Impuesto a las transacciones financieras

Bruselas resucita la tasa Tobin... en versión reducida

El impuesto podría ascender al 0,1% del valor de cada acción y al 0,01% sobre los derivados. Bruselas calcula que la recaudación anual rondaría los 35.000 millones

comisión europea
El comisario europeo de Asuntos Económicos y Financieros, Pierre Moscovici. EFE

"Nunca habíamos estado tan cerca", señalo el comisario europeo de Economía, Pierre Moscovici, tras una reunión el lunes por la noche de los 10 países del Eurogrupo, entre ellos España, dispuestos a implantar la llamada tasa Tobin o impuesto sobre las transacciones financieras (ITF). La cita, a la que asistió el ministro español de Economía en funciones, Luis de Guindos, alcanzó un principio de acuerdo sobre los cuatro puntos más conflictivos de la propuesta.

Bruselas espera presentar un proyecto legislativo antes de final de año, en su tercer intento de establecer el impuesto

Bruselas espera presentar un proyecto legislativo antes de final de año, en lo que sería el tercer intento de establecer el impuesto. En 2011, la CE lo intentó con una tasa para todos los países de la UE y fracasó. En 2013, la propuesta se redujo a 11 países, con Alemania y Francia al frente y el respaldo a regañadientes de España e Italia. Pero el plan tampoco prosperó. Ahora participarán 10 países y Bruselas confía en que salga adelante, aunque sea en una versión más reducida.

La principal concesión en relación con la propuesta inicial, según fuentes del Eurogrupo, es que el impuesto sólo se aplicará a la compra-venta de acciones de empresas de los 10 países emitidas en algunos de esos 10 países (Alemania, Francia, Italia, España, Portugal, Grecia, Austria, Bélgica, Eslovenia, Eslovaquia). Esa acumulación de los principios de residencia y emisión puede reducir substancialmente el número de operaciones sometidas al gravamen. En el caso de una empresa española, por ejemplo, que emita deuda en Londres, la compra-venta de esos títulos quedarían exentos del impuesto.

La nueva propuesta también excluye la imposición de las operaciones relacionadas con la deuda pública, aunque abre la puerta para suprimir esa exención tras un período transitorio. El acuerdo del lunes también ha fijado las condiciones para la imposición de los derivados, en base a su precio nominal (cuando exista) o a precio de mercado.

 Y en cuarto lugar, el acuerdo ofrece una reducción del impuesto (de alrededor del 20%) a a las operaciones de los llamados market mares u operadores ligados a una plaza bursátil específica o a operaciones internas de las propias compañías (proprietary trading).

  • Demanda popular

Moscovici ha señalado hoy que el acuerdo de anoche "podría desembocar en el primer impuesto europeo sobre las transacciones financieras". Y añadió que "mucha gente espera que el sector financiero contribuya a financiar con la parte que le corresponde los bienes públicos, la ayuda al desarrollo o la lucha contra el cambio climático".

El impuesto podría ascender al 0,1% del valor de cada acción y al 0,01% sobre los derivados

El impuesto podría ascender al 0,1% del valor de cada acción y al 0,01% sobre los derivados. Bruselas calcula que la recaudación anual rondaría los 35.000 millones de euros, una cifra equivalente al 0,5% del PIB de los países involucrados. Fuentes del sector financiero, sin embargo, dudan que el objetivo se pueda alcanzar porque algunas operaciones se podrían desmoralizar desde los 10 países participantes al resto de la UE o, incluso, fuera de la Unión. Las salvaguardas incorporadas en las primeras propuestas para evitar esa fuga se han suprimido ahora para facilitar el acuerdo.

Tampoco es la primera vez que se anuncia una posibilidad de acuerdo sobre la tasa Tobin. Hace dos años, parecía tan cercano que el Gobierno español incluso computó un ingreso de 600 millones de euros al año en el programa de Estabilidad para 2014-2017. Ingreso que, por supuesto, nunca llegó a materializarse porque el ITF no llegó a crearse.

Otros países, como Francia o Italia, no han esperado al acuerdo europeo y han establecidos sus propias tasas, con desigual suerte. Francia ingresó 890 años en el primer ejercicio que aplicó el gravamen (2013), pero Italia sufrió una caída del 32% en el volumen de negociación.

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