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Cómo convertir emociones en negocio

Cómo convertir emociones en negocio

Imagine que se encuentra en un atasco después de un duro día de trabajo. Un algoritmo detectará que está enfadado, por lo que el termostato de su casa irá reduciendo ligeramente la temperatura, la nevera desplazará una cerveza fría a la parte frontal y el televisor mostrará sus series favoritas, todo para que, cuando llegue al hogar, se sienta mejor. Gracias a la tecnología, los psicólogos ayudarán a diagnosticar la depresión mediante el análisis de las expresiones faciales, los maestros podrán saber si los estudiantes están concentrados y los cuidadores informarán al médico de las dolencias de los pacientes.

Se trata de la digitalización de los sentidos y las emociones, una de las tendencias más relevantes de la economía digital que impactará en los negocios en los próximos años, según un estudio realizado por ICEMD, el Instituto de la Economía Digital de ESIC, junto con Coolhunting Community.

Enrique Benayas, director general de ICEMD y presidente del Club de Dirigentes de Comercio Electrónico, está convencido de que “el auge del IoT (internet de las cosas) y los avances en la investigación de las emociones y las sensaciones humanas para ayudar a la inteligencia artificial están creando un escenario sin precedentes en múltiples sectores, ya que los sentimientos y su aplicación son trasversales a muchas situaciones de compra, consumo y posventa”.

  • Internet de las cosas

“Ahora, el reto es crear un robot para casa que no sólo ayude con las necesidades de todos los días, sino que sea capaz de formar una conexión emocional con las personas”, añade Lourdes Rodríguez, CEO de Coolhunting Community.

No se trata de ciencia ficción, sino de una realidad que ya se está transformando en proyectos concretos. En 2014, British Airways presentó una manta que medía la actividad cerebral de sus viajeros a través de sensores neuronales, con el fin de conocer su estado de ánimo y mejorar su bienestar en el vuelo.

Otro desarrollo es HB Ring, un anillo con el que se pueden ver y sentir, a través de vibraciones y destellos de luz, los latidos cardiacos y pulsaciones de una persona a través de una aplicación instalada en el smartphone que se conecta por bluetooth.

Una de las últimas adquisiciones de Apple ha sido Emotient, una startup que lee las emociones a través de las expresiones faciales. Beyond Verbal analiza inflexiones vocales de las personas para determinar sus estados emocionales.

Pepper es un empleado capaz de bromear con sus clientes, que a través de cámaras y micrófonos de alta definición mide sus reacciones para conseguir venta. Y Sony ha desvelado que está trabajando para crear un robot que no solo sea capaz de ayudar en las tareas de casa, sino que pueda también conectar emocionalmente con las personas.

Adrian David Cheok, director del Imagineering Institute de Malaysia, explica que la idea de transmitir todo tipo de sensaciones a través de internet se sustenta en “el deseo de los seres humanos de comunicarse”.

Y afirma que “la tecnología debe orientarse a satisfacer estas necesidades fundamentales, porque es esencial para nuestra felicidad”. Ser feliz, por ejemplo, sintiendo el abrazo o el beso de la persona amada, aunque se encuentre a muchos kilómetros de distancia, es uno de los experimentos que ya han llevado a cabo con éxito desde el equipo de Cheok.

  •  El lado inquietante

Pero este mundo feliz podría tener también un lado inquietante. ¿Nos reprenderán en el trabajo si soñamos despiertos? o ¿subirán las compañías de seguros sus precios a las personas depresivas?, Julia Vidal, psicóloga sanitaria y directora de Área Humana Psicología, señala que “si en un futuro las aseguradoras tuviesen acceso a cierta información, podrían rechazar asegurar a personas con alta emocionalidad negativa, pues se sabe que esto repercute en una peor salud física y no sería rentable para ellas. Por ejemplo, una persona con depresión a determinada edad tiene más riesgo de sufrir infarto de miocardio”.

De cualquier manera, esta experta en ansiedad y gestión de las emociones añade que hoy en día se está trabajando sobre todo en el cuidado de la salud emocional de los trabajadores.

“Al igual que se les puso casco para la prevención de accidentes, la tendencia ahora es poner también cascos emocionales, por lo que manejar esa información ayudaría a la prevención y el cuidado de las personas, a mejorar el ambiente y el rendimiento laboral y a evitar bajas laborales.

Las tendencias más innovadoras

Además de la digitalización de los sentidos, el estudio de ICEMD y Coolhunting Community señala otras cuatro tendencias relevantes de la economía digital para los próximos años:

Blockchain es el registro de propiedad descentralizada basado en transacciones automatizadas y transparentes. Es decir, la tecnología que hay detrás de las bitcoins (monedas digitales) que ya se ha convertido en el centro de atención de todo el entorno fintech. Algunos ejemplos de aplicación de esta tecnología son Unicef, que está democratizando el sector de la tecnología a fin de iniciar un fondo de capital de riesgo para la tecnología de código abierto cívica o TransActive, una comunidad peer to peer para el control y la distribución de la energía a través del blockchain.

El concepto XaaS o “everything as a service”, donde empresas, plataformas y aplicaciones integran funcionalidades. El proveedor de XaaS se encarga de ofrecer paquetes completos (servicios on demand) en función de las necesidades del usuario final. Entre los diferentes tipos de XaaS, destacan WaaS (Workspace as a Service), RaaS (Robotic as a Service), CaaS (Cybercrime as a Service) y AaaS (Analitycs as a Service).

Diversity Empowerment (la inclusión como fortaleza) es una realidad presente en numerosas campañas publicitarias, pero también en las estrategias de gestión del talento de las grandes empresas, que buscan tener una plantilla lo más diversa y plural posible. El debate se plantea dentro de tres campos: la desfronterización, suprimir la etiqueta sobre el género y la mayoría de las minorías.

El Biohacking o conectividad sin límites: un nuevo mundo de conectividad con los dispositivos implantables. Como un tatuaje tecnológico hecho de componentes y tinta conductora para crear los circuitos, permitirá controlar la temperatura, detectar el estrés basándose en el sudor, la frecuencia cardíaca y la información de hidratación.

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