BCE

Draghi ve menos riesgos pero mantiene firmes los estímulos

El BCE eleva las previsiones de crecimiento e inflación aunque no ve aún motivos para rebajar las compras de deuda. Draghi quita hierro al riesgo político en la zona euro y afirma que la divisa europea "es irrevocable" y sostén del mercado único.

 El presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi
El presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi EFE

El BCE no ha cedido a la tentación de aflojar el paso ante el repunte de la inflación y, además de mantener a cero los tipos de interés –en ese nivel desde hace ya un año-, ha insistido en que mantendrá su volumen mensual de compras de deuda en 80.000 millones de euros en marzo y en 60.000 millones hasta final de año y más allá, tanto en volumen como en duración en el tiempo, si fuera necesario. Esta vez sin embargo, Mario Draghi no ha sido tan insistente en su disposición a aplicar medidas extraordinarias y ha dibujado un escenario donde los riesgos están algo más apaciguados, lo que ha permitido de hecho elevar ligeramente las previsiones de crecimiento y de inflación para la zona euro.

El presidente del BCE ha reconocido que vigilan el entorno macroeconómico “con atención pero sin ansiedad” y que no hay urgencia alguna en tomar medidas adicionales. Ni siquiera está ya en discusión en lanzamiento de otra línea de liquidez a la banca vinculada a la concesión de crédito, las conocidas TLTRO que se anunciaron hace ahora dos años. De hecho, en el comunicado posterior a la reunión del Consejo de Gobierno del BCE se ha excluido la mención que apuntaba expresamente a la adopción de medidas adicionales si fuera necesario, una circunstancia que Draghi ha citado como ejemplo de que los riesgos que pueden llegar a amenazar a la zona euro son ahora menos probables. Esa mínima concesión a una retirada de estímulos ha bastado para impulsar al euro a los 1,0615 dólares, si bien la divisa europea ha cedido después al entorno de 1,058.

“Los riesgos domésticos han bajado”, ha señalado Draghi. Una manera de reconocer que la apretada agenda electoral de este año en la zona euro es ahora menos inquietante, incluso a pesar del temor que despierta la posibilidad de un triunfo en las elecciones presidenciales de Francia de Marine Le Pen, partidaria de un referéndum sobre la permanencia del país en el euro. Draghi ha afirmado que eventos políticos del pasado año como el brexit, el referéndum constitucional en Italia o las elecciones en EE UU, “no han tenido aún un impacto económico significativo”. Ha aludido a encuestas que señalan que el 70% de la población de la zona euro está a favor de la divisa única y ha insistido en que no hay marcha atrás para la divisa europea.

“El euro es irrevocable, sin euro no hay mercado único. Es el pilar para que el mercado único pueda prosperar”, ha afirmado en rueda de prensa el presidente del BCE. Draghi ha asegurado incluso que “el euro es un canal de solidaridad entre países” ante amenazas para la zona euro como el terrorismo o la inmigración, en una declaración más política que económica.

El mensaje del presidente del BCE ha quitado hierro por tanto al riesgo geopolítico en la zona euro, que semanas atrás tensó las primas de riesgo, y ha pintado un horizonte “más optimista en las previsiones económicas”, aunque no lo suficiente como para plantear el fin de las compras de deuda, que el consejo de gobierno del BCE ni siquiera ha debatido. Así, el BCE ha elevado su estimación de PIB e IPC para la zona euro, después de que el dato estimado de febrero arroje un alza de precios en la zona euro del 2%, pero Draghi ha insistido en que la inflación subyacente, que no recoge el precio del petróleo, sigue sin dar muestras de solidez, lo que no da pie a esperar un alza de precios lo bastante consistente como para rebajar los estímulos. Y la estabilidad de precios es el mandato supremo para el BCE, con una inflación que debe acercarse al 2% de forma que no sea transitoria, sino sostenible sin medidas extraordinarias y común a todos los países, como ha explicado Draghi. “Eso no lo hemos visto aún. Un grado sustancial de política acomodaticia es necesaria para la estabilidad de precios”, insistió.

Así, el BCE prevé ahora un IPC para la zona euro este año del 1,7%, frente a la estimación anterior del 1,3%. Los precios subirían el 1,6% en 2018 y el 1,7%, más en línea con las respectivas estimaciones de diciembre del 1,5% y el 1,7%. En cuanto al crecimiento, la previsión es de un alza del PIB este año del 1,8%; del 1,7% en 2018 y del 1,6% en 2019, frente al cálculo anterior de 1,7% para 2017 y del 1,6% para 2018 y 2019.

Cuando se cumplen dos años del inicio de las compras de deuda, el presidente del BCE ha defendido las medidas adoptadas en política monetaria como un “éxito”. Ha destacado que el riesgo deflación “ha desaparecido claramente” y que el BCE ha contribuido al alza de precios con 1,7 puntos adicionales.

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