Presión fiscal

Las claves del ‘tasazo’ de Cataluña al turismo de masas

Afecta a cruceros y pisos turísticos

Empresas como Airnbnb se convierten en recaudadores de los impuestos

El presidente de la Generalitat, Carles Puigdemeont, en una reunión del gobierno catalán.
El presidente de la Generalitat, Carles Puigdemeont, en una reunión del gobierno catalán.

El auge del turismo de masas en Barcelona se ha convertido en un motivo de preocupación para una parte de la sociedad catalana, que teme que la ciudad se contagie del efecto Venecia y acabe convertida en un destino turístico que expulse a sus vecinos.

La decisión de la Generalitat de Cataluña de elevar la tasa para las viviendas de uso turístico y de crear un gravamen para los pasajeros de cruceros que pasan menos de 12 horas en el puerto de Barcelona, impulsada por la necesidad de pactar con la CUP la aprobación de las cuentas de 2017, surge dentro de ese caldo de cultivo de malestar ante un determinado tipo de viajero.

El Govern ha optado por dejar intacta la tasa para los hoteleros, que en el caso de los de máxima categoría se sitúa en 2,25 euros al día, pero ha elevado la de los pisos turísticos, que se pone ahora al mismo nivel que la de los hoteles de cinco estrellas desde los 0,65 euros previos. También anunció que duplica la de la vivienda de alquiler vacacional del resto de Cataluña, hasta los 0,9 euros.

Otro de los colectivos de viajeros sobre los que se ha centrado la polémica en los últimos años, los cruceristas, tampoco se libran del gravamen. Se mantiene la tasa para los que pasan más de 12 horas en el puerto en 2,25 euros, pero se impone una nueva a los viajeros de barcos que pasan menos tiempo, de 0,65 euros.

Hasta 180 millones adicionales al año

El objetivo anunciado por el Govern es recaudar 7,68 millones adicionales a los 43,5 millones obtenidos por este mismo gravamen en 2015, que se suman a otros impuestos con los que prevé obtener hasta 180 millones adicionales al año. A la espera de que se concrete cómo se va a poner en práctica la reformulación del gravamen, que está previsto que entre en vigor en abril de 2017, el efecto que tendrá en cada uno de los colectivos es diverso y ha provocado unas respuestas encontradas.

Los más críticos son los pequeños propietarios de vivienda de uso turístico. Desde las patronales Federatur y Apartur se ha anunciado que estudiarán demandar al Govern si ejecuta la subida de las tasas. Estas asociaciones tachan de “discriminatoria” el alza del gravamen y consideran que fomentará la oferta ilegal, dado que según ellos el impacto del incremento, en el caso de Barcelona, supondrá hasta un 10% del precio por día y viajero en una de estas viviendas, frente al 1% que supone para el cliente de un hotel de cinco estrellas.

A las plataformas que intermedian entre los propietarios y los viajeros, el Govern les pone como recaudadores de la tasa. Portales como Booking, Airbnb o Homeaway, entre otros, tendrán que cobrar a los viajeros un gravamen que hasta ahora no hacían, lo que implicará adoptar ciertos cambios tecnológicos en sus plataformas. Para ellas, que defienden su papel como simples intermediarios entre oferta y demanda y rechazan la pretensión de compararlas con los hoteleros por la prestación de actividad turística, supone una oportunidad de limar asperezas con Cataluña, que trabaja ahora en una normativa sobre el sector.

Airbnb ha acogido la propuesta con agrado. La empresa defiende que los propietarios, denominados anfitriones, “quieren pagar sus impuestos y contribuir a la financiación de su ciudad o comunidad autónoma”. Y ha recordado además que ya ejerce el rol de recaudador en otros destinos y ciudades, como San Francisco, Portland, Lisboa, Amsterdam y 19 ciudades de Francia entre las que está París. Comenta que desde que pusiera en marcha este sistema ya ha recaudado más de 98 millones. Por su parte, fuentes de Booking aseguran que la plataforma "siempre va a adaptar sus operaciones a la legislación en todos los niveles”. 

El caso de los cruceros

Las empresas de cruceros se han mostrado cautas en la acogida de la nueva tasa para aquellos viajeros que no pasen la noche en el puerto de la ciudad Condal. Mantienen que ya pagan las tasas portuarias y que el gravamen de Barcelona no tiene ejemplo en ninguna otra ciudad portuaria.

Desde la Asociación Internacional de Líneas de Cruceros, el director general en España, Alfredo Serrano, sostiene que la medida segrega a los viajeros en función del medio de transporte que utilizan y reconoce que, dado que la temporada de cruceros ya ha comenzado y que las reservas se suelen tener con bastante antelación, serán las empresas navieras las que de primeras tengan que asumir este coste. Serrano explica además que las dudas sobre la aplicación del gravamen a todos los viajeros, dado que aunque un navío amarre en el puerto no todos los pasajeros optan por salir de él y son muchos los que se quedan en sus instalaciones.

Barcelona se ha convertido además en los últimos años en puerto base para algunas de las enseñas de las navieras, algo que a priori no cambiará con la tasa. Así, a partir de abril Norwegian utilizará el puerto como base para el Norwegian Epic. Durante toda la temporada de verano, el Armony of the seas de Royal Caribbean, que en la actualidad es el crucero más grande del mundo, ha adoptado a la ciudad como puerto base.

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