Caso de las tarjetas

El exsecretario de Caja Madrid: “las tarjetas ‘black’ no eran salario”

Enrique de la Torre, exsecretario general de Caja Madrid, ha contradicho hoy al resto de acusados

Asegura que las tarjetas solo se podían utilizar para gstos de representación

San Fernando de Henares
El exsecretario de Caja Madrid Enrique de la Torre, el primero en definir las polémicas tarjetas de la entidad como "black" a efectos fiscales y hombre clave en la causa, en una imagen del monitor de la sala de prensa de la Audiencia Nacional en San Fernando de Henares, durante su declaración hoy en la octava sesión del juicio por las tarjetas opacas de Caja Madrid. De la Torre ha negado que fuera él el que daba a los consejeros instrucciones sobre las tarjetas "opacas" de la entidad, ya que todos ellos estaban de sobra cualificados para saber lo que era una tarjeta de representación. EFEJavier Lizón
El exsecretario de Caja Madrid Enrique de la Torre, el primero en definir las polémicas tarjetas de la entidad como "black" a efectos fiscales y hombre clave en la causa, en una imagen del monitor de la sala de prensa de la Audiencia Nacional en San Fernando de Henares, durante su declaración hoy en la octava sesión del juicio por las tarjetas opacas de Caja Madrid. De la Torre ha negado que fuera él el que daba a los consejeros instrucciones sobre las tarjetas "opacas" de la entidad, ya que todos ellos estaban de sobra cualificados para saber lo que era una tarjeta de representación. EFE/Javier Lizón EFE

A la sexta sesión de declaraciones de los procesados por el caso de las tarjetas black de Caja Madrid y Bankia, la octava del juicio, la relativa homogeneidad con que habían discurrido las distintas versiones ha saltado por los aires.

La disrupción la ha introducido un procesado clave, cuyas palabras chocan frontalmente con la versión mantenía hasta ahora por decenas de los 65 usuarios de las visas opacas, que cargaron 12,5 millones de euros en gastos sin justificar a estos plásticos entre 2003 y 2012, y que venían declarando desde hace 10 días.

Era el turno de comparecer para Enrique de la Torre, quien fue secretario del consejo de administración de Caja Madrid entre noviembre de 1996 y junio de 2009, al que la mayoría de acusados señala como el hombre que repartía las visas y quien, en un correo electrónico con copia al entonces presidente de la entidad, Miguel Blesa, las bautizó como “tarjetas black”.

De la Torre ha asegurado que mientras que los directivos del banco, como él, tenían una tarjeta retributiva –una forma de pagar que ha equiparado a un cheque o una transferencia y que asegura ampara el estatuto de los trabjadores- y otra de gastos de representación, mientras que la que se entregaba a los consejeros era únicamente para gastos asociados al ejercicio de su cargo en representación de la caja.

Esta afirmación choca frontalmente con la versión mantenida por el grueso de exconsejeros de la caja, que vienen defendiendo que la tarjeta se les dio como parte de su salario, para cargos de libre disposición y sin necesidad de justificarlos.

“No di ninguna instrucción”
Es más, De la Torre, señalado por la mayoría de acusados como la persona que les dio la tarjeta y les dio dichas instrucciones, ha negado la mayor, y ha aseverado que apenas entregó un puñado de tarjetas personalmente y que no solía explicar los pormenores de la visa.

“En general, no di nunca ninguna instrucción con referencia al uso de la tarjeta. Por su cualificación, no hay más que ver la composición del consejo de administración, con un exsecretario de estado de Hacienda, otro de comercio, o el presidente de la CEOE… Todos ellos sabían mejor que yo qué era una tarjeta de gastos de representación”, ha sostenido el exsecretario general del consejo a preguntas del fiscal anticorrupción Alejandro Luzón.

De la Torre ha agregado que solo algún consejero, como es el caso de Mercedes Rojo y Rodolfo Benito, le preguntaron específicamente. “Les dije que era tarjeta de gastos de representación, me dijeron que qué se entendía exactamente, y les expliqué de manera descriptiva, que se trataba de gastos como almuerzos o libros, pero siempre relacionada con la actividad de la empresa y del consejero”, ha ilustrado.

“Yo era el secretario del consejo, y no daba instrucciones a nadie y menos a los miembros del consejo, yo era un subordinado , si acaso me las daban ellos a mí”, ha expuesto, levantando un sonoro rumor de protestas entre el resto de acusados de la bancada, en la que se sienta más o menos en el centro.

Sus palabras vuelven a poner de relieve el tipo de gasto para el que debína utilizarse las tarjetas, y devuelve valor a la principal prueba de la causa, la hoja de Excel con el detalle de los gastos de cada procesado, que estos se han empeñado sistemátiamente en negar, y que revela cargos en festivos y fines de semana o de un claro cariz personal (incluyen lencería, copas en discotecas, tallas de imaginería religiosa, o la compra en hipermercados).

Gastos sin justificar

De la Torre ha asegurado que si no se pedía justificante a los consejeros era porque, según ha dicho que le aclaró el exdirector de medios Ildefonso Sánchez Barcoj, Caja Madrid ya recibía “los boletos que mandaba Visa o los propios establecimientos, que eran mucho más rigurosos que la firma que pudiera aportar cualquier persona”.

