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En Rochefort no hay quesos

Descubrimos los pequeños secretos de un real sitio con fama de película.

En Rochefort no hay quesos

Hace casi 50 años, unas señoritas hicieron saltar de la gran pantalla a los mapas la pequeña localidad francesa de Rochefort. La magia del cine solapaba siglos de una brillante historia, erigida al fragor de los astilleros reales de Luis XIV, donde durante tres siglos y medio se construyeron, se armaron y mantuvieron más de 350 naves en un inmenso arsenal para mayor grandeur de Francia.

Un patrimonio marítimo único en el mundo, pero que poco tenía que hacer frente a otro monumento nacional, Catherine Deneuve, protagonista de la cinta Las señoritas de Rochefort, candidata a tres óscares en 1969.

Esta recoleta ciudad tampoco forma parte hoy de los itinerarios turísticos que recorren la costa atlántica francesa y es muy probable que algún despistado se acerque a Rochefort en busca, erróneamente, de los afamados quesos roquefort que se elaboran en Causses del Aveyron, en el centro del país.

La ciudad atlántica es conocida como el Versalles naval por el espectacular astillero real

A 25 km al sur de la bonita ciudad de La Rochelle, a otros 62 km de la glamurosa isla de Re y cerca de las espectaculares Burdeos y Nantes, no se arrepentirá si elige cualquiera de estos destinos para escaparse a Rochefort sobre todo si le gusta la historia.

Quizás por su pasado militar y su estratégica situación, Rochefort parece una ciudad rodeada: por las marismas, el río Charente y sus bucólicos prados. Pero es también una ciudad protegida por numerosos fuertes, como el renombrado Boyard, situados a lo largo del estuario y hasta la desembocadura en el océano.

Un arco de triunfo, la Puerta del Arsenal, es la entrada al puerto, que se empezó a construir en el siglo XVII, y que separa la zona civil de la militar. Varios espléndidos edificios nos trasladarán a otra época como testigos mudos de la ambición y el sueño del Rey Sol, que hizo de los astilleros el Versalles del mar.

Exterior de la Cordelería Real.
Exterior de la Cordelería Real.

Su ministro Colbert los hizo realidad. A él se debe el trazado rectilíneo de las calles, una de las más antiguas, la de La República, aún se conserva. Por ellas imaginamos transitar a oficiales, como el escritor local Pierre Loti, caballeros y viajeros atraídos por los proyectos navales. El Museo de la Marina, en el hotel de Cheusses, le dará una idea exacta de este glorioso pasado.

En el patio de la residencia de los comandantes hay una réplica de la balsa de La Medusa, construida con los restos del terrible naufragio de este barco, del que ahora se cumplen 200 años. La tragedia pintada por Géricault es uno de los cuadros más famosos del mundo.

No deje de visitar la Cordelería Real (1666), la antigua y gigantesca fábrica –374 m de longitud– encargada de realizar los cordajes de los navíos de la Marina Real. Muy cerca está la fragata Hermonie o fragata Libertad, que es la réplica más grande de un barco antiguo.

En los trabajos de reconstrucción, para que pudiera navegar, se emplearon 17 años y en 2015 cruzó el Atlántico hasta atracar en Nueva York. La mayoría de la tripulación son jóvenes voluntarios, encantados de contar su “dura y emocionante” experiencia. Visite su interior y déjese seducir por las anécdotas de la dura travesía.

Guía para el viajero

Réplica de la antigua fragata Hermonie.
Réplica de la antigua fragata Hermonie.

Cómo ir. Air Nostrum tiene vuelo directo (1 hora y 15 minutos) de Madrid a Burdeos desde 483 euros. Allí puede alquilar un coche o tomar alguno de los trenes de alta velocidad. Información de la región en Cognac-francia-atlantica.es y sobre Rochefort en Rochefort-ocean.com.

Dónde comer. No tendrá problemas para degustar la cocina francesa de esta región. Le sugerimos el bistrot Cap Nell (1 quai Bellot). Como aperitivo o con el postre, tome el licor local, Pineau, rojo o blanco. Otra opción es el restaurante Les Quatre Saisons (76, rue Grimaux): pruebe sus especialidades de bacalao y déjese tentar por sus postres de chocolate.

Dónde dormir. Una buena elección es el Hotel Roca Fortis por su magnífica ubicación en el corazón de la ciudad y cerca de los principales puntos turísticos. Habitaciones cómodas con distintos estilos decorativos y ambientes. El único inconveniente es que no dispone de ascensor. Desde 69 euros noche, incluido desayuno.

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