Tribuna

El presidente de China en Davos

China aprovechará un repliegue proteccionista de EE UU para reforzar sus relaciones comerciales con Europa

El Foro Económico Mundial de Davos celebra hasta el viernes su 47 reunión. Los organizadores publicaron el pasado miércoles su informe anual Global Risks 2017 que analiza los principales riesgos políticos y económicos que serán debatidos por los representantes de destacadas instituciones públicas, empresariales, sindicales, universitarias y sociales. El Foro ha escogido como tema central el Liderazgo receptivo y responsable. Una propuesta acertada porque su falta está conduciendo hacia un desorden mundial.

Los informes anuales de Davos sobre los riesgos mundiales deben ser leídos por los dirigentes. Recogen una radiografía sobre la situación actual de un mundo cada vez más complejo e inestable. Desde hace años se diagnostican los problemas globales como las desigualdades económicas y sociales, el calentamiento global, etc. Pero la necesaria reforma del anquilosado sistema capitalista se demora por un debilitado liderazgo político en las sociedades occidentales, que favoreció en su seno unas reacciones populistas que hoy cuestionan los principios y valores democráticos. Un desconcierto entre los ciudadanos, alimentado por un alud de informaciones falsas o sesgadas, utilizadas por quienes las manipulan interesadamente, principalmente en las redes sociales. Así se impulsaron los movimientos populistas que llevaron a un inesperado brexit que fragmentará una frágil UE. Y a la irrupción del irascible Donald Trump que, a partir del viernes, sentado en la Casa Blanca, podría provocar a golpe de Twitter más conflictos internos e internacionales.

"Se presentará como un defensor del libre comercio, un gran motor de la economía china que, últimamente, se está frenando"

Una etapa de cambios geopolíticos que se refleja en el hecho de que este año un presidente chino participa en el encuentro de Davos. Una oportunidad que Xi Jinping ha aprovechado para pregonar el creciente rol de China como reemergente potencia política y económica mundial. Se ha presentado como un defensor del libre comercio, un gran motor de la economía china que se está frenando. Y no deja de sorprender que el Banco Mundial y China sumen sus esfuerzos frente a las tendencias proteccionistas que abandera Donald Trump. “Perseguir el proteccionismo es como encerrarse en una habitación oscura donde el viento y la lluvia pueden quedarse fuera, pero también la luz y el aire”, dijo. Xi Jinping intenta disipar algunas dudas sobre la difícil transición del modelo económico chino ante los dirigentes de las principales empresas multinacionales, inquietas por los riesgos financieros que podrían derivarse de la excesiva deuda china. También por un deterioro de las relaciones comerciales con EE UU que podrían debilitar la cotización del yuan, y de otras divisas asiáticas, provocando una creciente fuga de capitales. Las reservas de divisas decrecieron en diciembre, hasta los tres billones de dólares.

Sin embargo, según un informe del Banco Mundial del 10 de enero, la segunda economía mundial crecerá un 6,5% en 2017, tras hacerlo un 6,7% en 2016. Xi Jinping precisa mantener un aceptable nivel de crecimiento económico y atajar la corrupción para reforzar su liderazgo internacional e interno, cuando se acerca el 19 Congreso del Partido Comunista Chino.

En Davos se comentará otro reciente informe de Rhodium Group y del Instituto Merics que remarca que las empresas chinas invirtieron unos 35.000 millones en Europa en 2016, un 75% más que en 2015, siendo Alemania, con 11.000 millones, el principal destino de la inversión china en el viejo continente. Está claro que China aprovechará un repliegue proteccionista de EE UU para reforzar sus relaciones comerciales con Europa y proseguir su penetración económica en los demás mercados exteriores. En cambio, las inversiones europeas en China, en 2016, unos 8.000 millones de euros, recularon por segundo año consecutivo. Un desequilibrio inversor y comercial que no favorece la pretensión china de que la UE le reconozca el “estatus de economía de mercado”, tras cumplirse el pasado 11 de diciembre 15 años de la entrada de China en la OMC.

Davos, un lobby de proyección mundial, es un buen marco para insistir en la urgencia de afrontar los desafíos mundiales. Los expertos reclaman más cooperación y solidaridad internacional para asentar una globalización más inclusiva, justa y equitativa para corregir las desigualdades. Y pasar de las palabras a los hechos concretos. Si EE UU y la UE no vuelven a asumir con convicción sus responsabilidades globales, serán China, Rusia y otros países emergentes quienes ajusten a su manera el nuevo orden mundial.

Jaume Giné Daví es profesor de Esade Law School.

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