“Los directivos éramos empleados. Había un control respecto a esos gastos más riguroso y cercano de lo que podía haber con los administradores. El consejo era la cúpula jerárquica de la caja. Nosotros éramos empleados”, ha apuntillado, detallando que en lo que correspondía a los consejeros, era el presidente ejecutivo, Blesa, quien tomaba las decisiones de límite de gasto, etc. En cuanto a la operativa diaria de las tarjetas, De la Torre ha apuntado a la dirección de medios, dirigida por Barcoj.

“El pueblo llano” y las tarjetas black

De la Torre también ha explicado, a preguntas del fiscal, que había dos tipos de consejeros, aquellos “jefes de filas” de las distintas “sensibilidades” (PP, PSOE, IU, CC OO, UGT o CEOE, fundamentalmente) y otros que “de forma coloquial” eran llamados “de a pie” o “pueblo llano”. En cuanto al correo de septiembre de 2009 que De la Torre dirigió a su sucesor, Jesús Rodrigo, haciendo mención expresa a “tarjetas visa black a efectos fiscales”, De la Torre ha corregido su versión de la instrucción del caso y ha reconocido la autoría del correo.

Cuando declaré en instrucción negué haber enviado este correo. Quiero explicarlo. Lo negué porque se me habló de un extracto que reproduce PwC, que es un texto procesado hablando de un correo de septiembre de 2009, cuando yo ya estaba cesado, ya no tenía correo corpotativo. Después mi letrado accedió a correo vi que era de mi correo particular de mi casa. Básicamente es esto”, ha aseverado.

“Por lo que se refiere a “black a efectos fiscales, lo que significa, creo que todos lo entendieron, es que eran neutrales a efectos fiscales en tanto en cuanto eran gastos de empresa de la caja que se deducían de gastos fiscales y no tenían efecto en el IRPF de los consejeros”, ha detallado, recordando que “no era retribución”, motivo por el cual tampoco pasaron nunca por la comisión de retribuciones.

Las tarjetas retributivas, ha dicho, sí eran objeto de retención, pero “las de consejeros no eran objeto de fiscalidad, eran gastos de representación que eran asumidos por la caja como gasto de empresa y se reclamaban como deducibles de acuerdo con el criterio de la Agencia Tributaria”, ha insistido.

Gastos “delicados”

“He considerado siempre, y no se riñe con la transparencia, que todo lo que es retribuciones, gastos, tarjetas, cuentas, es un tema delicado. Es un tema que hay que llevar con cierta confidencialidad. Es a lo que me refiero”, ha dicho preguntado sobre por qué se refiere a lo “delicado” de los gastos hechos con las visas en correos dirigidos a Blesa.

En ellos llega a advertir al entonces presidente de la caja que una material “tan delicado” como los gastos de las tarjetas black son manejados por la secretaria de Barcoj, y que puede obtenerlos su propia secretaria con un mero correo, por lo que De la Torre, que en ese momento se encuentra negociando un millonario finiquito, advierte que no habría que “sorprenderse si hay filtraciones”.

En la sesión de hoy, el exsecretario del consejo de Caja Madrid ha señalado que se refería a lo delicado que es siempre tratar con gastos personales, más en un momento en que se negociaban potenciales fusiones con CAM, Bancaja, Caja Murcia o Caixa, en las que determinados viajes o regalos podían dar pistas de las operaciones institucionales en marcha.

Contradicciones

A preguntas de su abogado, De la Torre ha pasado a refutar directamente las declaraciones realizadas por distintos acusados en la causa durante los días previos.

A la declaración del exvicepresidente d ela CEOE y expresidente de la patronal madrileña CEIM, Arturo Fernández, de que fue De la Torre quien le dio la tarjeta, el exsecretario general ha dicho que es “físicamente imposible” porque Fernández se incorporó en 2010, cuando él ya se había marchado de la caja.

Sobre la pretensión de Jesús Pedroche de asegurar que le dieron una tarjeta de remuneración y gastos de representación, De la Torre ha asegurado que ha tratado de hacer “un popurrí” para justificar todo tipo de gastos. En cuanto a la declaración el exsecretario de Estado de Hacienda Estanislao Rodríguez Ponga, De la Torre ha dicho que él repitió “por activa y por pasiva” que las tarjetas eran para gastos de representación, no como retribución como ha dicho Rodríguez Ponga, y que su anterior cargo debía permitirle conocer la diferencia.

El exsecretario del consejo ha tachado de “desfachatez” las declaraciones de otros de los acusados y ha declarado que se sorprendió cuando conoció que la fallecida Mercedes Rojo y algunos de los consejeros tenían PIN para sacar dinero del cajero, porque eso les obligaría a aportar justificantes del gasto hecho.

De la importancia de la declaración de De la Torre y de su papel en el caso de las visas opacas da una idea la obra de teatro “Hazte banquero”, representada en la última semana en Madrid, en la que se relata el estallido del escándalo a partir de la puesta en escena de las conversaciones de los correos de Blesa con sus subordinados. En la obra solo intervienen tres actores: uno hace e Blesa; otro de De la Torre, y el tercero interpreta al resto.

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