Brexit

Brexit: May renuncia al mercado común pero quiere un acuerdo comercial con Europa

Anuncia que someterá al Parlamento la aprobación del 'brexit'

Buscará un acuerdo comercial con Europa

Theresa May Ampliar foto

La primera ministra británica, Theresa May está detallando, más de seis meses después del referéndum que dio al Ejecutivo el mandato para salir de la UE, los planes para poner en práctica el brexit. "No queremos ser un socio parcial cuando nos marchemos; nos vamos de la UE, no de Europa, y mi trabajo es conseguir el mejor acuerdo posible", ha afirmado. Entre los primeros detalles, ha anunciado que someterá la activación del artículo 50 a la aprobación del Parlamento Europeo. Asimismo, ha asegurado que proporcionará certidumbre en el proceso, y que algunas de las competencias que recupere el Reino Unido irán a parar a los Gobiernos regionales (Gales, Escocia e Irlanda del Norte).

En este contexto, la libra esterlina recupera posiciones; más del 2% frente al dólar y un 1,5% frente al euro. Desde la consulta británica del pasado mes de junio, la moneda ha perdido un 20% de su valor frente al dólar, unos niveles no vistos desde 1985.

May apuesta por un acuerdo de libre comercio con la UE que permita, entre otras cosas, la libertad de prestación de servicios financieros o la unión aduanera."Estamos abiertos a ser un miembro asociado y a llegar a un acuerdo arancelario", ha asegurado."Queremos tener capacidad de negociar acuerdos comerciales. Tengo claro que no quiero que RU forma parte política comercial común pero no quiero problemas con aranceles del resto de países", ha dicho. Además, añade que un Reino Unido fuera de la UE puede firmar acuerdos con otros países.

Sobre el periodo de transición, quiere llegar a acuerdos que eviten la incertidumbre y un vacío legal durante los alrededor de dos años que duran las negociaciones. Tanto para los negocios como para los ciudadanos de la UE y británicos expatriados. "Queremos un proceso de salida ordenado y limpio. No es un momento de hacer oposición por hacerla, sino un proceso de negociación que debe hacerse ordenado. Por eso la UE mantiene su disciplina y nosotros debemos hacerlo. Este Gobierno va a trabajar en favor de los intereses nacionales", ha añadido. May cree que los intereses británicos encajan con los de la UE, y por eso considera el acuerdo comercial.

Para Reino Unido la UE representa la mitad de su mercado exportador. El final del mercado común implicará que las exportaciones podrán estar sujetas a regulaciones, inspecciones y aranceles. La capacidad de llevar a cabo un Brexit radical pero, a la vez, no traumático, dependerá de si se llega a un acuerdo de transición entre la salida del mercado europeo y la negociación de nuevos acuerdos comerciales. No obstante, desde Bruselas los líderes políticos han insistido en que la libertad de movimiento de capitales y mercancías debe estar ligada a la libertad de movimiento de personas.

Asimismo, ha apostado por mantener acuerdos con Europa en materia de seguridad y antiterrorismo. May ha añadido que el Reino Unido controlará la inmigración desde Europa.

"Tenemos muchos ciudadanos europeos y de todas partes del mundo. Queremos viajar, comerciar con países más allá de Europa. Ahora que nos preparamos para dejar la UE nos preparamos para la reunión de la Commonwealth y nuestras relaciones con estos países. No hemos decidido alejarnos del mundo, sino crear un Reino Unido real. No se entendió del todo por parte de nuestros aliados. Temen que sea el inicio de un problema más profundo en la UE; pero eso no beneficiaría al Reino Unido. Vamos a analizar las consecuencias de la decisión", ha explicado. Los planes ya han sido apuntados por la propia May este fin de semana.

May tiene hasta finales de marzo para activar el artícluo 50 del Tratado de la Unión, que inicia el proceso de salida. No obstante, antes de ello el Tribunal Supremo debe dictaminar si la activación de este artículo debe pasar o no por el Parlamento. Entre los planes de May también está denegar la jurisdicción de los tribunales europeos.

Hacia el final del discurso, May ha señalado que el acuerdo que propone "favorece los intereses de los británicos, de los europeos y de todo el mundo". Y ha añadido que el "Reino Unido quiere ser un buen vecino y un buen amigo de la UE".

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