Formación

La clase magistral se reinventa

Las nuevas tecnologías irrumpen en las aulas y hacen más participativo el aprendizaje

El decano de IE Business School, Martin Boehm, muestra la nueva aula digital bautizada como WOW (Window on the World).
El decano de IE Business School, Martin Boehm, muestra la nueva aula digital bautizada como WOW (Window on the World).

La clase magistral, la lección, casi monólogo, del profesor en un aula parece que tiene los días contados, independientemente del nivel educativo, bien sea en la etapa infantil, universitaria o de posgrado, en el que se imparta. Los tiempos han cambiado y las nuevas tecnologías han entrado con fuerza en el aula. Para quedarse. Toca reinventarse. Porque la educación en todos los niveles se encuentra en un momento decisivo de transformación.

Los desafíos que imponen la globalización y la revolución digital cuestionan las tradiciones educativas y exigen cambios disruptivos en los procesos de aprendizaje. Para dar respuesta a todos estos movimientos, las escuelas de negocios están introduciendo nuevos elementos tecnológicos, como herramientas de trabajo, que tal vez puedan restar protagonismo a la figura del docente. “El profesor pasa a tener una gran ventaja en este nuevo escenario, como experto en conocimiento y como facilitador. Con el método del caso [análisis de situaciones empresariales como técnica de aprendizaje, que comenzó a implantarse en Harvard, en la segunda década del siglo XX], que es el que utilizamos en la escuela, no existe realmente la clase magistral, aunque el docente sea el coordinador. Con la lección magistral no se sabe bien si el alumno ha entendido bien los conceptos”, explica el decano del IE Business School, Martin Boehm, mientras muestra la WOW Room, el nuevo proyecto que se suma a la inversión de 25 millones de euros que la institución le ha dedicado en los últimos 15 años a los proyectos de innovación de formación. 

Se trata de un nuevo paso en la apuesta de inmersión tecnológica de la escuela. “Con estas nuevas herramientas todo es más fácil, sobre todo para el profesor, que puede moverse en el aula, de forma semicircular, con pantallas en las que puede hacer anotaciones, ver a todos los alumnos, comprobar quién levanta la mano. Es un gran cambio pero no resulta tan radical”, añade Boehm. El proyecto WOW (Window on the World) supone una experiencia de aprendizaje a través de la inteligencia artificial, que combina además simulaciones en tiempo real, análisis de big data, robots interactivos y sistemas de reconocimiento emocional con la presencia de expertos vía hologramas, entre otros recursos.

El plan de IEes invertir 25 millones de euros en su transformación digital

En este nuevo concepto, el aula tiene forma semicircular, ubicada en el campus madrileño del IE, revestida de un tapiz digital de 45 metros cuadrados que cubre 48 pantallas. “Este es el futuro de la formación, un espacio donde todos pueden interactuar, donde el profesor hace que los alumnos no se sientan aislados. La tecnología permite cuantificar todo, desde el tiempo que habla cada uno a las reacciones a un determinado tema”, detalla Jolanta Golanowska, directora del área de aprendizaje innovador en la citada escuela. La transformación digital del modelo formativo también es prioritaria para Esade, que destinará en tres años diez millones de euros a este cometido. La institución, con el fin de reinventarse “y dar respuesta a nuevas maneras de aprender y formarse de las actuales generaciones y a las necesidades de la sociedad”, según su directora general, Eugenia Bieto, ha desarrollado un nuevo ecosistema de formación bautizado como Rambla de la innovación, que convierte al alumno en protagonista de su propia historia de aprendizaje.

El énfasis pasa de transmitir información, ya que las clases magistrales prácticamente desaparecerán, apuntan en Esade, a crear un metaconocimiento, donde el profesor ponga a prueba a sus alumnos mediante contenidos y retos. La teoría básica se trabaja de forma previa a la asistencia a clase, con formatos online, vídeos o lecturas, y el aula se convierte en un espacio para clarificar, debatir o contrastar perspectivas.

El nuevo concepto de aula de Esade.
El nuevo concepto de aula de Esade.

Es por esto que las plataformas y contenidos digitales adquieren un peso fundamental en el proceso formativo, al permitir traspasar fuera del aula una parte importante del aprendizaje individual, además de favorecer la interacción entre alumno y profesor. “La tecnología supone un valor añadido a la clase presencial, ya que permite desarrollar competencias y herramientas para poder trabajar por sí solos. Es una manera de ayudarles a llegar lejos”, apunta Anna Iñesta, directora de innovación educativa en Esade, quien señala que el papel del docente, con el fenómeno digital, ha cambiado. “Ya no se trata de darle información al alumno, sino metaconocimiento, ayudarle a relacionar conceptos y sus implicaciones”.

El profesor tiene que explicar el porqué de las cosas, “aquello que difícilmente vas a encontrar en YouTube, es el expertise, lo que hace que un docente brille”. Iñesta cree que el concepto de lección magistral de las aulas no desaparece, sino que con el cambio digital se utiliza de manera más eficiente. “Se entiende como un sermón dentro de una clase, pero ahora todo eso es diferente, es mucho más dinámico. Puede que la etiqueta de magistral deje de funcionar, pero lo que ha hecho la tecnología es aumentar el aprendizaje”, señala. Pocos profesores imparten lecciones magistrales en IESE, solo en casos puntuales, como en algún programa de formación a medida, de los denominados in company. Y argumenta Mireia Rius, vocal del consejo de Executive Educación, que con el método del caso, el papel que desempeña el docente es el facilitador, el de sentar las bases para el debate, para la discusión. La pregunta que se hacen las escuelas de negocios es hacia dónde va la formación, y la importancia de “desarrollar habilidades con la ayuda de las nuevas tecnologías, como la capacidad creativa, la toma de decisiones, saber trabajar en red o llegar a acuerdos”, explica Rius, quien define a esta nueva herramienta como facilitador o catalizador, “es un medio, no un fin”.

Que algo se mueve en las aulas lo corroboran iniciativas como EDpuzzle, lanzada en Silicon Valley por cuatro españoles

En IESE también cuentan con un aula virtual, que conecta a diferentes grupos de trabajo de los programas a medida para empresas, siempre con la ayuda del profesor, que es el que coordina, a través de diferentes pantallas, la entrada y salida de los participantes. “Ha habido mucho ruido pero el valor añadido lo aporta el docente, que añade criterio y ayuda a desarrollar habilidades que de otra manera no se podrían hacer”, concluye.

Que algo se mueve en las aulas lo corroboran iniciativas como EDpuzzle, puesta en marcha en Silicon Valley por cuatro emprendedores españoles y ganadora en 2014 del premio a la mejor startup de educación del mundo, que permite a los docentes crear sus propios vídeos didácticos. El YouTube de los profesores. Una herramienta que favorece el flipped classroom, un modelo pedagógico que transfiere el trabajo de determinados procesos de aprendizaje fuera del aula y utiliza el tiempo de clase, junto a la experiencia del docente, a potenciar otros conocimientos.

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