Automoción

Audi pone su coche del futuro en manos de los robots

La automovilística confía en la tecnología lograr la red premium más productiva del mundo

Audi
Inglostadt (Alemania)

Un dron que sobrevuela una fábrica para colocar un volante, una sala con impresoras 3D que aligeran el peso final de los vehículos, un robot que atornilla los bajos de un coche o un sistema de análisis de datos que reduce el tiempo de espera de los productos acabados antes de salir a los concesionarios. Estas son algunas de las apuestas tecnológicas con las que Audi espera tener –en palabras de su responsable de Producción a nivel mundial, Hubert Walt– la red premium que más produzca en el mundo.

En el centro de este proceso de digitalización de su proceso de fabricación está el ensamblaje modular. Así, Audi romperá la cadena de producción en línea y hará que sean los futuros coches los que, montados en un vehículo autónomo, sean trasladados de un punto a otro de la fábrica según las características específicas de cada unidad. Este sistema reducirá los tiempos que cada coche espera para pasar a la siguiente estación de ensamblaje y permitirá una producción más rápida, mientras que los responsables de la automovilística señalan que necesitará un espacio mayor que el de la fabricación tradicional.

Audi señala que el ensamblaje incrementará la producción de sus fábricas en más de un 20% gracias a un acuerdo firmado con la startup Arculus, una filial formada por antiguos ingenieros del Grupo Volkswagen. Por el momento, ya lo ha aplicado en su planta de Gyor (Hungría) y planea implantarlo en dos fábricas más, de modo que en unos 10 años producirá la primera gran partida de coches con este método.

En este campo los vehículos autónomos, que llevarán al prototipo de coche de una estación de ensamblaje a otra, juegan un papel especial. Audi está trabajando en un sistema con GPS integrado con el que, desde una central informática, controlan a qué punto debe dirigirse para reducir tiempos de espera. Uno de ellos es Paula, su prototipo más avanzado, capaz de transportar 2,2 toneladas a una velocidad de 40 kilómetros por hora.

También en la logística el vehículo autónomo desempeñará un papel protagonista en la industria del Audi del futuro. De hecho, uno de los aspectos positivos que apunta Audi del ensamblaje modular es la integración entre las áreas de tecnología y logística. En este área la compañía alemana apuesta por las camionetas sin conductor para transportar cargas en la fábrica, de una forma más económica, flexible y que reduzca costes humanos. Los drones constituyen el siguiente salto que la compañía pretende introducir para mejorar la logística en sus plantas y para ello trabaja en un producto de vuelos no tripulados que pueden transportar hasta 2,2 kilogramos de peso.

Ya en la producción destaca como la última innovación de Audi el robot LBR in Line. Desarrollado a partir de la idea de un operario de la marca, se utiliza ya para atornillar los 14 tornillos que fijan los bajos del último modelo de A3. En una fase anterior de desarrollo se encuentran las pinzas biónicas. Este dispositivo cuenta con un cabezal adaptable que puede colocar en el vehículo diferentes piezas de diferentes formas y texturas, sin necesitar una pinza distinta para cada tipo.

Unas piezas para cuya producción Audi espera que en el futuro la impresión 3D juegue un papel fundamental. La introducción de esta tecnología reducirá, según Audi, el peso de las piezas 2,5 kilogramos de media y además reducirá la complejidad de las mismas: de contar con siete elementos a ser producidos como una unidad. Son sin embargo los tiempos de espera el problema a mejorar: una impresora 3D tarda entre uno y seis días en producir estas piezas.

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