, la producción de shale de los EE UU también se está recuperando. Pero aún no está justificado volver a permitir que los precios caigan libremente.

Riad reiteró el martes su compromiso con el plan de reducir el suministro con la ayuda del cártel y de Rusia. El mismo día, el informe mensual de la OPEP mostró que la producción de crudo subió en febrero casi un 3%, pero los barriles extra se quedaron en el almacén. El temor a que Arabia Saudí estuviera abandonando los recortes fue suficiente para empujar el brent a su nivel más bajo este año, por encima de los 50 dólares por barril.

El brent debería valer un 10% más para que Riad alcanzara su meta de déficit este año

Es un precio que Riad no puede permitirse. Según la sociedad por acciones Jadwa Investments, el petróleo debería cotizar al menos un 10% más alto para que Riad alcanzara su meta de déficit presupuestario en 2017.

Preocupa que los recortes de la OPEP hayan envalentonado a los productores de shale. Las cifras oficiales sugieren que no es así. La producción de crudo en EE UU sigue estando más de 800.000 barriles diarios por debajo de los niveles de 2015, cuando cotizaba cerca de su precio actual.

Mayor desafío es el crecimiento de las reservas en las economías avanzadas, que dificulta los ajustes de precios. En enero estaban 278 millones de barriles por encima de su promedio del último lustro. Reabrir los grifos no ayudará, quizás la paciencia sí. Riad está tratando también de tender puentes con la nueva Administración de EE UU, y de mantener su asociación con otros países del Golfo en contra de Irán. Puede que persistir en los recortes sea su única opción, pero lo que es seguro es que sigue siendo la mejor.

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