Tribuna

¡No es el bitcoin, estúpido, es el 'Blockchain'!

El 'Blockchain' es una base de datos compartida que funciona como un libro para el registro de operaciones de compraventa o cualquier otra transacción

En marzo de 2013, el colapso económico de Chipre y su posterior corralito hicieron que muchos inversores utilizaran la criptodivisa bitcoin para escapar al control de capitales impuesto por las autoridades.

Este acontecimiento tuvo a su vez dos efectos: que el bitcoin se alzase hasta los 1.200 dólares (el valor del oro) y que los medios de comunicación empezaran a prestar atención a esta nueva tecnología que permitía mover dinero (cualquier activo de valor en realidad) a cualquier parte del mundo, sin intermediarios y con una seguridad inalterable.

Desde entonces el bitcoin se ha apreciado y depreciado continuamente, con una enorme volatilidad últimamente, encontrándose entre los 750 y los 850 dólares. Al no tener posibilidad de ser intervenida por nadie ni por nada, es mucho más sensible a los movimientos y noticias de mercado. Dos ejemplos: a finales de 2016 la retirada de billetes de 500 y 1000 rupias (5€ y 10) en la India y la reducción en China a 20.000 yuanes el límite del control de capitales, generaron una fuerte apreciación del bitcoin. De la misma manera, la decisión de auditar las transacciones en los exchanges chinos (casas de cambio) provocó una enorme depreciación a principios de este año.

La realidad es que, como decía Confucio, “cuando el sabio señala la Luna, el necio mira el dedo”. Las criptodivisas en general son una auténtica revolución en términos de innovación y posibilidades, pero es la red sobre la que circulan, el blockchain, lo que de verdad va a cambiar nuestras vidas. En el fondo ambos, pues no existe blockchain sin criptodivisas, ni criptodivisas sin blockchain. Por hacer una analogía, hablar de criptodivisas como bitcoin, ethereum o litecoin en relación a blockchain es como hablar de Google, Amazon o Facebook en relación a internet.

Según Infotechnology, que hace una definición muy simple pero acertada, el blockchain (o cadena de bloques) es una base de datos compartida que funciona como un libro para el registro de operaciones de compraventa o cualquier otra transacción. Consiste en un conjunto de apuntes que están en una base de datos compartida online en la que se registran mediante códigos las operaciones, cantidades, fechas y participantes. Al utilizar claves criptográficas y al estar distribuido por muchos ordenadores (personas) presenta ventajas en la seguridad frente a manipulaciones y fraudes. Una modificación en una de las copias no serviría de nada, sino que hay que hacer el cambio en todas las copias porque la base es abierta y pública.

Las características principales es que esa base de datos descentralizada (nadie tiene la capacidad de imponer reglas, sino que se autorregula), es inmutable y, desde que se creó, nadie ha sido capaz de hackearla. En definitiva, lo que permite blockchain es registrar y transmitir activos de forma segura: desde una criptomoneda como el bitcoin, pasando por un título de propiedad de una casa o un coche, un kW de electricidad, litros de gasolina, euros, etc... El impacto sobre la industria financiera es tremendo y para muestra, ya hay iniciativas para tratar de aprovecharse de las ventajas de esta tecnología o limitar sus amenazas. El mejor ejemplo es el consorcio bancario R3 (que agrupa a los principales bancos mundiales) y que en diciembre anunció que invertirían hasta 59.000 millones de dólares para impulsar iniciativas en blockchain. Pero industrias como las de ciberseguridad, notaría, registros de la propiedad, internet de las cosas, etc., son claro foco de adoptar el protocolo blockchain por defecto.

De la misma manera, los fondos de venture capital han invertido cientos de millones en startups basadas en blockchain en los últimos tres años. Frente a las críticas de quien piensa que se trata de una moda o una burbuja como lo fue internet en su día, la realidad es que, según un informe publicado hace unas semanas por McKinsey, en cinco años blockchain alcanzará todo su potencial. Y puede que se creara una burbuja con internet pero la realidad es, que a día de hoy, la red ha dejado de ser cualquier cosa menos una burbuja y ha cambiado nuestras vidas. De la misma forma, que nadie dude que el blockchain y las criptodivisas van a cambiar muchas industrias.

Salvador Casquero Algarra es Profesor del Programa de Innovación y Tecnología Financiera del IEB

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