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De cavas (y vinos) por la Ribera del Guadiana

Las bodegas extremeñas se apuntan al enoturismo con una imagen de modernidad

Bodegas
Bodegas Palacio Quemado.Abajo, Bodegas Ruiz Torres.

Ni es extrema ni es dura. Pese a que el grupo de rock de Plasencia Extremoduro se empeñó en subrayar estas dos características, ahora es todo lo contrario. O Extremadura ha cambiado o lo han hecho los ojos de quienes la visitan, porque actualmente destaca por la gran cantidad de rutas turísticas amables que ha conformado y también por su entrada triunfal en el universo del enoturismo. Si no, que se lo digan a una de sus últimas glorias, el laureado vino de la alternativa bodega Habla.

Hasta cava con denominación de origen hacen en la Ribera del Guadiana (por más que escueza a los catalanes). Una ruta que merece la pena por su amor al vino, su patrimonio y, claro está, por su gastronomía, donde el queso, sobre todo la torta del Casar, y el jamón ibérico de bellota para muchos son el frenesí.

En el hotel El Raposo se puede degustar jamón de bellota, pero también menús biosostenibles con plantas medicinales de cosecha propia

Seis zonas integran esta denominación de origen (DO), que se ha forjado en las últimas dos décadas con muchas ganas, tras años de asociar la región al vino de pitarra. Una de ellas, la comarca de Tierra de Barros, y concretamente Almendralejo, es una buena opción para acercarnos también al entorno de Badajoz, la gran desconocida.

Junto a la Ruta de la Plata, Almendralejo es conocida como la ciudad del cava, donde cuatro bodegas (Romale, Vía de la Plata, López Morenas y Marcelino Díaz) se dedican a este menester, todas ellas visitables, pero hay muchas más.

Para abrir boca, hacer una visita guiada por la bodega Palacio Quemado, junto al embalse de Alange, significa sumergirse entre los viñedos, olivos y las típicas dehesas extremeñas. Es decir, tener una experiencia en la naturaleza. Propiedad de la familia bodeguera Alvear y fundada en 1999, esta cava ha apostado por los vinos de calidad en un terruño excepcional. No se resista a la degustación de sus caldos, Palacio Quemado Crianza, Reserva, Primicia y Los Acilates, entre ellos.

De cavas (y vinos) por la Ribera del Guadiana

En Bodegas Romale, una de las últimas iniciativas ha sido elaborar vino espumoso por el método tradicional, con uvas macabeo y parellada, propias de allí, y con DO Cava. Visitas guiadas y catas comentadas son algunas de las posibilidades de esta cava de Almendralejo.

Ya en Cañamero (Cáceres), Ruiz Torres puede ser una excusa perfecta para ver Guadalupe y el Geoparque Villuercas Ibores Jara, a tiro de piedra. En plena naturaleza virgen y con vistas al valle, esta bodega, creada en 1870, es un complejo cultural que también elabora vino y cava, entre ellos las marcas Attelea, Trampal y Sierra de Guadalupe. Completar la excursión con una comida en el hotel rural Posada del Rincón es un privilegio por su caldereta de cordero, queso de Ibores, jamón de bellota y otras tantas exquisiteces.

Hotel Balneario El Raposo
Hotel Balneario El Raposo

El Raposo también es un buen lugar para alojarse ya que está a corta distancia de Almendralejo y cerca de Zafra o Trujillo, merecedoras de parada y fonda. De tres estrellas, este hotel, unido al balneario y rodeado de más de 30.000 metros cuadrados de jardines, invita al paseo.

Cuenta con circuitos termales, programas antiestrés, tratamientos a base de uva morada, café, chocolate, aceite de oliva o cereza o masajes para equilibrar los chacras, etc. Pero también destaca por sus menús biosostenibles aderezados con plantas medicinales de cosecha propia.

El coso que alberga barricas en sus entrañas

Monasterio de Santa María de Guadalupe.
Monasterio de Santa María de Guadalupe.

En Almendralejo hay mucho que ver y casi todo gratis. La plaza de toros, con 96 arcos y de estilo neomudéjar, es imprescindible. Construida en 1843, uno de sus atractivos son las 29 barricas de vino bajo el graderío. El teatro Carolina Coronado, que debe su nombre a la poetisa oriunda, y el Palacio de Monsalud son otras joyas, junto a la Parroquia de la Purificación o el Museo de las Ciencias del Vino. Con aire modernista, el interior del teatro conserva salones neoclásicos, palcos y plateas. Monsalud está estructurado en torno a un patio decorado con azulejería talaverana y rodeado de columnas de granito del XVIII. Hacen visitas teatralizadas.

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