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KKR apuesta a los datos con Telxius

Espera que los coches autónomos y otros dispositivos conectados aumenten la demanda de capacidad móvil

Torre de Telxius en EE UU.
Torre de Telxius en EE UU.

KKR apuesta a los datos móviles. El fondo va a pagar 1.300 millones por el 40% del negocio de infraestructuras Telxius, de Telefónica. Es una valoración similar a la OPV fallida del año pasado, y KKR no tendrá el control, pero el aumento de la demanda de datos es prometedor a largo plazo.

La venta no recortará mucho la deuda neta de Telefónica, de cerca de 50.000 millones, pero es un paso alentador tras la reducción del dividendo, la retirada de la OPV, y el freno regulatorio a la venta de O2. Al CEO, José María Álvarez-Pallete, le contentará cobrar parte de Telxius con una valoración similar a la que no logró atraer a los mercados en septiembre.

Es difícil ver cómo puede mejorar el negocio, con un 40% del accionariado, si Telefónica sigue al frente

¿Esta pagando demasiado KKR? Los 12,75 euros por acción están cerca del límite inferior de la OPV, 12-15 euros. Las participaciones minoritarias no son nuevas para el fondo: adquirió un tercio de Acciona en 2014. Pero es difícil ver cómo puede mejorar el negocio si Telefónica sigue al frente.

Los activos de Telxius van desde torres de telefonía móvil hasta cables submarinos. El acuerdo implica un valor de 11,4 veces el ebitda esperado de la unidad para 2017; los operadores de torres Inwit y Cellnex cotizan a más de 14 veces. Sin embargo, la unidad de cables de Telxius, que se enfrenta a rivales como Google y Facebook, merece un múltiplo inferior.

KKR espera incrementar los márgenes y aportar su experiencia negociadora si la industria europea se consolida. Telefónica también ha aceptado cambios en la estructura de capital, lo que sugiere que sus flujos de efectivo probables soportarán más deuda.

Las ventajas reales, sin embargo, vendrán si acaso de la demanda de datos móviles. Los operadores están atrapados entre ciclos de inversión, pues el 5G está aún a años de distancia. La esperanza es que los coches autónomos y otros dispositivos conectados despertarán demanda de mayor capacidad, de modo que KKR tendría en sus manos las palas en plena fiebre del oro. No es necesariamente una apuesta segura, pero hace el precio más fácil de justificar.

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