Juicio a las 'black'

Terceiro declara que las tarjetas de su época eran “white”

San Fernando de Henares

Máxima expectación este lunes entre acusaciones y defensas del juicio por las tarjetas black de Caja Madrid y Bankia ante la comparecencia como testigo de Jaime Terceiro, que fue presidente de Caja Madrid entre enero de 1988 y septiembre de 1996.

Mientras que las acusaciones consideran que sus palabras pueden demostrar que tras su presidencia se implantó un sistema irregular de retribuciones a través de las visas opacas, los abogados defensores de los procesados aspiran a demostrar que fue Terceiro quien implantó el sistema de las denominadas tarjetas black.

“Las tarjetas que entregamos eran absolutamente blancas, white, porque estaban en las actas, fiscalizadas, contabilizadas y emitidas por los circuitos definidos. Si pregunta cuando se empezaron a oscurecer, le tengo que decir que tienen que ser necesariamente en una fecha posterior a mi dimisión como presidente de Caja Madrid”, ha defendido Terceiro a preguntas de uno de los abogados defensores.

De hecho, Terceiro ha sostenido que el pacto entre PP y CC OO, al que luego se unió IU, y que le llevó a dimitir en 1996 dando lugar a la presidencia de Miguel Blesa, fue el “paradigma del mal gobierno de las cajas de ahorro” y el inicio de la debacle en que acabó sumida la entidad financiera.

Terceiro ha expuesto que acabó dimitiendo por este pacto, porque suponía que los dos partidos políticos y el sindicato pactarían entre ellos los nombramientos o actividades de la entidad sin pasar por el consejo de administración.

Más allá, el testigo ha revelado que el entonces vicepresidente económico del Gobierno, Rodrigo Rato, “presente” en la sala como acusado por el papel que tendría luego al frente de Caja Madrid y Bankia, ha recordado Terceiro, le ofreció “la presidencia de una empresa” a cambio de que se retirara de la caja dejando el campo libre a un nuevo presidente, ofrecimiento que asegura que rechazó.

Más allá, Terceiro ha subrayado que las tarjetas que el consejo de administración de Caja Madrid creó en 1988 bajo su presidencia eran “exclusivamente para gastos de representación” ligados a la labor de los consejeros.

El testigo ha defendido además que sus usuarios nunca recibían el PIN para sacar dinero en efectivo porque este ni siquiera se emitía, al contrario de lo que ocurrió en las visas que se están juzgando en la Audiencia Nacional.

Terceiro ha expuesto que las tarjetas se instauraron como medio para evitar que los consejeros adelantaran los gastos, pero que estos tenían que justificar cada cargo, que era revisado por el secretario del consejo Ángel Montero.

Además, el límite mensual era de 600 euros, tope que según Terceiro nunca se modificó en sus nueve años de mandato porque nadie superaba un gasto medio mensual de 250 a 300 euros.

El expresidente de Caja Madrid ha tachado de “esotérica” cualquier otra interpretación del uso que se pueda dar a una tarjeta de empresa, en referencia al argumento de buena parte de las defensas de que las visas se concedieron como parte del salario.

Terceiro también ha subrayado la incongruencia de que entre los 65 procesados del caso, acusados de cargar más de 12 millones de euros en gastos sin justificar a sus visas black de 2003 a 2012, haya diferencias de límite o de posibilidad de retirar o no efectivo.

Una arbitrariedad absurda a la hora de retribuir a personas con el mismo cargo que no se ha dado por ejemplo en el caso de las pólizas de seguro, estableciendo diferentes coberturas para los miembros del consejo de la entidad, ha ilustrado.

La presidenta de la sala, Ángela Murillo, ha tenido que intervenir en varias ocasiones para pedir a los abogados defensores que no hostigue al testigo, ni le traten como a un acusado. El propio fiscal, Alejandro Luzón, ha intervenido para reclamar que no se tache al testigo de parte en la causa.

La presidenta del tribunal también ha intervenido para pedir a Terceiro que no se altere, como ha ocurrido visiblemente ante buena parte de las preguntas de los abogados defensores, así como para acotar las contestaciones del testigo que en alguna ocasión parecía más preocupado de dar respuesta a determinadas informaciones aparecidas en los medios de comunicación que a dar escuetas respuestas a las preguntas concretas que se le han planteado.

 

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