Financiación del Estado

El Tesoro se despide del año en que se financió más barato

El Estado afronta vencimientos en 2017 por casi 160.000 millones, el doble que en 2018

El Tesoro cierra un ciclo de abaratamiento de la financiación Ampliar foto

El Tesoro ha realizado hoy su última subasta del año, en la que ha captado 2.180,4 millones de euros en bonos a cinco años y obligaciones a diez años. Ha colocado 900,4 millones a cinco años de plazo a un interés del 0,207%, por debajo del tipo medio del 0,446% de la subasta del pasado 1 de diciembre, y otros 1.280 millones de euros a diez años, la referencia que se emplea para el cálculo de la prima de riesgo, a un interés del 1.423%. En este caso, el Tesoro también ha pagado menos que el 1,54% de la subasta previa a ese mismo plazo, del 1 de diciembre.

Las emisiones del Tesoro en la recta final del año han sorteado el repunte de rentabilidades que se ha desatado desde la victoria electoral de Donald Trump el 8 de noviembre. La expectativa de una política fiscal que reanime la inversión y con ello la inflación ha alentado el alza de rentabilidades, un escenario que ayer ya confirmó la Fed al avanzar tres subidas para 2017, frente a las dos que preveía en septiembre.

El BCE también ha alentado el reciente repunte de rentabilidades de la deuda, más notable en los plazos más largos. La institución prolongará las compras de deuda hasta finales de 2017, aunque a una cuantía menor, de 60.000 millones de euros desde los 80.000 millones actuales, a partir del próximo abril. En este contexto, el rendimiento del bono español ha pasado del 0,88% de septiembre, mínimo histórico, al 1,44% actual, mientras que el bono alemán a una década, que este año llegó a cotizar en terreno negativo al -0,189%, trepa en la recta final del año al 0,36%. 

Pese al encarecimiento del coste de financiación para el Estado en el último trimestre, suavizado en la última subasta del año, las rentabilidades que se exigen en el mercado a la deuda soberana española son inferiores a las de inicio del ejercicio, lo que ha hecho posible un ahorro de intereses que el ministro de Economía, Luis de Guindos, cifró a principios de octubre en 2.000 millones de euros respecto a la proyección recogida en los Presupuestos Generales, con más de 100.000 millones de euros colocados en deuda con rentabilidad negativa. De hecho, 2016 ha sido el año en que España se ha financiado más barato en la historia, pagando un interés del 0,631% en las nuevas emisiones, con datos a noviembre, frente al 0,841% de 2015 y el 3,897% de 2011, en el inicio de las tensiones de la prima de riesgo. 

El apoyo continuado del BCE, que ha sido el gran artífice del abaratamiento del coste de financiación de la zona euro desde 2012, junto a la paulatina recuperación de la economía española han permitido al Tesoro aprovechar la coyuntura para alargar la vida media de la cartera de la deuda soberana. Tendrá así cierto margen de maniobra para afrontar los cuantiosos vencimientos futuros y soportar el elevado endeudamiento. La deuda del conjunto de las administraciones públicas sumó 1.379 millones de euros en el tercer trimestre de año y marcó una nueva cifra récord en 1.107.693 millones de euros, que equivalen al 100,3 % del PIB,

La vida media de la cartera de deuda española está en 6,88 años, con datos a cierre de noviembre, y se ha prolongado desde los 6,45 años de 2015 y desde los poco más de 5,5 años del año 2000. El abaratamiento del coste de financiación también ha servido para rebajar el tipo de interés medio de la deuda en circulación al 2,829% en noviembre, desde el 3,122% del mismo mes del año anterior, el 3,463% de 2014 o el 3,9% de 2012, el año de la petición del rescate a la banca, de acuerdo con datos del boletín del Tesoro.

Pero el próximo año se presenta como el más desafiante para el Tesoro español en las próximas décadas, coincidiendo con un cambio de rumbo en el mercado de deuda que augura tipos de interés más elevados en la deuda. España afronta un volumen de vencimientos en letras bonos y obligaciones cercano a los 160.000 millones de euros. Esa cuantía se rebaja a la mitad en 2018 y sube a alrededor de 90.000 millones en 2019. 

El esfuerzo para afrontar vencimientos estará en línea con los casi 170.000 millones de deuda por la que ha tenido que responder en 2016. El apoyo del BCE, con compras de deuda que se prolongarán durante todo 2017 y previsiblemente también en 2018, volverá a servir para mantener bajo control el coste de financiación. Sin embargo, el Tesoro cierra este año un ciclo de financiación en mínimos y deberá pagar mayores intereses en 2017, en paralelo al repunte de rentabilidades. En enero está previsto que recurra además, por primera vez, a un préstamo bancario por 10.000 millones para cubrir vencimientos en un momento en que no se habrá liquidado aún el pago de impuestos.

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