Artesanía

Cómo entrar en la meca mundial de la piel

Ubrique vive del lujo y de las pequeñas empresas que buscan calidad

Acapara el 40% de toda la producción de la marroquinería española

Cómo entrar en la meca mundial de la piel

Si la moda mundial tiene su meca en Milán, el mundo de la marroquinería y la piel tiene su punto de referencia en el entorno de la gaditana sierra de Grazalema. En concreto, en Ubrique, una localidad de 17.000 habitantes que vive por y para esta industria. En torno al 80% de su población trabaja en las 150 empresas manufactureras que día a día elaboran bolsos, carteras o tarjeteros. En sus fábricas conviven los gigantes del lujo con otras marcas más pequeñas pero que no quieren renunciar a la calidad que las manos de los ubriqueños trasladan a sus productos, fruto de una cultura de siglos alrededor del tratamiento de la piel y que le hace acaparar el 40% de toda la producción de la marroquinería española.

El presidente de la Asociación de Empresas de Complementos de Moda y Piel, Empiel, José Pulido, constata la mejora de la actividad en Ubrique en los últimos años. Eso sí, considerando lo que va de 2016 como bueno, reconoce que 2015 fue aún mejor. Este año los pedidos han llegado más tarde, pero la actividad ahora mismo está al 100%. “Se nota una mejoría, por dos motivos: la vuelta de algunas marcas que se habían ido a China, y la llegada de nuevos clientes más pequeños que buscan la calidad”, indica Pulido. Los años 2007, 2008 y 2009 fueron especialmente graves para un sector que entró en crisis en 2003 por la fuga de esas marcas que ahora han vuelto: “El lujo no ha parado de crecer en el gigante asiático. Y los chinos de alto nivel adquisitivo no quieren productos made in China”, comenta Pulido para explicar ese retorno, además de las cuestiones técnicas: “En calidad y precio, somos más competitivos que Italia”.

Cómo entrar en la meca mundial de la piel

En estos momentos, “la mayor parte de marcas que llegan son pequeñas empresas ligadas al comercio electrónico”, dice el presidente de Empiel. Estos tienen una planificación menos precisa que la de las grandes firmas, que manejan grandes volúmenes con poca alteración.

Una de esas pequeñas marcas es Café Leather Supply. Fundada por tres socios menores de 30 años, han lanzado una primera colección de 1.000 unidades, que venden en internet, y cuatro puntos físicos en Madrid, y han conseguido que una de las mejores fábricas de la zona elabore su producto. Eso sí, no fue tarea fácil. “Nos costó encontrar lo que queríamos. Vimos distintos fabricantes, y es un hecho que las pequeñas marcas lo tenemos más complicado”, relata uno de los socios, Kiko Requena. Para acceder a las fábricas de referencia es imprescindible tener algún contacto previo en la zona, y sobre todo, tener clara la idea si se tiene la oportunidad de explicarla. “Nuestra fábrica vio el esfuerzo de los tres años que llevábamos detrás del proyecto. Sabíamos la piel que queríamos trabajar, el tipo de hilo... Nos esforzamos en hacer una buena presentación”, cuenta Miguel Sánchez, otro de los socios de Café. El mínimo de producción exigido o que los fabricantes entendieran el concepto de la marca al 100% fueron algunos obstáculos. Pese a ello, ambas partes han conseguido adaptarse: “La fábrica nos ha ayudado mucho: han suavizado los mínimos y nos han apoyado en la búsqueda de proveedores. Es difícil, pero una vez dentro, ponen mucho de su parte porque les gustan los proyectos serios”.

Algo que se explica por la dificultad del proceso de fabricación, pura artesanía. Lo relata Juan Enrique Gutiérrez, director de la Escuela de Artesanos de la Piel de Ubrique, fundada para que la tradición del sector perdure en el tiempo y también para formar mano de obra: “Lo primero es hacer el diseño definitivo. Tras eso, se examina la materia prima con la que se trabaja, principalmente, piel, el material más noble. Se hacen los moldes y los cortes de las partes del producto. Cuando la piel es gruesa, se rebaja, y el artesano empieza a confeccionar el producto por su interior. De ahí, se van ensamblando piezas hasta tenerlo completado”. La marca Ubrique, y el hecho a mano, “tiran mucho del producto”, reconocen los socios de Café.

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