Entrevista

Juan Verde: “La prioridad es evitar que EE UU se aísle del mundo”

“Nunca antes había habido dos candidatos tan opuestos”, explica el miembro del comité de campaña de Hillary Clinton, que ha trabajado para también para Obama y Gore

Elecciones EE UU 2016
Juan Verde, miembro del Comité Nacional de Finanzas y colaborador de la campaña de la candidata demócrata Hillary Clinton

Verde (Telde, Gran Canaria, 1971) lleva más de la mitad de su vida residiendo en EEUU, donde siempre ha estado involucrado en proyectos con distintos candidatos demócratas. Fue asesor del Departamento de Comercio durante el Gobierno de Bill Clinton, formó parte de los asesores que trabajaron en las dos campañas que ganó Barack Obama, ha sido el responsable del proyecto Cambio Climático de Al Gore en España y en la actualidad es miembro del Comité de Finanzas de la campaña de Hillary Clinton. El mensaje para el día después de las elecciones es claro:“La victoria de Trump sería nefasta. La prioridad es evitarla para que EEUU no se aísle de la comunidad mundial”.

Pregunta. A menos de un mes para las elecciones, los resultados que reflejan las encuestas muestran una distancia mucho más estrecha de la que presuponían. ¿Qué es lo que ha fallado? ¿Confían en una victoria el día 9?

"No hay que quitarle impuestos a los ricos. Es todo lo contrario:el 2% de las grandes fortunas no tributa por lo que gana”

Respuesta. Tenemos mucha confianza en la victoria de Hillary Clinton. Tenemos motivos para ser optimistas, aunque las encuestas muestren resultados muy parejos. Las encuestas no muestran una foto clara de la situación. Son nacionales y el sistema electoral en EE UU se basa en colegios. Si ganas en California el 50 de los colegios más uno, te llevas el 100% de los votos.

Por lo tanto, una primera conclusión es que no hay campaña en 51 estados. Hay algunos en los que claramente republicanos o demócratas ganan y en esos no se va a gastar ni un céntimo. El campo de batalla se limita a 11 estados. Los demócratas estamos mucho más cerca de conseguir la mayoría en esos colegios electorales de lo que lo están los republicanos. Tenemos muchas más combinaciones que ellos:si ganamos en Florida y Pennsylvania, se acabó la disputa; si perdemos en Florida, pero ganamos Pennsylvania y Virginia, igualmente ganamos. Trump, al estar a más distancia, tendrá que ganar una gran mayoría de esos 11 estados. Es posible, pero poco probable, y eso es lo que nos llena a nosotros de esperanza.

Otro dato importante es que tenemos una mayor infraestructura y una mejor movilización en esos 11 estados. En Florida ellos tienen una oficina y nosotros tenemos nueve. Tenemos el triple de simpatizantes en las trincheras y eso creo que es lo que nos va a dar la victoria. El sentido común y la lógica acabaran imponiéndose.

“La victoria se va a disputar en once estados y estamos muy confiados. Un triunfo de Donald Trump sería nefasto”

P. Aunque es un escenario que no maneja a priori, ¿cómo valoraría una victoria republicana?

R. Sería nefasta. Son candidatos opuestos en asuntos tan importantes como el cambio climático. El acuerdo de París establece por primera vez en la historia un pacto vinculante entre 192 países que redefine el modelo económico mundial. El que EE UU pueda estar gobernado por una persona que ni siquiera reconoce el cambio climático, en contra de la comunidad científica, sería un freno económico. La principal prioridad, por lo tanto, sería evitar que EE UU se aísle de la comunidad mundial, tal y como propone Trump. En el otro lado, Hillary Clinton es una candidata más preparada de la historia de EE UU: ha sido ministra de Asuntos Exteriores, jugó un papel importantísimo durante los ocho años que fue senadora y tiene una experiencia que le permitirá evitar la curva de aprendizaje. Desde el primer día podrá hablar con quién sea necesario o hacer viajes de estado.

P. ¿Cuáles son las prioridades en materia económica para Hillary Clinton?

R. En materia económica, la primera prioridad es la globalización, la integración y la coordinación frente al aislamiento que propone Trump. A nivel doméstico, infraestructuras, empleo o la mejora del nivel de la clase media son las prioridades. Algunas chocan contra la tesis de Trump, en mi opinión errónea, de que hay que quitarle impuestos a los ricos. Se trata de todo lo contrario: el 2% de las grandes fortunas en EE UU no paga impuestos. El multimillonario Warren Buffet hizo famosa la frase de que su secretaria pagaba más impuestos que él.

Va a ser una administración que aporte continuidad a muchos de los asuntos iniciados por Obama. La reforma sanitaria ha sido descafeinada y hay que ir mucho más allá. Tampoco se ha logrado la redistribución de la riqueza y eso requiere movimientos como la subida del salario mínimo. La reforma migratoria de Obama tiene que seguir mejorándose.

La que prepara Hillary establece que cualquier persona que vaya a EE UU con un MBA o un doctorado se le conceda automáticamente residencia permanente y un permiso de ciudadanía. Esto es muy importante porque queremos atraer el talento y acabar con la tendencia perversa de formar a la gente en nuestras universidades y echarlas del país para que se vayan a China, a Brasil o a India a competir contra nosotros.

 

El díficil equilibrio entre la Unión Europea y Asia

Los dos candidatos que quieren presidir EE UU a partir del 9 de noviembre han mostrado su rechazo a los acuerdos de libre comercio firmados ya con Asia y al que firmará en breve con la UE, aunque por distintos motivos.

El 4 de febrero de 2016 se firmó el Tratado Transpacífico, que liberaliza los intercambios comerciales entre EE UU y 11 países (Brunei, Chile, Nueva Zelanda, Singapur, Australia, Canadá, Japón, Malaisia, México, Perú y Vietnam), que Trump rechaza porque se hacen demasiadas concesiones a esos países y que Clinton no acepta. “No es que Hillary esté en contra del tratado o del libre comercio, simplemente dice que se tiene que renegociar y mejorar ciertos aspectos para que tenga sentido. El status quo no va a ser el mismo que el actual”, dice Verde.

En su opinión, la apuesta exclusiva por Asia es una visión errónea que no refleja ni lo que piensa Clinton ni Obama. “La prioridad no debe estar exclusivamente en Asia. Creo que juega un papel cada vez más importante, pero eso no significa que tengamos que hacerlo a costa de la relación con Europa. Creo que seguimos siendo buenos amigos. Tenemos mucho que perder si no colaboramos y mucho que ganar si lo hacemos”.

Y esa colaboración debería verse reflejada en las negociaciones del TTIP (tratado para liberalizar los intercambios comerciales entre EE UUy la UE), en punto muerto por las exigencias estadounidenses para suavizar estándares medioambientales, industriales o ambientales y el rechazo que estas condiciones han suscitado en el eje franco-alemán que ha dado por muerto el Tratado antes de negociarlo. “Es inevitable pensar que el TTIP va a salir adelante. Tenemos tanto que ganar si lo hacemos y tanto que perder si no lo hacemos. Tampoco contemplo un pacto descafeinado: la alternativa sería un abandono de EE UU de la mesa de negociación y una vuelta a los postulados proteccionistas”.

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