Los secretos que esconde el Prado para la alta dirección

El cambio de época, las jerarquías o la irrupción de nuevas mentalidades son ideas presentes en los lienzos del museo.

  • Las hilanderas (1657), de Diego Velázquez.
    1Las hilanderas (1657), de Diego Velázquez.
  • 'Cristo en la Cruz', cuadro de Francisco de Zurbarán realizado en 1627.
    2Cambio de época 

    El mundo de la empresa vive sumido entre las prisas y el estrés. La revolución tecnológica, los movimientos en las compañías, las nuevas generaciones y el cambio organizativo han convertido en un quebradero de cabeza el día a día de los directivos. Sin embargo, entre los muros del Museo del Prado, al igual que en los de otras pinacotecas, aunque no se encuentre la solución, sí se obtiene una perspectiva diferente que ayuda a percibir la situación de una manera, al menos, distinta a la extendida.

    “Estamos inmersos en un gran cambio, pero es necesario recordar que este tipo de transformaciones, a su manera, ya han sucedido a lo largo de la historia”, explica Luis Fernando Rodríguez, socio de la consultora especializada en recursos humanos, Watch & Act, que precisamente organiza visitas privadas por estos pasillos para mostrar a los altos directivos los secretos que esconden las pinturas. “Si miramos lo que los artistas nos cuentan a través de la obra, vemos situaciones y perfiles muy similares a los que encontramos hoy en las organizaciones”.

  • La obra El rapto de Europa (1628), de Rubens.
    3Lucha por el talento 

    Quizá hoy, uno de los principales miedos de las compañías es conseguir mutar de organizaciones jerárquicas y autoritarias a otras más abiertas, sin barreras. “Es un proceso que tiene muchas similitudes con el salto de la Edad Media al Renacimiento, tantas veces plasmado en las obras de la época, que comenzaron a traer nuevas formas de entender el mundo”. Con ellas vinieron situaciones propias de hoy, como la lucha por el talento y los métodos para hacerse con él. La obra El rapto de Europa (1628), de Rubens –copia del cuadro de Tiziano pintado en 1559– plasma esta situación, “con Zeus, jefe de la empresa, que para conseguir la adhesión del mejor de sus directivos, Europa, identifica sus intereses para ofrecérselos”. El cuadro explica cómo Zeus se convierte en un toro, el animal preferido de la cotizada Europa, para atraer su atención y embaucarla.

  • Las hilanderas (1657), de Diego Velázquez.
    4Luchas de poder 

    Los conflictos de poder y la ambición reinante en las organizaciones también tienen su hueco en el Prado gracias a Las hilanderas (1657) de Velázquez, una de las joyas de la pinacoteca. Esta obra cuenta la lucha por la excelencia, con dos mujeres de diferentes edades que compiten por ver cuál confecciona el mejor tapiz. La mayor, Palas, representa la veteranía, la excelencia. “Aracne, la joven, refleja el deseo por ser reconocida como la sustituta, la regeneración, sin tener en cuenta el aprendizaje y buen hacer de la referente”. En la fábula, Palas, que realmente es Atenea, vence y convierte a Aracne en araña, condenándola a tejer eternamente.

  • Goya plasmó a su amigo Jovellanos en 1798.
    5Nueva mentalidad 

    El mayor choque con las jerarquías llegó también a través de la ruptura con el absolutismo y del impulso de nuevas formas de organización, “un suceso que podemos asociar con la irrupción de los millennials”. De todos los artistas, el mayor exponente es, prosigue Rodríguez, Francisco de Goya, con obras como Gaspar Melchor de Jovellanos (1798), el que fuera ministro de Gracia y Justicia al que el artista inmortalizó con un “gesto de tristeza y resignación en su lucha contra el absolutismo. Es el profesional abatido por el jefe al que no le gusta el cambio”.

  • Los fusilamientos del tres de mayo (1813-14) o El tres de mayo en Madrid, de Goya.
    6Crisis 

    Otra obra del pintor aragonés es Los fusilamientos del tres de mayo (1813-14), “que lejos de poner a unos como héroes y a otros como bandidos, representa el mal hacer de unos reyes que llevaron a la muerte a madrileños y a franceses, una metáfora de lo que ha supuesto la crisis para muchos profesionales”.

    El objetivo de la consultora es demostrar que todos estos cambios ya han existido, y muchos han salido airosos de ellos. “Goya o Velázquez eran los Steve Jobs de sus épocas”, concluye.