Divorcio de Reino Unido y la UE

El 'brexit' duro acelera la mudanza desde la City

UBS estudia la opción de la capital madrileña para parte de su equipo de banca de inversión

Madrid afronta la dura competencia de París, Dublín o Fráncfort

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Theresa May anunció el martes de forma solemne su intención de lograr para Gran Bretaña el mejor acuerdo comercial posible con la Unión Europea. Ello a pesar de que el objetivo claro es sacar al país del club europeo de forma completa, y de abandonar por lo tanto el mercado único. El ejecutivo británico no quiere una relación a medias tintas y en su deseo de recuperar la total soberanía en materia legal y de inmigración, el precio es tener que partir de cero en la relación comercial con sus vecinos europeos.

Pero May, en un difícil ejercicio de equilibrismo, también insistió en que desea que haya acuerdos tarifarios y un período de transición en el que las empresas británicas mantengan el actual libre acceso al mercado único europeo, lo que difícilmente será aceptado por la Unión Europea visto el planteamiento de ruptura total avanzado por Gran Bretaña.

Así, pese a los esfuerzos de May por no mostrar el innegable impacto económico y financiero que tendrá el brexit, la poderosa industria bancaria de la City, clave para la economía británica, no ha apreciado señales de que el diseño de ruptura anunciado por la primera ministra británica vaya a suponer un alivio. “El discurso no ha cambiado el paso. La necesidad de buscar una alternativa sigue ahí”, reconocen en un banco estadounidense con sede en Londres.

Así, el consejero delegado de HSBC, Stuart Gulliver, avanzó ayer en el Foro Económico Mundial de Davos que los operadores de Bolsa de la entidad radicados en Londres podrían verse obligados a trasladarse a París como consecuencia del brexit. Esto supone desplazar el 20% de los ingresos que obtiene la entidad en Reino Unido. Gulliver calcula además que, de los 2.100 empleados de HSBC en Londres, unos 1.000 tendrían que trasladarse a París.

 A HSBC se unirán Goldman Sachs y UBS, que están estudiando el traslado de 1.000 empleados cada uno desde Londres a otras ciudades europeas. Goldman Sachs, que justo está construyendo una nueve sede en la capital británica, transferirá 1.000 trabajadores a Fráncfort, según el Handelsblatt alemán, que cita a fuentes financieras. Andrea Orcel, el jefe de banca de inversión de UBS, reconoció ayer en Davos en declaraciones a Bloomberg que la entidad sopesa las opciones de Fráncfort y Madrid para el traslado de parte de su negocio. 

La capital parisina es una de las ciudades que surgen como alternativa para los gigantes de la City, en especial para británicos, estadounidenses y japoneses que con el brexit, pierden el acceso directo al mercado europeo que ahora les da su presencia en Londres. Para otras entidades de la zona euro también radicadas en Londres, epicentro induscutible de las finanzas europeas, bastará con trasladar a sus sedes parte de la operativa que ahora realizan en la capital británica, como puede ser el caso de Deutsche Bank, BNP Paribas o Société Générale.

La candidatura de Madrid

Madrid también ha entrado en la carrera por captar el negocio de los bancos que se mudarán de la City, en dura competencia con otras ciudades como Dublín –con el punto fuerte del idioma inglés y de una fiscalidad favorable–, Fráncfort –sede del BCE–, Luxemburgo –con una poderosa industria de inversión colectiva– o París, cuyo punto fuerte está en la seguridad jurídica que ofrecen su reguladores, según señalan fuentes financieras.

El Ministerio de Economía español, junto a la CNMV y el Banco de España, pusieron en diciembre en marcha una iniciativa para atraer hacia Madrid el negocio de la City, aunque por el momento no hay novedades en el traslado de negocio desde Londres. Fuentes de la banca de inversión anglosajona con presencia en España reconocen que la candidatura española, con el atractivo de unos bajos precios inmobiliarios y unos buenas infraestructuras, no parte como favorita. “El equipo de Madrid no está movilizado en ese sentido”, añaden.

El sector, que deberá elegir nueva ubicación –aunque sea parcial– en los próximos meses, tiene como prioridad la seguridad jurídica que ofrezca la nueva sede, los incentivos en materia laboral y fiscal y también la existencia de unos órganos de justicia especializados en pleitos financieros y económicos, como es el caso de la Corte de Apelación de Londres.

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